INSTITUTO SUPERIOR DE PASTORAL JUVENIL
(ISPAJ)
PRESENTACIÓN DEL ESTUDIO
En
Chile, desde 1990 principalmente, la investigación de la
realidad juvenil se ha hecho indispensable a la hora de
diseñar e implementar políticas públicas orientadas a
asegurar la calidad de vida y a promover los apoyos
necesarios en los procesos de desarrollo personal e
integración social de las nuevas generaciones. A medida
que se ha ampliado la cobertura longitudinal de los
datos, a través de las distintas encuestas nacionales y
otras investigaciones, se ha hecho necesario extender la
mirada hacia los procesos de inicio de la etapa juvenil
hasta ahora no suficientemente abordados.
Superando la consideración de las
personas entre 15 y 30 años se constata
cada vez con mayor fuerza un nuevo tipo de presencia
pública asociada a adolescentes de 11, 12 o 13 años o "pre-adolescentes"
como se los suele denominar, y a quienes algunos
psicólogos y educadores llaman con mayor justicia:
Primera Fase de la Adolescencia.
La
emergencia de esta nueva categoría social, motivó la
pregunta si esta etapa de la vida no está más cercana al
polo lúdico de la juventud que a los procesos propios de
la infancia. Pregunta a la cuál esta investigación
intentó responder y así contribuir a generar un debate
con distintos actores del mundo público y político
respecto a lo que entenderemos por la etapa juvenil y
cual debiera ser el rol de la institucionalidad pública
dedicada a este grupo.
Hoy, a
inicios de un nuevo milenio, el tránsito infanto-juvenil
se está dando en un contexto sociocultural de cambio.
Estamos en tiempos de reingeniería y las consignas son
la creatividad y la libertad para acompañar la gestación
del conocimiento, de las valoraciones y de las formas de
organización, incorporando también crecientes cuotas de
incertidumbre en la vida personal y social. En este
contexto, las demandas de los jóvenes se ordenan en
torno a motivaciones e intereses personales que buscan
sin embargo ser incluidos en los sistemas funcionales de
la sociedad, en los que ven proyectadas sus proyectos de
futuro y también sus aspiraciones más inmediatas.
Este
estudio, entonces, se orientó en profundizar en las
características específicas del segmento etáreo de 11 a
14 años, pues ocupan
actualmente un gran espacio social y requieran más
atención desde el aparato público. Además hemos podido
contrastar los preadolescentes de hoy,
con los de hace una década, para conocer cuáles son hoy
las peculiaridades del modo de vivir el tránsito
infanto-juvenil, y así atender las necesidades
específicas de esta edad y protegerlos de los riesgos
asociados a un proceso de transformación social no
siempre benigno con sus necesidades.
CARACTERIZACIÓN PREADOLESCENTE
En
esta parte se explayan los hallazgos más relevantes de
la investigación, alternando los datos obtenidos tanto
en la fase cualitativa como cuantitativa.
Metodológicamente la caracterización de los
preadolescentes es abordada desde la perspectiva de tres
niveles de análisis y profundidad.
a)
Los cambios
La
conciencia de estar cambiando genera la necesidad de ir
organizando una idea coherente acerca de quienes son, de
cómo quieren ser percibidos, de lo que quieren llegar a
ser. No vemos el resultado, sino el proceso de una
nueva reelaboración de la identidad en la que se
integran o tensionan las características del niño que va
quedando atrás.
Al
preguntar a los preadolescentes de 11-14 años sobre los
aspectos en que han cambiado desde que tenían 10 años,
el 99,5% del total de encuestados reconoce haber
cambiado en algún aspecto, especialmente respecto de los
temas de la responsabilidad, de la coherencia
pensamiento-acción y de los cambios físicos.