Departamento de Evaluación y Estudios
CEIS Orientación y Capacitación
El maltrato infantil es un problema que surge
en el contexto familiar, ...“Todos los miembros experimentan
acontecimientos que preceden o desencadenan los episodios abusivos, y
también hechos que siguen y refuerzan o perpetúan los incidentes abusivos
específicos. Cada persona que vive en un hogar abusivo se ve afectada en
mayor o menor grado por la experiencia del abuso. “... (Gil, 1997). De
ahí la importancia de estudiar a la familia para entender los factores que
están incidiendo en el origen del maltrato, teniendo en cuenta que este
sistema por su naturaleza no sólo protege a sus miembros, sino a su vez es
una importante fuente de conflictos, que pueden llevar a situaciones de
violencia, que se traducen en agresiones físicas, psicológicas y sexuales.
Estos actos dan cuenta de la existencia de un abuso de poder, generándose
una estructura familiar en donde las transacciones son el modo violento (Sarquis,
1995).
Durante las próximas semanas , revisaremos las
características familiares y ambientales que inciden en la presencia y
persistencia del maltrato. Lo importante no es sólo conocer dichos
elementos, sino estar atentos y concientes de que, pese a las experiencias y
deseos personales, el maltrato es una realidad que no diferencia estrato
socioeconómico, ni educacional, ni está asociado sólo a la falta de cariño.
Características familiares que son potenciales factores del maltrato
En el interior de las familias, existirían
ciertas características de funcionamiento que favorecen la aparición de la
violencia y que, paradójicamente, son las mismas que hacen de la familia un
entorno íntimo, cálido y apoyador. Gelles y Straus (1979) señalan las
siguientes:
Tiempo de exposición al riesgo: los
miembros de una familia pasan mucho tiempo interactuando entre sí.
Rango de actividades e intereses:
esta amplitud permite la creación de situaciones y sucesos que pueden
provocar disputas y frustraciones.
Intensidad de la implicación: el
compromiso de los miembros de la familia con la interacción es mayor, de
forma que las insatisfacciones y conflictos en la misma alcanzan mayor
magnitud que si las mismas situaciones ocurrieran fuera de la familia.
Actividades implicativas: hay
numerosas situaciones dentro de una familia que son conflictivas,
planteándose ganadores y perdedores, ejemplo ¿qué programa de TV ver?.
Derecho a la influencia: el
pertenecer a una familia conlleva a sus miembros a influir en la conducta,
actitudes y valores de los otros miembros, lo que intensifica los
desacuerdos y conflictos. Existe una falta de privacidad de sus miembros
entre sí, por tanto, el tiempo y los recursos de cada miembro se consideran
como perteneciente a todos los miembros, siendo las actividades y
obligaciones de estos, permanentemente supervisadas y manipuladas. A su vez
existe conocimiento de la vulnerabilidad individual de los miembros, que
puede ser utilizada por otro en momentos de conflicto y competitividad. Esta
influencia es especialmente compleja en el caso de las familias aglutinadas,
planteadas por Minuchin (1996), quienes poseen límites intersistémicos
rígidos e intrasistémicos lábiles.
Discrepancias de sexo y edad: el
hecho que la familia este compuesta por personas de diferente género y edad
pueden llevar a interpretaciones distintas de los hechos, favoreciendo el
surgimiento del conflicto.
“Rolles” atribuidos: estos, junto al estatus, son asignados en una
proporción importante en función de las características biológicas y de
género más que en función de los intereses y competencia, lo que incrementa
el potencial de conflicto. De esta condición nacen los roles “adoptados o
elegidos” y los “impuestos”.
Privacidad de la familia: en
general en las sociedades urbanas – industrializadas, la familia se
encuentra aislada de los controles sociales, siendo muy difícil penetrar en
la intimidad familiar y, por tanto, de investigar los conflictos
intrafamiliares y de ofrecer ayuda y asistencia.
Pertenencia involuntaria: la
relación padre e hijo no es voluntaria, existiendo recompensas y
contricciones emocionales, materiales y legales que hacen la pertenencia al
grupo familiar como inescapable. Así, cuando surgen conflictos, la
alternativa de resolverla marchándose del hogar, a menudo no existe en la
práctica.
Alto nivel de estrés: las
relaciones dentro de la familia de por sí son inestables, debido a los
constantes cambios que experimenta como resultado de su ciclo vital.
Aprobación normativa: las normas
culturales legitiman el uso de la violencia dentro de la familia, aún cuando
sea cuestionada la agresión física a nivel social. Existe la idea de que los
padres tienen derecho de usar la fuerza física con sus hijos.
Socialización en la violencia y su generalización:
existe una asociación entre el amor y la violencia, la fuerza física se
utiliza como práctica educativa, así el niño aprende que aquellos que más le
aman son aquellos que también le pegan y que tienen el derecho de hacerlo.
Por lo demás se justifica el uso de la violencia cuando algo es realmente
importante. Ideas que el niño va incorporando, modelando su personalidad y
aprendiendo un modelo posteriormente usado con sus hijos (Gracia & Musitu,
1993).
