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Novedades Aporte Pedagógico Actualidad Educativa

 
Para entender la relación dinámica entre
Niños-adolescentes y adultos
(8ª semana)

Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminario de Orientación Tutorial I

 

Con el tema de hoy concluimos la serie de ocho semanas en que hemos estado confrontando la experiencia de niños, adolescentes y adultos frente a elementos claves de la vida diaria. El tema de la muerte no está presente habitualmente en el diálogo de la familia y del colegio. Generalmente se nos hace encontradizo cuando afecta a alguien cercano y nos sorprende un tanto desprevenidos y nos expone a una respuesta rápida y espontánea.

La muerte es un límite y como tal marca frontera entre realidades y momentos diferentes. El antes, da cuenta de lo realizado en el camino de la vida, lo que se hizo, a lo que se dedicaron las mayores energías y esfuerzos, las personas con las que se compartió y lo que esa persona dejó a los suyos y al mundo. El después, está directamente relacionado con el mundo espiritual o religioso en el que cada uno cree. Para el mundo cristiano, la muerte es el paso a la vida eterna. De hecho, la visión del presente está en relación con esta vida futura. Aquí se prepara y anticipa lo que nos sucederá después de nuestra muerte.

En el cuadro esquemático que se presenta ubicamos diferentes situaciones de orden cognitivo y afectivo que están asociadas al tema de la muerte.

CUADRO 1: El tema de la muerte

1. ¿Cómo creemos que reaccionaríamos frente a una situación de muerte de algún miembro cercano de nuestra familia?

2. ¿En el caso de haber vivido una situación de muerte, qué tipo de reacciones se produjeron entre nosotros?

3. ¿Qué nos ha ayuda a entender y dar sentido a la muerte?

4. ¿Qué nos dificulta para asumir de manera positiva el tema de la muerte?

Contraste

Adulto- Padre
Muerte
Edad 20 – 40
Edad 40 – 65 y más
Niño
Adolescente

Primeras muertes entre padres y conocidos.
 

Algunas medidas de previsión y cuidado de la salud.

Planteamiento de la propia muerte por experiencias cercanas.

No la entiende.

Sentida como pérdida.
 
Afecta con temor inicialmente y luego se olvida.

 
La conoce a través de familiares cercanos y mascotas.

No existe para él.

No visualiza la posibilidad de la propia muerte.
 
Imprudencia y conductas de riesgo.

 
Falta de conciencia o “mito personal”.


   

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