Un conferencista hablaba sobre
el manejo de la tensión. Levantó un vaso con agua y preguntó al
auditorio: ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?
Las respuestas variaron entre veinte y quinientos gramos.
Entonces el conferencista comentó: No importa el peso absoluto.
Depende de cuánto tiempo voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un
minuto, no pesa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré un
dolor en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo,
tendrán que llamar una ambulancia. Y es exactamente el mismo
peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va
volviendo.
Y concluyó: Si cargamos nuestros pesos todo el tiempo, más
temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la
carga se irá volviendo cada vez más pesada. Lo que tienes que
hacer es dejar el vaso en algún lugar y descansar un poco antes
de sostenerlo nuevamente. Tienes que dejar la carga de lado
periódicamente, ¡De la forma que sea! Es reconfortante y te
vuelve capaz de continuar. Entonces, antes de que vuelvas esta
noche a tu casa, deja afuera el peso, en un rincón. No lo
cargues hasta tu casa. Mañana podrás recogerlo otra vez, al
salir.
« Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque
esta lo devora.» - Montesquieu
* « El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por
encender. » - Plutarco