(Extracto 2º Encuentro de
Orientadores Maristas
Dificultades de Adaptabilidad y Salud Mental Durante la Edad Escolar)
Muchos investigadores creen que los
jóvenes afrontan los problemas sexuales a una edad más temprana que antaño, a
raíz de la cultura popular y de las actitudes permisivas de la sociedad moderna.
Los estudios recientes indican que casi 40 por ciento de los adolescentes de
sexo masculino en EEUU han tenido relaciones sexuales a la edad de 16 años y que
tienden a ser más activos sexualmente a una edad menor que las mujeres. Sin duda
el sexo es parte importantísima de la experiencia del adolescente.
Se conocen bien las consecuencias de la sexualidad. Uno de cada cuatro
adolescentes contraen alguna enfermedad de transmisión sexual antes de graduarse
de la enseñanza media. El riesgo de contagiarse con el virus de
inmunodeficiencia, causa del sida, es grande en esta etapa porque los
adolescentes tienden más a realizar conductas riesgosas relacionadas con esta
enfermedad, como relaciones sexuales sin protección, varios compañeros sexuales
y drogas intravenosas.
La paternidad y la maternidad no deseada tienen efectos negativos en las
oportunidades de los adolescentes y de sus hijos. Las adolescentes tienden a
abandonar la enseñanza media y casi la mitad de ellas nunca la terminará.
A causa de la desnutrición o de una deficiente atención prenatal, los hijos de
madres adolescentes suelen tener poco peso al nacer. Como ya dijimos, afrontarán
muchas dificultades en la infancia temprana. En los años preescolares y de
básica, los problemas psicosociales y de aprendizaje se manifiestan generalmente
en los hijos de las adolescentes. Durante la adolescencia presentan más
problemas de logro y de disciplina que los hijos de madres de mayor edad. Muchos
de ellos se deben al nivel socioeconómico y educativo de su madre. Por
desgracia, estos problemas y el bajo nivel socioeconómico exponen a las hijas a
embarazarse muy pequeñas, creándose así un círculo vicioso.
Los expertos coinciden en que la causa principal de embarazo del adolescente es
la falta de educación sexual.
Hay varias formas en que la escuela puede mejorar sus programas de educación
sexual. Primero, es necesario admitir que la mayor parte de los embarazos de las
adolescentes no son voluntarios ni deseados. Segundo, deben iniciarse desde los
primeros años los esfuerzos encaminados a mejorar el conocimiento del sexo, de
los anticonceptivos, del embarazo y de las enfermedades de origen sexual.
Algunos padres de familia y planificadores no desean hacerlo, por el temor de
alentar la promiscuidad sexual. Todo lo contrario, pues la investigación indica
lo siguiente: al aumentar el conocimiento de lo relacionado con el sexo,
disminuyen los embarazos no deseados. Más aún, los programas deberán diseñarse
para que impartan las habilidades de la toma de decisiones y la asertividad
interpersonal (por ejemplo, cuándo decir "no" a las presiones de los
compañeros).