(Extracto 2º Encuentro de Orientadores Maristas
Dificultades de Adaptabilidad y Salud Mental Durante la Edad Escolar)
La anorexia nerviosa es un trastorno que
afecta principalmente a mujeres adolescentes, pero también a prepúberes y
personas adultas, y en menor medida a hombres; se caracteriza por una pérdida de
peso autoinducida por medio de una estricta restricción alimentaria o el uso de
laxantes y diuréticos, la provocación de vómitos o exceso de ejercicio físico.
La persona anoréxica se niega a mantener un peso mínimo dentro de la normalidad,
manifiesta un miedo intenso a ganar peso y una profunda distorsión de su imagen
corporal.
La edad más común de inicio de la anorexia nerviosa es de aproximadamente 15
años.
Se distinguen dos tipos de anorexia nerviosa:
• El tipo restrictivo, las personas logran bajar de peso restringiendo su
ingesta voluntariamente.
• El tipo compulsivo, o purgativo: las personas no logran controlar lo que
comen, entonces ingieren grandes cantidades de comida de una vez y lo eliminan
mediante vómitos autoinducidos, el abuso de laxantes o diuréticos.
En muchos casos, la joven comienza una dieta y realiza ejercicio, para bajar de
peso, lo cual le genera satisfacción y bienestar y pasa inadvertido su problema
en la familia. La enfermedad se hace evidente cuando la negativa a comer es muy
marcada y la delgadez es extrema, o también cuando se interrumpe el ciclo
menstrual.
Aunque las causas fundamentales siguen sin conocerse, hay cada vez mayor
evidencia de que tanto factores biológicos, socioculturales como psicológicos
contribuyen a su presentación.
Manifestaciones clínicas
En todas las personas con anorexia está presente un miedo intenso a engordar y
convertirse en obesos, se consideran gordas a pesar de estar muy delgadas.
Estas personas reducen drásticamente su ingesta (pueden llegar a la inanición
total), eliminando especialmente los hidratos de carbono y los alimentos grasos.
La mayoría de las conductas para perder peso se realizan en secreto y se
presentan conductas particulares acerca de la comida tales como:
• Gran preocupación por el contenido calórico de los alimentos.
• Rehusar comer con familiares o en lugares públicos.
• Esconder comida por toda la casa.
• Coleccionar recetas de cocina y preparar comida elaborada para los demás.
• Deshacerse del alimento durante las comidas, poniéndolo en la servilleta y
escondiéndolo en los bolsillos. Cortar la carne en pequeños trozos y pasar mucho
tiempo reordenándola en el plato.
• Tomar mucha agua.
Estas personas son muy hábiles para disimular su delgadez, suelen usar ropa
amplia y superpuesta. Son reservadas, mantienen secretos sus rituales
alimentarios, niegan sus síntomas y se resisten al tratamiento.
Algunas complicaciones médicas de los trastornos de la conducta alimentaria
asociados con la pérdida de peso y con las purgas son:
• Pérdida de masa muscular y tejido adiposo, reducción del metabolismo tiroídeo,
intolerancia al frío y dificultades para mantener la temperatura corporal.
• Pérdida de la musculatura cardiaca, arritmias, bradicardia, taquicardia,
muerte súbita.
• Hinchazón, estreñimiento, dolor abdominal.
• Cese de la menstruación, alteración de niveles hormonales.
• Aparición de lanugo (pelo delgado en la cara), además, piel seca, áspera y
fría.
• Depresión, alteración del gusto, trastorno cognoscitivo leve.
• Crisis epilépticas.
• Fatiga, debilidad.
• Osteoporosis.
• Erosión del esmalte dental, especialmente de los incisivos.
• Lesiones en los nudillos.