Publicaciones de
psicología aplicada, TEA ediciones
En la literatura psicológica se ha señalado,
desde distinto enfoque, que los intereses, en su proceso de maduración, son
el resultado de la interacción de, por una parte, el desarrollo de los
sistemas endocrino y nervioso del sujeto y, por otra, la acumulación de
experiencias, las posibilidades ofrecidas por el ambiente y las aprobaciones
recibidas.
En dicho proceso de evolución intervienen muy diversos factores: aptitudes,
personalidad, nivel socioeconómico, familia, centro escolar, medio ambiente,
sexo, edad, etc. Al término del mismo, y coincidiendo con el final de la
adolescencia, los intereses comienzan a estabilizarse. En este sentido, se
ha indicado que “el individuo aprende a aceptar o rechazar ciertos objetos y
ciertas actividades, de acuerdo con su experiencia sobre esos objetos”.
Estas someras indicaciones sobre la génesis y naturaleza de los intereses,
profundizadas suficientemente, deberían ser tenidas en cuenta por el
psicólogo y orientador cuando decide introducir en sus baterías de
aplicación una prueba como el “Registro de Preferencias de Kuder, Forma C,
Vocacional”
Este instrumento tiene ya una larga historia y una abundante literatura. El
autor ha continuado constantemente sus trabajos desde su primera
investigación, en el curso 1934-35, cuando pidió a 500 estudiantes de la
Universidad de Ohio que clasificaran en orden de preferencia las cinco
actividades de cada uno de los 40 grupos presentados. Fruto de estos
trabajos y análisis críticos han sido las sucesivas ediciones, revisiones y
elaboración de otros instrumentos paralelos a las primitivas escalas Kuder.
En la literatura se citan actualmente varios cuestionarios: Kuder-Personal,
Kuder-Occupational, Kuder-Vocational (Kuder-C), Kuder Occupational Interest
Survey y Kuder General Interest Survey; el Kuder -C ha sido el más analizado
y aplicado (se alude ya a millones de sujetos examinados).
Existen abundantes investigaciones sobre su fiabilidad, validez y
tipificación, y estudios comparados para determinar sus ventajas y
limitaciones en muy diferentes y específicas situaciones. Al lado de las
cada vez más amplias tipificaciones que han presentado las sucesivas
ediciones del Manual original, se han elaborado muy diversos baremos locales
para distintos centros y poblaciones.
Las pretensiones del autor son modestas y razonables; indica que el
Cuestionario es útil para que los estudiantes puedan realizar un estudio
organizado de las ocupaciones, seleccionar una carrera y orientar las
actividades formativas y vocacionales para encontrar mayores satisfacciones
actuales y futuras. Sus usos específicos son: a) señalar aquellas vocaciones
que, aunque desconocidas por el sujeto, implican actividades similares a las
elegidas en sus preferencias; b) comprobar si la inclinación de una persona
hacia una ocupación es consistente con el tipo de tareas que ordinariamente
prefiere hacer. Su mismo nombre, Registro de Preferencias, sugiere ya estas
aplicaciones.
En resumen, el Kuder-C es una de las mejores medidas existentes de los
intereses, particularmente para estudiantes adolescentes. Sus elementos, del
tipo de preferencias, aunque originalmente seleccionados de modo subjetivo,
han sido probados mediante investigación, y se puede presumir que las
puntuaciones obtenidas en unas áreas amplias son razonablemente objetivas.
En ocasiones, algunos orientadores han considerado que la misma aplicación
del Kuder-C es un buen principio para las entrevistas con el orientado y su
familia; la información obtenida es bastante sugerente para explorar, junto
con otros datos referentes a las aptitudes y la personalidad, las
posibilidades de una elección vocacional.