(Alvermann, Donna
E., "Discutir para comprender",
Capítulo II, Edit. Visor Aprendizaje.)
Discusión: Una parte integral de la
enseñanza de la comprensión
Existen diversas razones para creer que la
discusión desempeña una función importante para ayudar a que los estudiantes
comprendan las lecturas que realizan en los diversos textos. Algunos
educadores piensan que la habilidad para enriquecer y refinar el
conocimiento obtenido a partir de los textos depende de las oportunidades
para escuchar la información que aportan los demás a través de sus puntos de
vista. Los significados que se comparten en grupos de discusión no solamente
son una colección de significados individuales, sino que forman parte del
nuevo conjunto de significados que desarrollan como miembros que hablan y se
escuchan entre sí (Pinell, 1984).
La recitación y los métodos de lectura no
pueden competir con la discusión en cuanto a las oportunidades que ofrecen a
los estudiantes para comunicar puntos de vista divergentes. En la recitación
tradicional y las clases tipo conferencia, los profesores se perciben como
figuras autoritarias cuyas credenciales académicas tienden a inhibir más que
a comentar las actividades de configuración del pensamiento de los
estudiantes desarrolladas a partir de la lectura.
Los profesores que utilizan la discusión
crean unas condiciones para el aprendizaje que animan a los estudiantes a
enriquecer y refinar las comprensiones que han desarrollado a partir de la
lectura de sus textos escolares (Bridges, 1985).
Enriquecer la comprensión
La discusión puede enriquecer la
comprensión de los estudiantes porque les ayuda a considerar más en
profundidad aquello que han aprendido a la luz de las interpretaciones
que hacen otros acerca de estos mismos hechos. La discusión también puede
reforzar la memoria a largo plazo. Los estudiantes que pueden plantear sus
ideas a otros sobre algún concepto en particular, tienen una buena
oportunidad de recordar la información relativa a este concepto.
Refinar la comprensión
La discusión puede ayudar a que los
estudiantes refinen la comprensión de lo que han leído, especialmente
en aquellas clases donde existe un gran interés por la claridad y precisión
en la expresión verbal. Este interés conduce, con frecuencia, a un aumento
del vocabulario especializado dentro de las distintas áreas de contenido.
Otra manera en que los profesores pueden utilizar la discusión para refinar
la comprensión es pedir a los estudiantes que den razones, a favor o en
contra, sobre las opiniones que se emiten. Finalmente, la comprensión se
refina también cuando los alumnos eliminan las inconsistencias y
contradicciones lógicas de su propio pensamiento a través de la lectura y,
de manera simultánea, logran un mejor control sobre su comprensión.
La discusión basada en el texto
Practicar las discusiones basadas en el
texto para incrementar la confianza de los estudiantes a la hora de
abordar otras fuentes impresas puede facilitar el control de su propio
aprendizaje. La discusión brinda a los estudiantes la oportunidad de
analizar oralmente el significado que ha pretendido transmitir el autor, a
través del intercambio de opiniones con su grupo de pares. Una discusión
basada en el texto asegura que los alumnos expresen sus desacuerdos,
planteen hipótesis alternativas y que luego comprueben aquellas hipótesis a
la luz de las respuestas de sus compañeros.
Las discusiones basadas en el texto
ofrecen numerosas oportunidades para que los profesores fomenten el
pensamiento crítico de sus alumnos. Por ejemplo, a través de la
discusión en clase, los educadores pueden demostrar la importancia de
evaluar los textos con precisión para detectar posibles sesgos y conjeturas
hechas por los autores. Escuchando la conversación de los alumnos, los
docentes pueden llegar a determinar si existe un interés por desarrollar la
comprensión entre los participantes. Por ejemplo, ¿demuestran interés por
enriquecer y refinar la comprensión de los temas a través del intercambio de
opiniones?
Las discusiones basadas en el texto ayudan
a superar el sentimiento de aislamiento que experimentan los
estudiantes cuando interactúan solos con el material impreso. Cuando se
considera la lectura como parte natural de la estructura social de la clase,
los alumnos disfrutan interactuando unos con otros. La lectura con
propósitos sociales en 7º y 8º básico y en los cursos de educación media es
más fácil cuando los profesores se distancian de la situación (Bloome y
Green, 1985). Este distanciamiento de la figura de autoridad asegura que los
estudiantes descansen en sus propias interpretaciones de lo que leen.
Otra técnica para
desarrollar la confianza de los estudiantes se relaciona con las lecturas
asignadas por el profesor. Animando a los alumnos para que utilicen los
libros de texto como trampolines que los conduzcan a otras fuentes
impresas (libros técnicos, revistas de noticias, documentos originales),
los profesores pueden crear un ambiente propicio para la discusión en el que
se comparen y contrasten las diversas fuentes, se señalen diferentes puntos
de vista y se determinen los propósitos del escritor. Todas éstas
constituyen actividades comunes entre los participantes.