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Aprender a convivir

Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Taller de diálogo de Educación Familiar

ATENCION AL INICIO DEL AÑO ESCOLAR….

La etapa escolar es donde el grupo de compañeros se identifica como tal. Este tipo de agrupación tiene una influencia particularmente fuerte tanto para el bien como para el mal.


Por una parte, es entre otros niños donde cada uno desarrolla el autocontrol y la autoestima. Se forma la opinión de sí mismo viéndose como otros lo ven. Tienen una base de comparación, un indicador realista de sus propias habilidades y destrezas. Sólo dentro de un amplio grupo de iguales pueden adquirir un sentido de qué tan listos, atléticos y atractivos son.

El grupo de compañeros también ayuda a escoger los valores por los cuales han de conformar la vida. El confrontar sus opiniones, sentimientos y actitudes con las de otros niños les ayuda a examinar críticamente los valores que han aceptado previamente como incuestionables de sus padres y deciden cuáles conservar y cuáles descartar. A veces otro niño puede proveer el consuelo que un adulto no puede dar. Finalmente, el grupo de compañeros ayuda a los niños a aprender cómo ajustar sus necesidades y deseos a los de otras personas, cuándo ceder y cuándo permanecer firmes.

Por el contrario, el grupo de compañeros puede retener algunos valores indeseables en esta edad en que emerge la autorregulación y algunos pueden ser muy débiles para oponer resistencia. Los niños son muy susceptibles a las presiones para obrar de acuerdo con los demás durante esta etapa. Los efectos de conformidad por supuesto, pueden ser más serios que dar respuestas equivocadas en una prueba.

La influencia de los compañeros es más fuerte cuando las situaciones son ambiguas y puesto que vivimos en un mundo con muchas situaciones ambiguas que exigen un cuidadoso discernimiento, las influencias del grupo de compañeros puede tener consecuencias más graves. Si bien es cierto que en grupo los compañeros hacen muchas cosas constructivas, es frecuente que en compañía los niños hurten en las tiendas, empiecen a beber y fumar, y efectúen actos antisociales. Es frecuente la expresión de niños que están dirigidos por sus compañeros.

Tanto para los niños como para los adultos, cierto grado de ajuste con los criterios del grupo es un sano mecanismo de adaptación. Es perjudicial sólo cuando se vuelve destructivo o hace que las personas obren en contra de sus más acentuadas convicciones.

Naturalmente que los grupos de compañeros se forman entre los que viven en el mismo vecindario o los que van juntos en el colegio. Aquellos que juegan juntos son, con uno o dos años de diferencia, de la misma edad. Aunque existen grupos ocasionales en el vecindario que incluyen a niños pequeños y mayores. Una disparidad muy grande en edad trae consigo diferencias en intereses y niveles de habilidad.

Durante esta etapa evolutiva, los grupos de compañeros son usualmente de niños o niñas por dos razones al menos, los niños del mismo sexo comparten intereses comunes y las niñas, por lo general, son más maduras que los niños.

Tener un verdadero amigo es un hito en el desarrollo. El afecto mutuo permite a los niños expresar intimidad, albergan un sentido del valor propio y aprenden lo que significa ser un ser humano. Los niños pueden pasar mucho de su tiempo libre en grupos, pero sólo como individuos forman amistades.


Su idea de amistad cambia mucho en esta etapa vital. En la infancia intermedia, un amigo es alguien con el que el niño se siente cómodo, con el que le gusta hacer cosas y con el que puede compartir sentimientos y secretos. La amistad hace a los niños más sensibles y cariñosos, más capaces de dar y de recibir respeto. Los niños no pueden ser verdaderos amigos o tener verdaderos amigos a menos que logren la madurez cognoscitiva para considerar las necesidades y puntos de vista de otras personas tan bien como las propias.

Las etapas de la amistad según Robert Selman ayudan a ubicar la evolución de la amistad a lo largo del ciclo evolutivo temprano y hasta el inicio de la adultez.

Etapa 0: Compañía de juegos pasajeros (3-6 años). Es un nivel indiferenciado de la amistad, cuando los niños son egocéntricos y tienen problemas para tomar en cuenta el punto de vista de otras personas, tienden a pensar solamente en lo que les pueda reportar una amistad. Como resultado, los niños muy pequeños definen a sus amigos en términos de cuán cerca viven y los valoran por sus atributos físicos y materiales.

Etapa 1: Ayuda en una sola dirección (7-9 años). En este nivel unilateral, un buen amigo hace lo que el niño quiere que haga. Es bueno o malo en la medida en que responde y se amolda a las propias expectativas y deseos.

Etapa 2: Cooperación mutua sin implicar sacrificio (10-12 años). Este nivel recíproco se sobrepone a la etapa anterior. Implica dar y tomar, pero todavía está al servicio de muchos intereses egoístas sueltos, más que a los intereses comunes de los dos amigos. Es la etapa de los favores, que juega con uno o que le acompaña cuando uno está aburrido o enfermo.

Etapa 3: Relaciones íntimas, mutuamente compartidas (13-15 años): En este nivel mutuo, los niños consideran una amistad como algo que tiene vida propia. Es una relación de compromiso, sistemática y de continuo quehacer que incorpora más que hacerse favores en forma mutua. Los amigos se vuelven posesivos y demandan exclusividad. Las niñas tienden a desarrollar sólo una o dos amistades íntimas, los muchachos tienen más amistades pero menos íntimas.

Etapa 4: Interedependencia autónoma (15-20 años): En esta etapa interdependiente, los niños respetan la necesidad de los amigos por tener tanto dependencia como autonomía. Se expresa en actitudes de compromiso y lealtad. Se desarrolla la capacidad de confiar y de dar, de apoyar y también de dejar que se vaya.

La popularidad es otro elemento gravitante en la evolución de la sociabilidad de esta etapa del ciclo vital. Todos quieren caerle bien a los demás. Lo que los iguales piensen de cada uno preocupa terriblemente, afecta la felicidad actual y, con frecuencia, el éxito y el bienestar por muchos años.


Los niños populares tienden a presentar un cierto número de características. Tienden a ser cooperadores y ayudar a otros niños. Tienden a tener un buen sentido del humor y a ser atractivos físicamente. Son saludables y generosos, tienen desplante, capaces de iniciativa, adaptables, confiables, afectuosos, considerados y son pensadores originales. Piensan bien de sí mismos, irradian confianza en sí mismos sin parecer presumidos.
 



Los niños populares presentan una dependencia madura de otros niños, piden ayuda cuando lo necesitan y aprobación cuando piensan que la merecen, pero no se pegan o hacen escenas infantiles para lograr afecto. No son santurrones, pero hacen que otras personas se sientan a gusto con ellos.

El niño impopular es una de las imágenes más tristes. Es la situación que se observa cuando es el último en ser escogido en un juego, está en la perisferia de todos los grupos, camina solo de regreso a casa, no es invitado a las fiestas de cumpleaños. ¿Por qué son impopulares algunos niños? Los niños pueden ser impopulares por muchas razones, de las cuales algunas están en su poder cambiarlas y otras no. Algunos andan por todas partes buscando pelea, demostrando agresividad y hostilidad injustificada. Otros son retraídos y por eso actúan de manera infantil haciendo alardes en forma inmadura, o bien expresarse en forma inquieta e insegura, tan débiles en su falta de confianza que repelen a otros niños, quienes no encuentran divertido estar con ellos.

La impopularidad en la niñez no debe ser considerada frívolamente. Además de la tristeza, el sentido de rechazo y una baja autoestima que los niños impopulares sienten, también son privados de una experiencia básica para su desarrollo. La interacción con otros ayuda a crecer como individuo. Las relaciones con los compañeros son fuertes indicadores de lo que van a ser los ajustes posteriores. De la misma manera, como las relaciones con otros niños son tan vitales para la felicidad y el desarrollo emocional saludable de los niños, los adultos tratan a veces de ayudar a los niños impopulares a conseguir amigos. Aquellos niños que son mirados con indiferencia por sus compañeros de curso puede ayudarles el cambiarlos a otro, o motivarlos a que ingresen a un nuevo club o a participar en un campamento. Pero para los niños que son rechazados en forma activa por sus propios compañeros, por lo general no se les ayuda con cambiarlos de situación o de curso. Estos niños son los que están en mayor riesgo de tener problemas emocionales y de conducta en la adolescencia. Tienen que aprender a hacerse apreciar por otros niños. Ello se consigue con entrenamiento en habilidades sociales, por ejemplo, aprender a sostener una conversación, como entregar información respecto de ellos mismos, como demostrar interés por otras personas haciendo preguntas.

 

 

 

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