(Extracto 2º Encuentro de Orientadores Maristas
Dificultades de Adaptabilidad y Salud Mental Durante la Edad Escolar)
Todos conocemos la experiencia de sentirnos
irritados, frustrados, con rabia, a veces furiosos.
Esta es una respuesta normal del hombre, con la cual venimos equipados.
Respuesta frente al sentirnos heridos, al ver atacado alguien o algo que amamos.
Una respuesta también cuando enfrentamos obstáculos o problemas para lograr una
meta que anhelamos. Es a veces una respuesta frente a la impotencia que sentimos
para solucionar un problema que nos aqueja.
La rabia nos da la fuerza entonces para superar el obstáculo y para defender lo
que amamos. ¿Qué pasa sin embargo cuando nuestra rabia nos hace herir a otros o
abandonar nuestra meta?
Es ahí cuando la rabia ya no nos sirve, sino que entorpece nuestro camino hacia
ser mejores personas.
- Enseñar a los estudiantes que la rabia es una respuesta normal que nos tiene
que servir para darnos energía para defendernos y defender a otros. Enseñar a
los alumnos que existen maneras de defenderse. Que para hacerlo no es válida la
venganza, ni herir a otros porque de esa manera estamos haciendo lo mismo que el
otro. Mostrar modelos de defensa que sean valientes, pero serenos. Pedirles a
ellos que den ejemplos de ello.
- Conversar con los estudiantes que cada día de colegio implica desafíos, tareas
y problemas que resolver y que cuando sentimos rabia frente a un problema
tenemos que preguntarnos ¿cómo lo voy a resolver? Este problema es un desafío,
¿cómo lo voy a enfrentar?
• Los alumnos que se enrabian más fácilmente y con mayor frecuencia
Existen varias razones para entender porque hay alumnos que son más prestos al
enojo. Revisaremos cada una de ellas.
A. Alumnos con menores mecanismos de inhibición: Se ha comprobado que ciertos
niños presentan una menor reacción frente a los retos o a la postura de límites;
y por lo tanto desarrollan con mayor dificultad las emociones morales de culpa y
vergüenza que los ayudarían a inhibir su mal comportamiento. Si a ello sumamos,
la existencia de límites poco claros por parte de los adultos y de reacciones de
rabia frente al mal comportamiento de los niños, seguidas de una falta de
reacción, aumenta la posibilidad de que ese niño reaccione en forma agresiva o
transgreda las reglas.
B. Hipersensibilidad frente a los estímulos: Estudios sobre la sensibilidad
frente a los estímulos sensoriales, como los sonidos, estímulos visuales,
estímulos táctiles, olfativos etc. muestran que hay alumnos que presentan una
hipersensibilidad a uno o más de estos tipos de estímulos. Esto lleva a que
ciertos alumnos sean más irritables frente al ambiente que los rodea, puesto que
lo sienten más intensamente.
C. Dificultades específicas: Un niño que ha vivido más experiencias de rechazo
por parte de sus pares, puede estar más propenso a reaccionar con rabia o
sintiéndose herido frente a una pesadez de un compañero, que un alumno que ha
tenido mejores experiencias. Del mismo modo un estudiante que presenta mayores
dificultades de aprendizaje en diferentes áreas, puede reaccionar con más rabia
o frustración frente al hecho de que esa tarea no le resulte, pues tiene menos
herramientas para enfrentar ese desafío y por ende lograr la meta.