1.
Ámbitos del desarrollo personal
El concepto de desarrollo se
debe entender como un despliegue de las potencialidades personales por medio de
la madurez biológica en conjunto con la interacción en el medio y el aprendizaje
social. Es un proceso permanente en el tiempo que transcurre por etapas
progresivas y sucesivas de evolución.
Existen algunos mecanismos y
características individuales que se conjugan y contribuyen a mantener adecuados
niveles de “homeostasis”
es decir, equilibrios internos al nivel psíquico y biológico que permiten la
subsistencia. Estos elementos son conocidos como “adaptativos” o
“desadaptativos” dependiendo del grado de protección que nos brinden ante las
amenazas del medio social.
Las potencialidades personales
de cada estudiante que está en formación se dan en función del logro de la
adaptación emocional y social y permiten la subsistencia. Definiremos dos de
estos componentes que se encuentran a la base de todo proceso de desarrollo
personal y que son útiles de entender por parte de padres y educadores para
permitir y acompañar un sano desenvolvimiento social y psicológico.
El
autoconcepto
es el compuesto de ideas, sentimientos y actitudes que la gente
tiene sobre sí misma. También podemos considerar el autoconcepto como nuestra
tentativa de explicarnos a nosotros mismos, formar un esquema que organice las
impresiones, los sentimientos y las actitudes que tenemos sobre nosotros mismos.
Pero este modelo o esquema no es permanente, unificado o inmutable. Las
percepciones que tenemos de nosotros cambian de una situación a otra y de una a
otra fase de nuestra vida.
Aunque sus significados sean
diferentes, es común utilizar indistintamente los términos autoconcepto y
autoestima. El autoconcepto es una estructura congnoscitiva (una creencia acerca
de quién es uno) mientras que la autoestima
es una relación afectiva (una
evaluación de quién es uno). Si la persona se evalúa de manera positiva decimos
que tiene una autoestima elevada.
¿Cómo se desarrolla el
autoconcepto?. El autoconcepto evoluciona gracias a la constante autoevaluación
que se realiza en situaciones diferentes. En efecto, niños y adolescentes se
preguntan de continuo “¿Cómo lo estoy haciendo?” Para normar sus juicios toman
en cuenta las reacciones verbales y no verbales de las personas significativas;
en los primeros años los padres, familiares y amigos, posteriormente también los
maestros. Los estudiantes comparan su desempeño con sus propios criterios y con
el de sus compañeros. Ambas formas de comparación, la personal (interna) y la
social (externa), son importantes. Por ejemplo, los estudiantes comparan su
desempeño en matemática con el mostrado en lenguaje o ciencias para formar sus
autoconceptos en estas áreas. Si matemática es su mejor ramo, su autoconcepto en
esta materia será el más positivo, aunque su desempeño real en ella sea malo.
Pero también son importantes las comparaciones sociales. En la formación del
autoconcepto en matemática también participa la forma en que su desempeño se
compara con el de sus compañeros en la clase de matemática.
Hay otra tendencia en el
desarrollo del autoconcepto. Justo después de la transición a una nueva escuela,
en especial al pasar de la educación media a estudios superiores, los
autoconceptos de los estudiantes parecen volverse más negativos e inestables.
Revisemos ahora la autoestima.
Hay al menos dos preguntas que los maestros deberían plantearse respecto de la
autoestima:
¿Cómo influye ésta en el
comportamiento del estudiante en la escuela? Parece que es más probable que los
estudiantes con mayor autoestima tengan éxito en la escuela aunque la fuerza de
la relación varía de manera considerable según las características de los
estudiantes. Además, una mayor autoestima se relaciona con actitudes más
favorables hacia la escuela, mejor comportamiento en la sala de clases y mayor
popularidad entre los compañeros.
¿Cómo afecta en la vida escolar
la autoestima del estudiante? La escuela es el lugar en que los niños adquieren
o no diversas competencias que llegan a definir el yo y las habilidades, donde
se forman amistades con los compañeros y donde se practica el papel de miembro
de la comunidad, todo lo anterior en un período de tiempo muy formativo. Así la
construcción de la autoestima, la competencia interpersonal, la solución de los
problemas sociales y el liderazgo se vuelven importantes por derecho propio y
como cimientos fundamentales del éxito en el aprendizaje académico.
La retroalimentación de los
profesores, sus criterios para evaluar y asignar calificaciones y el
conocimiento de que se interesan por ellos influye en la idea que tienen los
estudiantes de su capacidad en determinadas materias. Pero es probable que los
mayores aumentos en la autoestima se produzcan cuando los estudiantes se hacen
más competentes en las áreas que valoran, incluidas las áreas sociales que
adquieren tanta importancia en la adolescencia. Esto supone que el mayor desafío
de los profesores consiste en ayudar a los estudiantes a adquirir conocimientos
y destrezas importantes. ¿Qué pueden hacer los profesores para fortalecer la
autoestima en los estudiantes? Aquí hay algunas sugerencias.
1.
Valore y acepte a todos sus alumnos, tanto por sus
intentos como por sus logros.
2.
Cree un clima física y psicológicamente seguro
para los estudiantes.
3.
Esté consciente de sus propios prejuicios (todos
los tenemos) y expectativas personales.
4.
Asegúrese que sus procedimientos para enseñar y
agrupar a los estudiantes son realmente necesarios y no sólo una forma
conveniente de manejar a los estudiantes problemáticos o de evitar el contacto
con ciertos alumnos.
5.
Establezca normas claras; ayude a sus alumnos a
aprender a evaluar sus propios logros.
6.
Modele métodos apropiados de autocrítica,
perseverancia y autorecompensa.
7.
Evite hacer competencias y comparaciones
destructivas; anime a sus estudiantes a que compitan con sus propios niveles de
rendimiento previo.
8.
Acepte a cada estudiante aunque rechace una
conducta o resultado particular. Los alumnos deben sentir confianza, por
ejemplo, de que reprobar un examen o ser castigado en clase no los convierte en
“malas” personas.
9.
Recuerde que un autoconcepto positivo se deriva
del éxito al operar en el mundo y del hecho de ser valorado por la gente
importante en el entorno.
10.
Aliente a sus estudiantes a aceptar su
responsabilidad por sus reacciones a los acontecimientos. Muéstreles que pueden
decidir la manera de responder.
11.
Establezca grupos de apoyo o “compañeros de
estudio” en la escuela y enseñe a sus alumnos a animarse entre sí.
12.
Ayude a sus estudiantes a establecer metas y
objetivos claros; organice lluvias de ideas sobre los recursos que disponen para
alcanzar sus metas.