Educar en la resolución de conflictos
Aprender a confrontar intereses opuestos
Montserrat Diego y Pablo Gandarillas
Un ejercicio de aplicación práctica a un curso
CASA-ARBOL-PERRO
El objetivo de la dinámica es mejorar la
capacidad de cooperación, aprender a resolver situaciones conflictivas y
discriminar las actitudes dominantes y sumisas.
DESARROLLO
El profesor debe organizar al grupo por
parejas. Cada miembro se sentará frente a su compañero/a. A partir de este
momento no pueden hablar entre ellos hasta que la actividad termine.
Se les explica que deben tomar los dos el
mismo lápiz y dibujar en común en un papel kraft: una casa, un árbol y un perro.
Una vez terminado el dibujo deben ponerle un nombre artístico o título. Por
último, tienen que calificar con una nota el cuadro que han realizado juntos, y
escribirla al pie de la hoja.
Una vez hecho todo esto, el profesor recoge
todos los dibujos y los coloca en algún lugar visible.
EVALUACION
¿Ha sido difícil ponerse de acuerdo? ¿Por qué?
¿Les ha gustado el dibujo?
Si no estaban de acuerdo ¿cómo lo han solucionado?
VARIANTES
Esta misma dinámica se puede llevar a cabo
haciendo que tres parejas salgan a la pizarra mientas el resto del curso hace de
observador. En este caso, la evaluación tendrá un doble enfoque: recoger la
experiencia de los alumnos que salieron a la pizarra, y comentar las actitudes
que han detectado desde fuera sus compañeros.
Otra variante consiste en introducir un
segundo momento antes de la evaluación, esto es, abrir la posibilidad de que
vuelvan a realizar el dibujo, pero esta vez pudiendo hablar entre ellos.
Otra variante sería plantear una situación conflictiva vivida en el propio curso
y abrir un diálogo respecto de alternativas de solución novedosas y no aplicadas
hasta ahora. Se pretende reforzar el pensamiento divergente y la creatividad
para resolver situaciones. En todos lo casos el educador no debe entregar “la
respuesta o solución” sino poner a disposición de los alumnos una instancia para
que sean ellos los que la busquen.