¿Qué es esto de la asertividad?
Revista Padres y Maestros, No. 291, marzo/abril de
2005
La asertividad no consiste en mostrarse
agresivo, o independiente, o hacerse el diferente de los demás. Consiste en
ser capaz de afirmar y defender unas ideas, unas reclamaciones, unas
posturas personales, desde una actitud de confianza en sí mismo. Esto no
significa terquedad ni falta de flexibilidad. La persona asertiva tiene fe
en su propio juicio, aunque vaya en contra de lo que está de moda, o lo que
se considere correcto socialmente.
Todos los adultos, suficientemente maduros
y competentes, van logrando un cierto nivel de asertividad, porque van
aprendiendo a pensar por sí mismos. Logran ser personas "socialmente
competentes", lo cual no quiere decir personas ingeniosas, entendidas y
hábiles, sino con capacidad de plantear y defender sus argumentos.
De acuerdo con Manuel 1. Smith en su libro
"Sí, puedo decir no", editorial Grijalbo, a quien seguimos en este tema,
todos queremos que nuestros hijos y alumnos sean asertivos, pero también que
sean niños dóciles, obedientes, "niños buenos". Esto está muy bien. Estamos
a favor de una educación en la exigencia, la disciplina, el control, el
saber diferir la satisfacción de los caprichos y deseos. Pero estamos en
contra de educar en la dócil sumisión sin sentido crítico y sin capacidad
asertiva. No deberíamos entrenar a los niños para ser "niños-buenos"
si esto significa carencia de asertividad.
El "niño-bueno" no asertivo
Un "niño-bueno" no asertivo es
alguien que complace a la gente, sobre todo a los que tienen autoridad sobre
él. Obediente y paciente, está dispuesto a aceptar lo que pensamos los
adultos, sin contradecimos. Acepta el juicio de sus padres, o de otros
adultos, respecto a lo que está bien o mal; sin decir nunca "no" a nadie, o
no decido en serio.
El problema de estos "niños buenos"
es que después, en los grupos de iguales, pueden dejarse convencer
fácilmente de cualquier cosa, y caen en comportamientos que no nos gustan
respecto al trabajo escolar, consumo de tabaco, alcohol, drogas, etc. Otras
veces se manifiestan agresivos y explosivos, porque se cansan de ser buenos;
o también se vuelven resentidos con sus padres, una especie de desquite por
haber sido tratados como personas de segunda categoría.
Durante la preadolescencia, les resultará
más difícil empezar a pensar independientemente, tomar decisiones y asumir
responsabilidades. Y en la adolescencia, al asomarse más a la calle y a la
vida, los "niños-buenas-dóciles" se encontrarán ) sobresaltados por
cuestiones como éstas, que llaman a su puerta:
cuándo comenzar los contactos sexuales, qué vaya ser cuando crezca,
¿escogeré una carrera técnica como mi padre o una actividad de relaciones
humanas como mi madre?, ¿cuándo empezar a beber?, ¿está bien que consuma
drogas, si mis amigos lo hacen?, etc.
En vez de estimularles a seguir aferrados
a ideas infantiles sobre la vida, como hacen algunos padres, habría que
decirles: "¿Te acuerdas de aquellas cosas buenas que te hemos enseñado? Pues
ahora todo lo vas a ver cambiado y tendrás que hacerte tu propio modo de
proceder. Nosotros podemos y queremos ayudarte pero tienes que encontrarlo
tú".
Un problema educativo familiar hoy
Aunque tu hijo no sea el típico "niño-bueno"
que hemos descrito, existe el problema de que muchos adolescentes se
inician hoy prematuramente en el camino del alcohol, tabaco, sexo,
violencia, etc. porque los grupos de iguales y el ambiente social les
presionan terriblemente en esa línea.
¿Qué podemos hacer? Por una parte, llevar
a cabo una educación exigente, de lo cual hémos tratado en otras
conferencias acerca de "atreverse a mandar", etc. En segundo lugar, podemos
enseñarles a vivir sin dejarse manipular, es decir, enseñarles a ser
asertivos, algo que podemos ir haciendo en casa, y que constituye una
auténtica prevención.
Si tu hijo, como dice M. I. Smith,
"aprende a ser asertivo mientras está en la Educación Primaria, será más
capaz de defenderse durante la Educación Secundaria; y si aprende a ser más
asertivo en estos años intermedios, logrará ser asertivo durante la
adolescencia; lo cual le ayudará a hacer frente después al medio
universitario o laboral, más amplio y sometido a menos supervisión".
Enseñar a ser asertivos
Consiste en inmunizarles a la
manipulación. La gente nos manipula para sentimos culpables o inseguros
de no hacer lo que los demás; reducen nuestra capacidad de juzgar acerca de
qué es lo mejor para nosotros mismos. Una de las mejores maneras de ayudar a
ser asertivos es enseñar a tus hijos, de palabra y de obra, los llamados
"derechos asertivos". Veamos los "derechos" que considero más interesantes