(Extracto 2º Encuentro de Orientadores Maristas
Dificultades de Adaptabilidad y Salud Mental Durante la Edad Escolar)
Ciertos factores que usualmente creemos,
aumentan la rabia, tales como los ruidos fuertes, las multitudes o la densidad
no tienen ese poder en sí mismas, es lo que sentimos frente a esas condiciones
lo que puede hacernos sentir enfurecidos o tranquilos. El ruido, las multitudes,
el tráfico tienen la capacidad de aumentar nuestra excitación y si a ello
sumamos un estímulo que nos provoca rabia como un trato irrespetuoso, es posible
que estemos más prontos a dar una respuesta de enojo.
La rabia es una respuesta normal de nuestro organismo frente a lo que sentimos
como un ataque a nuestra persona (un insulto, un empujón), a mis planes (quiero
llegar luego a mi casa y hay un taco horroroso), a alguien que queremos, etc.
La rabia entonces, produce una respuesta física que nos prepara a la acción a
defendernos o a luchar para conseguir lo que queremos: fluye la sangre a
nuestras extremidades, aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria, aumenta el
alerta, etc.
Tenemos entonces un conflicto que resolver ¿cómo lo resolvemos?... Ese es muchas
veces el problema. Los niños y jóvenes responden con violencia ante el conflicto
fundamentalmente por dos razones:
- No tiene otras herramientas en su repertorio que no sean el ataque verbal o
físico.
- Porque socialmente es considerado “bacán” o “choro” el que responde
violentamente ante los conflictos, porque se asume que no tiene miedo.