Dr. E. Carrasco. En
revista “De Familias y Terapias”, año 1
Para terminar esta reseña, queremos destacar
la importancia que adquiere la relación entre la institución y su equipo
docente con los padres del niño que enfrenta dificultades escolares. Los
conflictos presentes en esta interacción se ven influidos tanto por las
dificultades y tensiones permanentes, como por los problemas, atribuciones y
aspectos emocionales revisados en los artículos de las semanas precedentes.
Para comenzar, es importante destacar que, una vez que el niño ingresa al
sistema escolar, el contexto en el cual se aprende y desarrolla se vuelve
más complejo y con más potencialidades. Su interacción estará determinada
por personas que pertenecen a dos mundos diferentes, cada uno con su
organización, jerarquías, creencias y valores.
Además, el mundo escolar se inserta en las relaciones interpersonales, el
aprendizaje social, los afectos y el desarrollo de valores. Son estas áreas
las que tienen el potencial de producir situaciones conflictivas.
Entre estas, se pueden señalar las siguientes:
a) Conflicto por competencia: Enfrentados a un determinado problema del
alumno – hijo, profesores y padres se culpan y descalifican mutuamente. En
esta situación, se pueden escuchar frases como: “el profesor rechaza a mi
hijo, le tiene mala barra”; o bien: “los padres no lo apoyan, no se
preocupan de él”, que reflejan la visión de que el problema “está al otro
lado”.
Así como se puede hablar de los padres como los primeros educadores, también
se pueden señalar las “funciones parentales” de los profesores.
Es común que estos conflictos no sean enfrentados directamente por los
involucrados, apareciendo la descalificación, explícita o implícitamente,
cuando el problema es tratado con el niño. Como consecuencia, éste se ve
atrapado en un conflicto de lealtades, confuso en cuanto a qué criterios
seguir, a quién respetar.
Por otro lado, padres y profesores, enredados en el conflicto, pierden
posibilidad de encontrar mejores alternativas para enfrentar el problema del
niño: apoyo consistente, reglas claras, coherencia en los límites.
No es raro que este sistema relacional de “triangulación” sea la repetición
de un sistema análogo ya existente en la familia.
b) Escalada de incompetencia: La organización es similar a la anterior, en
cuanto a la simetría de las actitudes. La diferencia consiste en que ambas
partes responden con incompetencia a la incompetencia del otro. Cada intento
de hacerse cargo del niño con dificultades aborta antes de correr el riesgo
de la descalificación.
Una situación normal en estos casos es el traspaso del problema a diferentes
fuentes de apoyo, primero externas a la familia (petición de los padres de
una especial dedicación por parte del profesor) y después también externas a
la escuela (uno o más profesionales externos actuando, a veces,
simultáneamente). Sin embargo, cada una, al dar señales de fracaso, es
abandonada.
De este modo, las debilidades del contexto familiar y escolar construyen un
poderoso modelo de fracaso que amplifica las posibles deficiencias del niño.
- Conclusiones
Se ha descrito la relación que existe entre los factores escolares y
relacionales al momento de analizar y comprender el proceso de aprendizaje y
rendimiento de los alumnos. La aplicación de estos conceptos a las
estrategias de intervención pueden resumirse de la siguiente manera:
1. La cooperación entre familia y escuela debe ser el punto de partida de
cualquier abordaje potencialmente exitoso.
2. Además de las evaluaciones psicoeducacionales y neurológicas, resulta
necesario evaluar el contexto familiar del aprendizaje, sin esperar a que
dicha evaluación de se haga necesaria por “descarte”o porque los problemas
familiares son demasiado evidentes.
3. Conocer las propiedades del contexto familiar del aprendizaje no
significa que la familia deba ser tratada necesariamente.
4. Las evaluaciones e intervenciones deben ir dirigidas principalmente a
aspectos como: orientación de los padres a su hijo frente a una tarea, clima
de ejecución de dicha tarea, instrucciones e información de la tarea,
refuerzos y límites, dificultades de comunicación de los problemas
existentes.