(Extracto 2º Encuentro de
Orientadores Maristas, 25 de junio de 2005)
El desarrollo normal de la psicosexualidad
está orientado a que se realicen los propósitos específicos para cada etapa
de desarrollo: identidad de género corresponde a la identificación
psicológica con el sexo biológico; tipificación sexual se refiere a la
incorporación de los roles diferenciados por la cultura para los individuos
de distinto sexo, elección de pareja o la orientación hacia una determinada
configuración apetecible; finalmente debería lograrse la integración
armónica de la sexualidad a los distintos componentes de la personalidad
adulta.
El desarrollo de la sexualidad normal y perturbada resulta, como todo
desarrollo, de la interacción estructurante de factores biológicos (genético-disposicionales)
y de factores psicosociales y culturales.
Desde el punto de vista biológico se hace referencia al conjunto de
caracteres morfofuncionales que permiten, a través del mecanismo de
recombinación de material genético, la perpetuación de la especie.
Desde lo psicosocial y cultural se hace referencia a la influencia explícita
o implícita de la sociedad sobre el individuo. Relacionado a esto, aparece
clara la influencia de la cultura en los estilos de socialización de los
padres. El modo de vinculación con cada uno de los padres influye de
distinta forma, por ello el rol parental es relevante en el logro de la
identidad psicosexual en el niño, ya que sus actividades pueden favorecer o
desalentar la expresión de conductas del rol sexual propio o del sexo
opuesto en sus hijos.
El desarrollo de la identidad psicosexual puede sufrir perturbaciones en sus
distintos momentos evolutivos, las cuales pueden comenzar incluso a
visualizarse en la temprana infancia:
• Asunción de características del sexo opuesto, que pueden expresarse en
deseos de ser o pertenecer al sexo opuesto y/o asunción de conductas típicas
del sexo opuesto.
• Malestar persistente con el sexo asignado que implica rechazo a sus
genitales y hacia otros caracteres sexuales secundarios.
• El no desarrollo de conductas que se consideran propias del sexo
biológico, ocurre especialmente en varones, por ejemplo: rechazo de juegos
bruscos, desinterés por el deporte, excesivo interés por actividades pasivas
y dificultades para integrarse a grupos de pares del mismo sexo.
La conducta homosexual única y no vinculada a una orientación homosexual, es
decir, que no se asocia a enamoramientos, ensoñaciones, fantasías y sueños,
ni tampoco asume una identificación de tipo homosexual, corresponde más bien
a una conducta exploratoria, transitoria, compatible con un desarrollo
psicosexual armónico.