(Extracto
2º Encuentro de Orientadores Maristas
Dificultades de Adaptabilidad y Salud Mental Durante la Edad Escolar)
Se estima que diariamente
seis estudiantes cometen suicidio en Estados Unidos. El suicidio representa
el 19 por ciento de las muertes por cada 100.000 personas en el grupo de
edad 15 a 19 años. Es la segunda causa principal de muerte entre los
jóvenes, un poco por debajo del homicidio. Las mujeres intentan más
frecuentemente al suicidio pero más varones logran su intento, porque
emplean métodos más eficaces para quitarse la vida (por ejemplo, se ahorcan
o se disparan con una pistola).
¿Qué impulsa a un joven al suicidio? Varios factores aumentan el riesgo en
este sector de la población. Sin duda la depresión y el abuso de drogas se
relacionan con un riesgo mayor. Otros factores son el estrés familiar, el
rechazo de los padres y del divorcio. Lo mismo podemos decir de un historial
familiar que incluya trastornos psiquiátricos o depresivos. Es triste el
reconocimiento que las armas de fuego también aumentan el riesgo. En opinión
de algunos investigadores, en parte, el aumento de los índices de suicidio
se debe a la mayor disponibilidad de ellas en los últimos 20 años.
En contra de la creencia popular, rara vez el suicidio es una reacción
impulsiva frente a un evento estresante como el divorcio o una ruptura
romántica. Generalmente los jóvenes que lo cometen buscan ayuda con sus
amigos, sus familiares y maestros. Hay señales tempranas que no debieran
ignorarse. Pueden regalar sus posesiones más preciadas, decir adiós a los
amigos, desinteresarse de su seguridad personal y preocuparse por la muerte.
Algunos informes señalan que a veces se ausentan de la escuela durante
periodos largos antes de suicidarse. La mayoría de las escuelas
norteamericanos ofrecen hoy orientación de grupo cuando uno de sus
estudiantes comete suicidio. Por medio de las discusiones en grupo, los
docentes esperan reducir el riesgo de suicidios en serie, que son un número
extraordinariamente alto de suicidios en una región geográfica o en un
periodo determinado.
El maestro puede ser una de las primeras personas en la vida del alumno que
reconozca su petición de ayuda o que responda a ella Si existen sospechas,
aunque sean intuiciones, que un alumno piensa suicidarse debería tomarse muy
en serio. Se pueden efectuar sin temor preguntas directas como ¿piensas a
menudo en la muerte?, o ¿has intentado atentar contra tu vida?.
Aunque en esta exposición sobre la depresión y el suicidio nos hemos
centrado en el tratamiento individual, los investigadores creen que la
escuela puede participar mucho más decisivamente en la prevención. Quizá la
mejor prevención consista en instituir los programas que favorezcan la
competencia social, el entrenamiento en las habilidades para resolver
problemas, las estrategias para enfrentar el estrés y la educación básica en
la salud mental.