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Objetivos de la educación sexual
en el colegio y psicología evolutiva

Raúl Cheix M.

Director CEIS Orientación y Capacitación

Juan Pablo Valdivia H.

Departamento de Estudios

Seminario de Educación Sexual

 

 

Con el documento que ponemos a disposición de nuestros usuarios, iniciamos una serie dedicada a conocer más en profundidad la dimensión humana de la sexualidad.  La hemos dividido en etapas relevantes del ciclo vital.  Esta semana la dedicamos a la infancia.

 

INFANCIA

 

a)  Sugerencias de objetivos para la Educación Básica

 

A lo largo de la educación básica el alumnado debe ir adquiriendo una serie de capacidades en torno al desarrollo de la dimensión sexual que contribuyan al logro de la tarea evolutiva que le es propia: el desarrollo integral de la persona y el logro de la propia autonomía y de la identidad personal y social.  A partir de este objetivo general se pueden enunciar algunos objetivos específicos como:

 

·         Adquirir conocimientos básicos acerca del hecho sexual humano (biológicos, psicológicos y sociales) con el fin de cuestionar y eliminar creencias y prejuicios infundados, recabando la ayuda de otras personas en caso de necesidad y utilizando de manera crítica los recursos que tiene a su alcance.

·         Desarrollar una actitud de naturalidad ante la sexualidad, entendiéndola como una forma de comunicación humana y fuente de salud, placer, afectividad y de reproducción.

·         Consolidar una identidad sexual libre de elementos de género discriminatorios, entendiendo el dimorfismo sexual humano como una realidad positiva y desarrollando hábitos, actitudes y conductas saludables.

·         Establecer el diálogo y la comunicación sobre los temas sexuales en el interior del grupo curso, en la familia y en el colegio, desarrollando un vocabulario preciso y no discriminatorio en relación a la sexualidad.

·         Desarrollar una ética social, donde las relaciones entre las personas estén basadas en la igualdad, el respeto y la responsabilidad.

 

 

b)  Desarrollo psicosexual durante la infancia

 

La edad escolar abarca en términos amplios aproximadamente entre los cinco y medio y los diez años, aunque se le suele circunscribir entre los siete y los diez años, al considerar los cambios y procesos que transcurren entre los cinco años y medio y los seis años y medio como una etapa de transición entre la pequeña y gran infancia.  Este período también es llamado “Primer Cambio de Configuración Personal”.

 

 

Metas de la edad infantil

 

a)  Área Biológica

 

1.       Adquisición del poder físico, lo que favorece el control y domino del propio cuerpo y la conducta permitiendo la adaptación a las situaciones reales de la vida.

2.       Adquisición de las más variadas habilidades psicomotoras.

 

 

b)  Área Cognitiva

 

1.       Logro de una percepción objetiva de la realidad, que se expresa en el proceso de formación de conceptos y elaboración de representaciones adecuadas de ellos.

2.       Consolidación del pensamiento lógico concreto, que significa actuar mentalmente con la realidad sin afectarla directamente. 

 

c)  Área Social

 

1.       El niño debe aprender las conductas que se esperan de él, en lo que se ha llamado adquisición de roles, incluido el rol sexual.

2.       El niño debe ordenar sus conductas según las normas de la convivencia y la regulación social, pues se hace capaz de comprender lo que debe hacer y lo que se espera que haga al subordinar sus conductas a normas.

3.       Debe desarrollar un sentido de industriosidad, como capacidad de realizar un trabajo en colaboración con otros.

4.       El niño debe configurar y lograr mayor objetividad en el concepto de sí mismo (Síntesis de experiencias respecto de sí mismo) lo que permite su participación en la regulación de la conducta.

 

 

Características psicológicas de la sexualidad humana en la infancia

 

a)  Desarrollo Biológico.

 

El primer cambio en la configuración corporal se da alrededor de los cinco o seis años y se trata de un proceso en que el niño pasa de ser una persona en que predomina la apariencia física de un bebé, con vientre abultado, predominancia de cabeza, etc. a ser una persona más parecida al adulto.  Consiste fundamentalmente en una modificación de las proporciones corporales y una aceleración notable del crecimiento de los huesos largos.  Se producen cambios en la dentición, desarrollos en el sistema nervioso central y se completa la mielinización de las células nerviosas, proceso fundamental para el desarrollo cognitivo del niño.  A partir de los siete años, no se producen cambios biológicos importantes, lo que permite que el niño no esté con sus energías dedicadas a enfrentar estos cambios, sino a consolidar lo existente y ello lleva a que sea una edad bastante sana.

 

En lo que respecta a la sexualidad, ya han adquirido los valores básicos que su medio les haya transmitido, su identidad sexual se consolida en los primeros años de este período y las manifestaciones sexuales se realizan cada vez más con los compañeros y compañeras, a la vez que tienden a ocultarlas a los padres y educadores/as.  Pero el que los padres, madres y profesorado observen menos conductas sexuales, no significa que no las haya.  Durante este período siguen muy interesados por conocer cosas sobre la sexualidad, aunque suelen buscar informaciones más en los compañeros, compañeras y medios de comunicación que en los padres, madres, maestros y  maestras.  La identificación se hace sexuada en la medida que el niño es capaz de distinguir su propio sexo y adquiere una conciencia discriminada de sí mismo en relación con el sexo al que pertenece.  Se espera que esta conciencia lo lleve a aprender las conductas y a formar las actitudes e intereses propios de su sexo, prefiriendo su rol sexual particular.

 


 

b)    Desarrollo Psicológico

 

 El niño presenta cierta desestructuración y desorganización en su comportamiento en relación con lo que había logrado en la pequeña infancia.  El niño se torna lábil en sus intereses, inestable anímicamente, explosivo, agresivo y susceptible.  Suele presentar, además, indecisión y propensión al cansancio y al descontento.

 

En esta época se amplían los intereses del niño hacia áreas no propiamente sexuales, aumentando el gusto por los deportes, el conocimiento, los estudios y las amistades. La curiosidad sexual se integra a su afán de saber y conocer, a los juegos y conversaciones, la sexualidad pasa a ser un asunto más de conocimiento.

 

La superación del “primer Cambio en la Configuración Corporal” en lo biológico y en lo psicológico y los cambios observados en los sistemas sensoriales, nerviosos y motores darán los fundamentos para que el niño cuente con los criterios de madurez que le permitan el ingreso a la enseñanza sistematizada, especialmente en el ámbito de la lecto-escritura.

 

En cuanto al desarrollo cognitivo, el niño logra la organización del “Pensamiento Lógico”, que constituye un nuevo sistema de adaptación a la realidad.  Esto en la medida que este pensamiento es la primera estructura mental equilibrada y reversibleLogra, además, un conocimiento objetivo de la realidad, que pone en evidencia la emergencia del pensamiento lógico.  Piaget denomina a este proceso “Conocimiento Conceptual”, en tanto permite conocer la realidad en forma sistemática y en torno a lo significativo de los objetos.

 

El niño busca comprender ámbitos que están fuera del horizonte de sus tareas adaptativas y se hace ávido de conocer y comprender lo que observa en su medio.  En este contexto aparecen los intereses, que representan una dimensión cognoscitiva pues manifiestan un saber, comprender o dominar correlativo con una preocupación por ciertos ámbitos de la realidad.

 

Los problemas psicológicos más frecuentes en el escolar son: actos violentos o agresivos, síntomas de hiperkinesia, angustias, fobias, inhibiciones y/o temores de distinta índole.

 

 

c)   Desarrollo Afectivo

 

Se aprecia un afán de actividad y de experiencia, tendencia a determinarse a sí mismo y a la independencia en algunos ámbitos, el comienzo de la orientación psicológica de la extroversión.

 

Se aprecia una motivación de logro, de producir, de obtener méritos, éxitos y distinciones, lo que se relaciona con comprender y manejar la realidad.

 

Los intereses en el plano sexual están referidos a la curiosidad acerca del nacimiento y el desarrollo, al origen de los niños, el embarazo, el parto y el papel de los padres en la reproducción y el funcionamiento de los órganos genitales.  Surgen preguntas sobre el proceso reproductivo, chistes, lenguaje vulgar y garabatos sobre la sexualidad.  En las niñitas (6 a 7 años) suele manifestarse el deseo de pololear y la atracción por el sexo opuesto.  Pueden darse juegos sexuales de exploración mutua y de mirarse. 

 

Se aprecia una afectividad acrecentada que se manifiesta en el aumento de los temores nocturnos y el reaparecimiento de miedos de diversa índole.

 

 

d)  Desarrollo Social

 

El niño se torna extrovertido, centrando sus intereses, motivaciones y la satisfacción de sus necesidades en el ambiente o realidad en que vive.  Este afán es una expresión de la extroversión y del vigor y energía corporal propia del escolar y se constata en el afán de experiencia y curiosidad.  El niño es típicamente activo, inquieto y juguetón.  Este afán se observa claramente en el juego característico del escolar, el cual tiene un fuerte sentido social, pues en él el niño aprende roles, destrezas, formas de regular la conducta, etc.

 

La familia se configura como el agente de socialización más importante del niño, fluctuando entre un nivel de dependencia en aquellas áreas en las que resulta todavía necesaria y la independencia, allí donde el niño puede permitirse relaciones más igualitarias (Erikson).  En este contexto, adquiere importancia el estilo de crianza de los padres, y actitudes de éstos hacia el niño como: aceptación – rechazo al niño, permisividad-restricción, angustia o calma en la relación, etc.

 

Desde los cuatro años y medio aproximadamente adquieren importancia grupos sociales ajenos a la familia, como el grupo de pares y el contexto escolar.  La relación con los pares juega un rol activo y decisivo durante la edad escolar pues no sólo ayuda a la elaboración de la identidad sexual, sino también en el movimiento gradual fuera del núcleo familiar hacia la comunidad.

 

En este período se observa en el niño una tendencia a evitar al sexo opuesto y a segregarse en grupos del mismo sexo.  Esta separación es parte importante del proceso de identificación con el propio sexo, con el objeto de afirmar la identidad pues el grupo diferenciado por sexo va ayudando al niño como un espejo a encontrar la identidad sexual de la que los niños se encuentran inseguros o inseguras.

 

Existe una búsqueda de convivencia, de estar con otros, de cooperar, formar clubes, de participar en el intercambio y la realización de intereses y experiencias nuevas. El grupo marca la diferencia, sanciona o refuerza las conductas y exige al niño una definición de acuerdo al modelo femenino o masculino que sostiene estimulando así ciertas correcciones y regulaciones conductuales.  La inseguridad que presenta el escolar en el ámbito de la identidad sexual hace que sigan al grupo de pares fielmente.  De esta forma, el grupo de pares influye en:  a) El conocimiento, desarrollo y ensayo de habilidades sociales, actitudes y destrezas; b) Permite al niño conocer acerca de sí mismo; c)  Le permite experimentar las normas y la regulación social; d) aprender a controlar y modular la conducta de acuerdo a principios, e) disfrutar sin temor a ser rechazado; f)  permite el desarrollo de intereses y hobbies; g) aprender, ensayar y fortalecer ciertos roles; h) experimentar y ejercitar aspectos de la vida adulta en forma no amenazante; i) Le otorga un sentido afectivo y vivencial.

 

 

e)   Aspectos Culturales

 

El proceso de identificación continúa durante la edad escolar y el niño aprende lo que es propio de niños y niñas en la sociedad que le toca vivir.  Es decir, a esta edad el niño diferencia lo que en su cultura en particular se ha definido como femenino o masculino, que es bastante variable de cultura en cultura.  Se trata en realidad de aprender lo que hacen los hombres y las mujeres, y qué se considera adecuado en cada caso.  Es decir, más que una temáticas sexual conductual, se enfatiza la formación de roles sexuales.

 

El carácter normativo propio de los escolares hace también que estos se preocupen de ser vistos como hombres o mujeres.  Así, en nuestra cultura los niños valoran y aprecian en los otros la agresividad, la fuerza, el no llorar y ser seguros de sí mismos.  A las niñas les gusta ser reconocidas por ser ordenadas, sensibles, amistosas y responsables.

 

El niño comienza a adquirir y comprender ciertos roles como el ser agente cooperador de la sociedad, es decir,  que muchas veces tiene que postergar sus impulsos, necesidades e intereses para dar cabida a las necesidades sociales; adquiere un rol sexual relacionado con el adoptar las conductas propias de su sexo; de la misma forma, logra la adquisición de roles que se dan en la interacción con adultos desconocidos.

 

 

f)  Desarrollo Moral

 

El niño se encuentra en la etapa de moral preconvencional (Kohlberg).  El énfasis en este nivel se hace en el control externo.  Los patrones son los de los demás y se cumplen para evitar el castigo y para obtener recompensas.  En esta edad, pueden distinguirse dos etapas. a)  Una primera con una orientación hacia el castigo y la obediencia, donde los niños obedecen para evitar el castigo.  Desconocen los motivos de un acto y se centran en la forma física de éste (como el tamaño de una mentira) o sus consecuencias (por ejemplo, la cantidad de daño físico). B) Una segunda con propósito instrumental e intercambio, en la que los niños se adaptan a las reglas por egoísmo y considerando lo que los demás puedan hacer por ellos a cambio de cumplirlas.  Califican un acto en términos de las necesidades humanas que satisface y diferencian este valor de la forma física del acto y de sus consecuencias.

 

A modo de resumen, podemos señalar que en la educación sexual es importante no negar el tema y tratarlo como un área afectiva y que forma parte integral de la personalidad.  La idea es educar niños que se sientan en libertad de preguntar, explorar, sentir y disfrutar las sensaciones de su cuerpo.


 

 

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