|
b)
Desarrollo Psicológico
El niño presenta cierta desestructuración
y desorganización en su comportamiento en relación con lo que había logrado en
la pequeña infancia. El niño se torna lábil en sus intereses, inestable
anímicamente, explosivo, agresivo y susceptible. Suele presentar, además,
indecisión y propensión al cansancio y al descontento.
En esta época se amplían los intereses del
niño hacia áreas no propiamente sexuales, aumentando el gusto por los
deportes, el conocimiento, los estudios y las amistades. La curiosidad sexual
se integra a su afán de saber y conocer, a los juegos y conversaciones, la
sexualidad pasa a ser un asunto más de conocimiento.
La superación del “primer Cambio en la
Configuración Corporal” en lo biológico y en lo psicológico y los cambios
observados en los sistemas sensoriales, nerviosos y motores darán los
fundamentos para que el niño cuente con los criterios de madurez que le permitan
el ingreso a la enseñanza sistematizada, especialmente en el ámbito de la
lecto-escritura.
En cuanto al desarrollo cognitivo, el niño
logra la organización del “Pensamiento Lógico”, que constituye un nuevo
sistema de adaptación a la realidad. Esto en la medida que este pensamiento
es la primera estructura mental equilibrada y reversible. Logra, además,
un conocimiento objetivo de la realidad, que pone en evidencia la emergencia
del pensamiento lógico. Piaget denomina a este proceso “Conocimiento
Conceptual”, en tanto permite conocer la realidad en forma sistemática y en
torno a lo significativo de los objetos.
El niño busca comprender ámbitos que están
fuera del horizonte de sus tareas adaptativas
y se hace ávido de conocer y comprender lo que observa en su medio. En este
contexto aparecen los intereses, que representan una dimensión
cognoscitiva pues manifiestan un saber, comprender o dominar correlativo con una
preocupación por ciertos ámbitos de la realidad.
Los problemas psicológicos más frecuentes en
el escolar son: actos violentos o agresivos, síntomas de hiperkinesia,
angustias, fobias, inhibiciones y/o temores de distinta índole.
c) Desarrollo Afectivo
Se aprecia un afán de actividad y de
experiencia, tendencia a determinarse a sí mismo y a la independencia en algunos
ámbitos, el comienzo de la orientación psicológica de la extroversión.
Se aprecia una motivación de logro, de
producir, de obtener méritos, éxitos y distinciones,
lo que se relaciona con comprender y manejar la realidad.
Los intereses en el plano sexual están
referidos a la curiosidad acerca del nacimiento y el desarrollo, al origen de
los niños, el embarazo, el parto y el papel de los padres en la reproducción y
el funcionamiento de los órganos genitales. Surgen preguntas sobre el
proceso reproductivo, chistes, lenguaje vulgar y garabatos sobre la sexualidad.
En las niñitas (6 a 7 años) suele manifestarse el deseo de pololear y la
atracción por el sexo opuesto. Pueden darse juegos sexuales de exploración
mutua y de mirarse.
Se aprecia una afectividad acrecentada
que se manifiesta en el aumento de los temores nocturnos y el reaparecimiento de
miedos de diversa índole.
d) Desarrollo Social
El niño se torna extrovertido, centrando sus
intereses, motivaciones y la satisfacción de sus necesidades en el ambiente o
realidad en que vive. Este afán es una expresión de la extroversión y del
vigor y energía corporal propia del escolar y se constata en el afán de
experiencia y curiosidad. El niño es típicamente activo, inquieto y
juguetón. Este afán se observa claramente en el juego característico del
escolar, el cual tiene un fuerte sentido social, pues en él el niño aprende
roles, destrezas, formas de regular la conducta, etc.
La familia se configura como el agente de
socialización más importante del niño, fluctuando entre un nivel de
dependencia en aquellas áreas en las que resulta todavía necesaria y la
independencia, allí donde el niño puede permitirse relaciones más igualitarias
(Erikson). En este contexto, adquiere importancia el estilo de crianza de los
padres, y actitudes de éstos hacia el niño como: aceptación – rechazo al niño,
permisividad-restricción, angustia o calma en la relación, etc.
Desde los cuatro años y medio
aproximadamente adquieren importancia grupos sociales ajenos a la familia, como
el grupo de pares y el contexto escolar.
La relación con los pares juega un rol activo y decisivo durante la edad
escolar pues no sólo ayuda a la elaboración de la identidad sexual, sino también
en el movimiento gradual fuera del núcleo familiar hacia la comunidad.
En este período se observa en el niño una
tendencia a evitar al sexo opuesto y a segregarse en grupos del mismo sexo.
Esta separación es parte importante del proceso de identificación con el
propio sexo, con el objeto de afirmar la identidad pues el grupo
diferenciado por sexo va ayudando al niño como un espejo a encontrar la
identidad sexual de la que los niños se encuentran inseguros o inseguras.
Existe una búsqueda de convivencia, de estar
con otros, de cooperar, formar clubes, de participar en el intercambio y la
realización de intereses y experiencias nuevas. El grupo marca la diferencia,
sanciona o refuerza las conductas y exige al niño una definición de acuerdo al
modelo femenino o masculino que sostiene estimulando así ciertas
correcciones y regulaciones conductuales. La inseguridad que presenta el
escolar en el ámbito de la identidad sexual hace que sigan al grupo de pares
fielmente. De esta forma, el grupo de pares influye en: a) El conocimiento,
desarrollo y ensayo de habilidades sociales, actitudes y destrezas; b)
Permite al niño conocer acerca de sí mismo; c) Le permite
experimentar las normas y la regulación social; d) aprender a controlar y
modular la conducta de acuerdo a principios, e) disfrutar sin temor a ser
rechazado; f) permite el desarrollo de intereses y hobbies; g)
aprender, ensayar y fortalecer ciertos roles; h) experimentar y ejercitar
aspectos de la vida adulta en forma no amenazante; i) Le otorga un
sentido afectivo y vivencial.
e) Aspectos Culturales
El proceso de identificación continúa
durante la edad escolar y el niño aprende lo que es propio de niños y niñas
en la sociedad que le toca vivir. Es decir, a esta edad el niño diferencia lo
que en su cultura en particular se ha definido como femenino o masculino, que es
bastante variable de cultura en cultura. Se trata en realidad de aprender lo
que hacen los hombres y las mujeres, y qué se considera adecuado en cada caso.
Es decir, más que una temáticas sexual conductual, se enfatiza la formación de
roles sexuales.
El carácter normativo propio de los
escolares hace también que estos se preocupen de ser vistos como hombres o
mujeres. Así, en nuestra
cultura los niños valoran y aprecian en los otros la agresividad, la fuerza, el
no llorar y ser seguros de sí mismos. A las niñas les gusta ser reconocidas por
ser ordenadas, sensibles, amistosas y responsables.
El niño comienza a adquirir y comprender
ciertos roles como el ser agente cooperador de la sociedad, es decir,
que muchas veces tiene que postergar sus impulsos, necesidades e intereses para
dar cabida a las necesidades sociales; adquiere un rol sexual relacionado
con el adoptar las conductas propias de su sexo; de la misma forma, logra la
adquisición de roles que se dan en la interacción con
adultos desconocidos.
f) Desarrollo Moral
El niño se encuentra en la etapa de moral
preconvencional (Kohlberg). El énfasis en este nivel se hace en el control
externo. Los patrones son los de los demás y se cumplen para evitar el castigo
y para obtener recompensas. En esta edad, pueden distinguirse dos etapas. a)
Una primera con una orientación hacia el castigo y la obediencia, donde
los niños obedecen para evitar el castigo. Desconocen los motivos de un acto y
se centran en la forma física de éste (como el tamaño de una mentira) o sus
consecuencias (por ejemplo, la cantidad de daño físico). B) Una segunda con
propósito instrumental e intercambio, en la que los niños se adaptan a las
reglas por egoísmo y considerando lo que los demás puedan hacer por ellos a
cambio de cumplirlas. Califican un acto en términos de las necesidades humanas
que satisface y diferencian este valor de la forma física del acto y de sus
consecuencias.
A modo de resumen, podemos señalar que en la
educación sexual es importante no negar el tema y tratarlo como un área afectiva
y que forma parte integral de la personalidad. La idea es educar niños que se
sientan en libertad de preguntar, explorar, sentir y disfrutar las sensaciones
de su cuerpo. 
|