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Medición de Rasgos en la Prueba Ceis: Personalidad y Adaptación

Jorge Jerez Orazio

Psicólogo, Departamento de Estudios

Manual de Interpretación Baterías CEIS

 

 

A. RASGOS DE PERSONALIDAD

 

La personalidad es el conjunto de formas características de responder o enfrentar los estímulos de la vida, que se organizan y conforman en una estructura típica, única y personal para cada individuo. La estructura de personalidad tiende a ser estable y permanente y debido a esto las personas tienen formas típicas o habituales de reaccionar a través del tiempo, por tanto poseen una identidad propia.

 

Tanto como estable, la estructura de personalidad de un sujeto es también dinámica, ya que se va adecuando a las variaciones del medio en que se desarrolla cada sujeto, a los cambios propios del organismo y a las modificaciones en su ordenamiento psicológico.

 

En esta estructura u organización de la personalidad, están involucradas no sólo aspectos o formas típicas de reaccionar emocional-afectivas, sino que también formas de responder cognoscitiva y conductualmente. Del mismo modo, los rasgos físicos de la persona le imprimen características importantes especialmente en la niñez y adolescencia.

 

Cada una de las partes que constituyen la personalidad se organizan e interrelacionan con las otras, logrando una estructura completamente individual o un tipo propio de personalidad. Por ejemplo, las formas de reaccionar frente a la adversidad pueden depender de lo que el sujeto sienta emocionalmente, pero a la vez dependen de las alternativas de solución que maneje y de la fuerza y empuje que posea para salir adelante.

 

Distingamos algunos niveles en los cuales se puede describir la personalidad.

 

H. Eysenck, un conocido investigador de la personalidad, ha distinguido cuatro niveles en los cuales se puede abordar y describir la personalidad. El primer nivel es la respuesta específica, que son los actos o conductas que ocurren en cualquier momento ante un estímulo también específico. El segundo nivel, es denominado respuesta habitual que son todos los actos que se realizan en forma repetida ante circunstancias similares. Estas respuestas habituales son posibles de predecir con relativa certeza, diferenciándose de las respuestas específicas, las cuales producen con mayor probabilidad errores en la predicción. Los tests y cuestionarios en general hacen sus preguntas en el nivel de las conductas habituales.

 

El tercer nivel, es el rasgo, que es la organización de las respuestas habituales. Éstas se pueden relacionar teóricamente conformando un grupo reconocible y distintivo, que pasa a denominarse rasgo. Por ejemplo: la dominancia,  la audacia,  la responsabilidad, etc.

 

El cuarto nivel de descripción de la personalidad es el tipo, el cual condensa y organiza a varios rasgos. Para llegar a establecer un tipo, se requiere que varios rasgos se observen relacionados y que estadísticamente sean significativos. Por ejemplo, el tipo extravertido, debe tener ciertos rasgos de sociabilidad, impulsividad, actividad y excitabilidad.

 

Los test de personalidad utilizados en las pruebas CEIS se han conceptualizado desde el concepto de rasgos y están expresados en dimensiones bipolares. Explora las características intrínsecas de los alumnos, que explican su comportamiento y lo causan o, dicho de otra forma, las tendencias a comportarse, reaccionar y sentir que éstos manifiestan.

 

En esta descripción se utilizan rasgos comunes y al nivel personal, la diferencia que se establece entre una persona y otra es el grado en que un sujeto tiene un alto o bajo desarrollo en ese rasgo. Por otra parte, se diferencia por la combinación de u organización que los rasgos tienen entre sí. En este tipo de pruebas de descripción de rasgos, los sujetos usualmente se distribuyen de forma normal, vale decir, hay pocos con altos y bajos puntajes y una buena cantidad obtienen puntajes medios.

 

B. RASGOS DE ADAPTACIÓN

 

La adaptación es concebida como la conformidad con las normas que se le imponen al sujeto exteriormente. El concepto de adaptación incluye además la noción de armonía con las exigencias externas y las necesidades internas. Aunque compatibilizar estos dos aspectos es básico para lograr una adecuada adaptación, el aspecto que implica aceptación interna y subjetiva es vital para el individuo.

 

Es esta armonía o conflicto con los propios sentimientos, comportamientos y valores es lo que hace la distinción entre una adecuada o inadecuada adaptación en el proceso iniciado por niños y jóvenes, ya que están en una dinámica de constante oscilación entre acomodación y cambio.

 

En definitiva, la adaptación se produce cuando el sujeto responde a las exigencias del medio externo y además se siente satisfecho y tranquilo al realizarlas. Existe adaptación cuando se compatibiliza la aceptación y conformidad de los requerimientos externos con la conformidad interna subjetiva.

 

En las pruebas de adaptación de la batería CEIS se encuentra un polo claramente positivo, de alta adaptación y otro negativo, de baja adaptación. Cuando se obtienen valores que señalan alta inadaptación, se puede inferir que el adolescente se siente aproblemado, molesto o angustiado en esa área. Si por el contrario, se presentan puntuaciones altas, se puede pensar que existe tranquilidad y aceptación plena de lo que se vive en ese ámbito.

 

A diferencia de las pruebas de personalidad que se distribuyen habitualmente de forma normal, en las puntuaciones de estas pruebas de ajuste se espera que las personas que aparecen inadaptadas o desajustadas sean una minoría (va a depender la proporción del ámbito al que se esté refiriendo).


 

 

C. INTERPRETACIÓN DE ADAPTACIÓN Y PERSONALIDAD DE MANERA CONJUNTA

 

Un beneficio básico de las pruebas de personalidad y adaptación es que el joven puede verse retratado en su forma de ser, lo que le permite autoconocerse y tomar conciencia de cómo es y se comporta. Este sólo beneficio ya es de gran utilidad para los adolescentes que están en proceso de búsqueda de su identidad.

 

Además, estas pruebas sirven para clarificar a aquellos jóvenes que probablemente presentan algún tipo de problemática personal que debiera ser evaluada más en detalle y de manera individual. Para hacer una observación caso a caso, la forma de visualizar quiénes presentan estas características son los jóvenes que obtienen varios puntajes que denoten problemas en ambas pruebas, de personalidad y adaptación juntas (10 rasgos).

 

Según las investigaciones realizadas por CEIS (1984) se pueden inferir niveles críticos para poder consignar algún desajuste psicológico que es necesario atender con mayor detención.

 

  • Para los estudiantes de 8º básico, que obtienen 4 ó más puntuaciones bajo el percentil 40 sumando todas las escalas del test de personalidad y adaptación.

 

  • Para los estudiantes de 2º medio, que obtienen 4 ó más puntuaciones bajo el percentil 30 sumando todas las escalas del test de personalidad y adaptación.

 

  • Para los estudiantes de 4º medio, que obtienen 3 ó más puntuaciones bajo el percentil 20 sumando todas las escalas del test de personalidad y adaptación.

 

Estas inferencias no constituyen un diagnóstico sino un punto de partida con evidencia empírica para poder focalizar el tiempo y dedicación de los especialistas del establecimiento. De la misma forma es necesario complementar estos resultados a la luz de otras observaciones realizadas por el profesor y la familia.

También podemos ayudar a los jóvenes en aquellos rasgos de personalidad que están en bajos niveles de desarrollo o ajuste y que necesitan madurar aún más. Esto no implica necesariamente problemas en sí, sino que rasgos o niveles de adaptación, que si bien son normales, todavía les falta madurez y desarrollo. Es posible que muchas de estas situaciones sean posibles de solucionar con un buen proceso de orientación y acompañamiento por parte de sus profesores y especialistas del establecimiento.

 

 

 
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