Diario La Tercera, sección TENDENCIAS, jueves 7 de octubre de
2004
Celos que llevan a
eliminar de un escopetazo al rival de amores o toparse accidentalmente al
bailar en una discoteca para luego recibir una mortal estocada no parecen
asuntos de niños, aunque hoy los chilenos tienen claro que sí lo son.
Los últimos episodios des violencia escolar parecen coordinados para
impactar a la opinión pública, mientras el último ocurrido en un liceo de
Santa Juana, Octava Región, alerta sobre un fenómeno que no se limita a las
grandes, sobrepobladas y estresantes urbes, sino que también despunta en
sectores rurales.
Los expertos en salud mental aventuran diversas explicaciones, desde la
percepción de que estamos ante una primavera que exhibe más episodios de
agresiones entre jóvenes incluido suicidios, pasando por el efecto de
imitación al que son más sensibles los adolescentes, hasta una jornada
escolar que se extiende por lo cual los menores pasan muchas horas en un
ambiente que puede ser generador de conflictos.
Aspecto estacional
“Hay que destacar que el 85% o más de los adolescentes son reflexivos,
tienen buenas relaciones y no incurren en conductas de riesgo”, explica la
doctora Flora De la Barra, siquiatra infanto-juvenil de Clínica Las Condes.
Pese a ello, reconoce que “esta primavera hemos visto más casos de conductas
suicidas y de autoagresión, de niñas que se hacen cortes en las muñecas para
aliviar la angustia que sienten, más allá del peak normal que suele existir
en esta estación”. El problema en su opinión, es que estas conductas son
pontificada en la música juvenil y por algunos ídolos que se han quitado la
vida.
El doctor José Biltrán, director del Instituto Neurosiquiátrico de Chile,
coincide con que en esta primavera llama la atención “la cantidad de eventos
de violencia entre los jóvenes, sobre todo en los colegios”. Hace 10 años
nadie pensaba que un niño podía sufrir depresión o trastorno bipolar y hoy
sabemos que estas enfermedades pueden aparecer temprano en la vida, dañar la
personalidad del afectado y dejar secuelas si no es tratado”.
Cobertura de la violencia
La actual seguidilla de agresiones podría explicarse por una mayor cobertura
noticiosa del tema de la violencia, “porque estamos más sensibilizados a
este fenómeno”.
Lo anterior produce también una facilitación social de la violencia, sobre
todo a través de la televisión. “Ya que los menores desde muy chicos tienen
un contacto con poco filtro con programas que utilizan códigos de
violencia”.
Efecto imitación
Según el doctor Biltrán, respecto del suicidio y las agresiones los
adolescentes son más sensibles al fenómeno de la imitación, sobre todo con
personas famosas. “Esto no se da en menores que nunca lo han pensado. Pero
si el joven sufre un trastorno del ánimo y ha pololeado en su cabeza con la
idea de morir, cuando alguien conocido la hace efectiva se legitima su
impulso autodestructivo con frases como “si él se atrevió a hacerlo, ¿por
qué yo no me atrevo?”.
Además, la adolescencia es una edad vulnerable marcada por la construcción
de la identidad y la búsqueda de pareja. “Si consideramos la difusión de
métodos violentos que hace la televisión y la publicidad que reciben los
casos de agresiones, tenemos las condiciones para que los jóvenes opten por
imitar este tipo de conductas”.
Factor sociológico
La extensión de la jornada escolar no ha ido aparejada con una mejora en los
contenidos, por lo cual los menores pasan muchas horas en un ambiente que
puede ser generador de conflictos.
Esto se une al aumento en las exigencias escolares con currículos centrados
en los rendimientos y resultados y con poco espacio a la acogida, la
resolución armoniosa de conflictos, la contención y el apoyo entre pares. Se
fomentan el tema de la competencia y los resultados personales, mientras que
hay poco trabajo colectivo y falta premiar el esfuerzo grupal.