Si creemos que el diálogo comprensivo es
más fuerte que las armas.
Si la transparencia inunda nuestros ojos para que nuestra mirada sea el
reflejo del amor que acuna en el corazón.
Si creemos en el poder de la mano que se tiende.
Si creemos que lo que une a los hombres es siempre más fuerte que lo que
les separa y enfrenta.
Si preferimos la esperanza a la sospecha.
Si estimamos que debemos dar el primer paso para acercarnos al otro.
Si siempre preferimos el amor a la ruptura.
Si la mirada tierna de un niño y la bondad de la buena gente pueden
todavía desarmar tu corazón.
Si descubrimos que la primera violencia es la miseria y el hambre.
Si creemos que el perdón y la misericordia son más fuertes que el rencor y
la venganza.
Si prefieres ser molestado, ser herido antes que molestar y herir a los
demás.
Si la injusticia que padecen los otros duele tanto como la que nosotros
sufrimos.