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Marco para la
Buena Enseñanza
Ministerio de Educación
(2ª parte)
Dominio
Creación de un ambiente propicio
para el aprendizaje de Estudiantes
Este dominio se refiere al entorno del
aprendizaje en su sentido más amplio; es decir al ambiente y clima que
genera el docente, en el cual tienen lugar los procesos de enseñanza y
aprendizaje. Este dominio adquiere relevancia, en cuanto se sabe que la
calidad de los aprendizajes de los alumnos depende en gran medida de los
componentes sociales, afectivos y materiales del aprendizaje.
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Criterios |
Descriptores |
Establece
un clima de relaciones de aceptación, equidad, confianza, solidaridad y
respeto.
El profesor crea un clima de respeto en su sala de clases a través de la
manera en que se relaciona con sus alumnos y del tipo de relación que
estimula entre ellos. Un buen ambiente de aula se caracteriza porque los
alumnos se sienten valorados y seguros. Saben que serán tratados con
dignidad, que sus preguntas, opiniones y experiencias serán acogidas con
interés y respeto.
Este tipo de relaciones entre los profesores y alumnos se caracteriza
por un trato respetuoso y cordial, donde el profesor no olvida su rol de
adulto y responsable del curso en que enseña y los estudiantes reconocen
en él esa autoridad.
En un ambiente como el descrito, el profesor escucha seriamente a todos
los alumnos y promueve que ellos se escuchen entre sí, tanto en
conversaciones sobre sus experiencias y sentimientos, como en las
referidas a los aprendizajes. En dichas ocasiones, valoriza sus aportes,
los comenta, los enriquece, abres espacios al intercambio con el resto
del curso.
Del mismo modo, el profesor demuestra con sus actitudes que las
diferencias culturales, étnicas, físicas o socioeconómicas son
consideradas como fortalezas, en cuanto permiten enriquecer las
conversaciones, conocimientos y experiencias del conjunto de los
alumnos. |
Establece un clima de relaciones interpersonales
respetuosas y empáticas con sus alumnos.
Proporciona a todos sus alumnos oportunidades de participación.
Promueve actitudes de compromiso y solidaridad entre los alumnos.
Crea un clima de respeto por las diferencias de género, culturales,
étnicas y socioeconómicas.
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Manifiesta altas expectativas sobre
las posibilidades de aprendizaje y desarrollo de sus alumnos.
Un aspecto crucial al interior de las salas de clases es la capacidad del
profesor para generar interés por el aprendizaje en sus alumnos. Esto se
relaciona estrechamente con su disposición a comprometerse con los
contenidos que enseña y con lograr que sus alumnos se motiven y valoren lo
que están aprendiendo.
Estas salas de clases se distinguen porque son ambientes activos, en los
cuales, tanto el profesor como los estudiantes se formulan preguntas, están
interesados en indagar y llegar a resultados y productos satisfactorios y en
comunicar a otros sus hallazgos.
En estos ambientes los alumnos se sienten desafiados a aprender y son
apoyados por el profesor, quien cree realmente que todos sus alumnos y
alumnas pueden aprender y esforzarse para ello, favoreciendo el ejercicio de
su autonomía. De esta manera, los estudiantes no temen al ridículo cuando
proponen ideas, preguntas o temas de su interés, ya que saben que ese es un
espacio para aprender a cuestionarse, y que el profesor se interesará por
sus aportes. Los alumnos se sienten seguros porque el profesor refuerza su
compromiso con lograr buenos resultados y trabajos bien hechos y no enfatiza
la sola realización de la actividad o la tarea, sino que la calidad de la
misma, ofreciendo ayudas para que ésta se alcance progresivamente. En tal
sentido, es de gran importancia que el profesor genere y transmita a sus
alumnos altas expectativas de manera que superen las situaciones adversas. |
Presenta situaciones de aprendizajes desafiantes y apropiadas para
sus alumnos.
Transmite una motivación positiva por el aprendizaje, la indagación
y la búsqueda.
Favorece el desarrollo de la autonomía de los alumnos en situaciones
de aprendizaje.
Promueve un clima de esfuerzo y perseverancia para realizar trabajos
de calidad. |
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Establece y mantiene normas
consistentes de convivencia en el aula.
La enseñanza no se puede generar en un ambiente en el que la conducta de los
alumnos no permite el desarrollo de la clase. Cuando los estudiantes están
interesados y concentrados en clases, es menos probable que los alumnos se
distraigan y hagan menos desorden. Complementariamente al interés y
motivación de los estudiantes, se requiere establecer un conjunto de normas
claras, idealmente concordadas por el profesor y sus alumnos, que orienten
la convivencia y faciliten los aprendizajes.
En este sentido, los profesores explicitan también las consecuencias para
aquellos estudiantes que traspasen los límites establecidos, y manejan
estrategias que les permiten enfrentar estas transgresiones con sentido
formativo. Simultáneamente, estas normas deben tener la flexibilidad para
adecuarse a las necesidades de las situaciones de aprendizaje. Así, es
aceptable y deseable que los alumnos interactúen cuando se trata de trabajar
en grupo; sin embargo, esto mismo no sería conveniente cuando se trata de
leer o producir un texto individualmente.
Cualquiera sea la especificidad de las normas de conducta, es conveniente
considerar ciertos criterios básicos tales como que éstas sean claras,
explícitas y comunes para todos, que sean adecuadas al nivel de desarrollo
de los alumnos, que prevengan y eviten actitudes violentas o
descalificatorias y, especialmente, que estimulen a los estudiantes a
monitorear su propia conducta. |
Establece
normas de comportamiento que son conocidas y comprensibles para sus
alumnos.
Las normas de comportamiento son congruentes con las necesidades de
la enseñanza y con una convivencia armónica.
Utiliza estrategias para monitorear y abordar educativamente el
cumplimiento de normas de convivencia.
Genera respuestas asertivas y efectivas frente al quiebre de las
normas de convivencia. |
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Organiza un ambiente estructurado y
utiliza los recursos disponibles.
Las mejores técnicas de enseñanza son inútiles en un ambiente
desestructurado. Por lo tanto, es relevante desarrollar procedimientos
claros y explícitos para que se genere un trabajo fluido en el aula y una
utilización eficiente del tiempo. Las “rutinas o “reglas para el trabajo en
la sala” permiten la organización de las diferentes actividades.
Un aula sin”reglas de trabajo para aprender” se fácilmente reconocible: se
pierde tiempo en asuntos no relacionados con actividades de enseñanza, los
alumnos deben esperar para que el profesor organice las actividades, el
trabajo no tiene orientación clara, faltan materiales y las etapas de la
clase son confusas, por ejemplo, los estudiantes no saben qué hacer para
empezar la actividad o qué hacer cuando terminan el trabajo. En una clase
bien administrada, en cambio, los alumnos saben cómo trabajar la actividad
propuesta o qué esperar de la clase, y lo qué se espera de ellos. Los
alumnos ocupan su tiempo en actividades relevantes; las clases tienen claros
comienzos y finales. Se pierde poco tiempo en actividades que no son de
enseñanza (mantener la conducta, explicar muchas veces las instrucciones,
pasar la lista); sin embargo, también hay momentos de relajación, de
conversación, de interacción social con los pares y con el profesor. |
Utiliza
estrategias para crear y mantener un ambiente organizado.
Estructura
el espacio de manera flexible y coherente con las actividades de
aprendizaje.
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