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NO QUIERO IR AL COLEGIO….
¿Cómo abordar de manera proactiva y temprana la fobia escolar?
Jorge Jerez O.
Departamento de Estudios
Seminario de manejo de situaciones
conflictivas y relevantes
Un
alumno con fobia escolar es aquél que falta mucho a la escuela por síntomas físicos
vagos, no bien definidos. Cuando no está en la escuela, está en casa; es
decir, no hace la “cimarra”. Los síntomas generalmente son dolor de estómago,
dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea, fatiga o mareo. Estos síntomas físicos
ocurren principalmente en la mañana, y empeoran cuando es hora de irse a la
escuela. Por lo demás, el alumno parece estar sano y vigoroso.
La
fobia escolar es muy común y afecta a por lo menos al 5% de los alumnos de la
educación básica.
Un
alumno con fobia escolar generalmente tiene temor de salir de la casa, en vez de
temer a una cosa en particular de la escuela. Por ejemplo, puede extrañar su
hogar cuando se queda en casa de un amigo. Con frecuencia la primera prueba de
independencia para un alumno viene cuando debe asistir a la escuela diariamente.
Excepto por la mala asistencia, estos estudiantes generalmente son buenos
estudiantes y con buena conducta en la escuela. Por lo general, los padres son
muy meticulosos y proporcionan amor en abundancia a sus hijos. Algunas veces,
esos padres son exageradamente protectores y cariñosos, y el niño encuentra
difícil separarse de ellos (ansiedad de separación). El alumno no tiene la
confianza en sí mismo que resulta de manejar las tensiones normales de la vida
sin asistencia de los padres.
A
veces, un cambio de escuela, una profesora rigurosa, las pruebas difíciles, un
problema de aprendizaje o un compañero peleador y abusador pueden ser
considerados como causas del temor que el alumno tiene de ir a la escuela. Pero
estos factores podrían ser sólo parte del problema.
Si
se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la
fobia escolar mejorará en forma notable en una o dos semanas. En cambio, si no
se le exige que asista diariamente a la escuela, los síntomas físicos y el
deseo de quedarse en casa se volverán más frecuentes. Cuanto más tiempo pase
el estudiante en casa, tanto más difícil le resultará volver a la escuela.
Podrían estar en juego la vida social y la educación futura de él.
¿Cómo
se puede prevenir?
La
mejor terapia de la fobia escolar es ir diariamente a la escuela. Los temores se
superan enfrentándolos cuanto antes. La asistencia diaria a la escuela hará
que casi todos los síntomas físicos mejoren como por arte de magia. Los síntomas
se volverán menos intensos y se presentarán con menor frecuencia y, con el
tiempo, volverá a disfrutar de la escuela. Sin embargo, al principio pondrá a
prueba la determinación de los padres de enviarlo a la escuela todos los días.
Se deberá exigir la asistencia a la escuela de manera rigurosa, sin
excepciones. Sea optimista con el alumno y asegúrele que se sentirá mejor una
vez que entre a la escuela.
Al
principio, las mañanas pueden ser difíciles. Si tiene problemas para ir al
colegio los padres no deberán preguntarle cómo se siente porque esto lo
estimulará a quejarse. Si el alumno está suficientemente bien para estar
levantado y andar de un lado a otro dentro de la casa, está suficientemente
bien para poder ir a la escuela. Si se queja de síntomas físicos, pero son los
de siempre, deberá ser enviado a la escuela inmediatamente con mínima discusión.
En
algún momento distinto al episodio fóbico, hable con él sobre sus problemas.
Alíentelo a decirle exactamente lo que le molesta. Pregúntele qué es lo peor
que podría pasarle en la escuela o en camino a la escuela. Si hay una situación
que pueda cambiar, dígale que hará todo lo posible por cambiarla. Si le
preocupa que los síntomas puedan empeorar, asegúrele que puede quedarse unos
minutos en la oficina de la enfermera u otro lugar según lo necesite.
Fuera
de la escuela, los estudiantes con fobia escolar tienden a preferir estar con
sus padres, jugar dentro de casa, estar solos en su cuarto, ver mucha televisión,
etc. Muchos no pueden pasar una noche en casa de un amigo sin desarrollar un
sentimiento abrumador de nostalgia. Necesitan estímulo para jugar más con sus
compañeros. Esto puede ser difícil para los padres que disfrutan de la compañía
del niño, pero a la larga es el mejor curso de acción. Alíentelo para que se
asocie a clubes y equipos deportivos (por lo general se prefieren los deportes
que no son de contacto físico).
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