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Valores, actitudes y normas de convivencia

Los valores

Son ideales o proyectos de existencia individual y social, por los que optan las personas s lo largo del desarrollo de su identidad y que vienen a ser como las metas o los horizontes buscados en los que se espera hallar la felicidad.

En función de esos proyectos de valor, que tienen gran atractivo y significación para el ser humano, las personas buscan unos caminos y delimitan unos comportamientos que les vayan posibilitando el logro satisfactorio de su objetivo.

Por ejemplo, si una persona busca el horizonte de su felicidad en la acumulación de riquezas, para conseguirlo deberá adquirir un comportamiento egoísta, calculador e interesado;  por el contrario, si una persona busca su felicidad en la solidaridad, su comportamiento será abierto, generosos y comprensivo.

PRIMER DESAFÍO:

         El colegio debe definir explícitamente y consensuar el “sistema de valores” en el que se va a centrar la acción educativa. Esta es la primera tarea de programación sin duda compleja, pero imprescindible como primer paso en la definición de un estilo de convivencia escolar.

Las actitudes

Son predisposiciones estables de la interioridad que el ser humano adquiere, a partir de los valores en los que cree, y que le hacen reaccionar o comportarse, favorable o desfavorablemente, ante realidades vividas: ideas, situaciones, personas o acontecimientos.

Son realidades que intervienen directamente en la conducta y en la acción de las personas, definen la personalidad; rigen la actividad cotidiana y constituyen la estructura básica del comportamiento social.

Son formas concretas de comportamiento ante la realidad, motivadas y fundamentadas pro unos valores y que, a su vez, hacen posible la explicitación de esos mismos valores.

En primer lugar, las actitudes no son innatas, sino que se adquieren: se aprenden, se modifican y se maduran: son educables, como los valores. En el proceso de adquisición de las actitudes intervienen muchos factores: el ambiente social y familiar, los medios de comunicación e incluso las propias características psicológicas de los individuos. La acción y el proceso educativo desarrollados por los profesores, desempeñan un papel fundamental en esta adquisición .

En segundo lugar, las actitudes son “predisposiciones estables”, es decir, son estados personales adquiridos de forma duradera y previamente a la acción concreta. Esto refuerza la importancia de la acción educativa en la formación de las actitudes. Si una de las funciones básicas de la educación es “preparar” a los alumnos para participar activamente en la vida social y cultural, es evidente que dentro de ese proceso de “preparación”entra de lleno la adquisición duradera, estable e interiorizada de unas actitudes concretas: actitudes que tendrán un papel esencial y determinante en su vida yen sus formas de relacionarse y de actuar en la sociedad.

En tercer lugar, las actitudes provocan reacciones o comportamientos favorables o desfavorables ante la realidad; esto nos lleva a considerar el carácter dinámico que siempre tienen las actitudes. Las actitudes entran menos en el campo de los ideales y de las creencias, y son, por el contrario, mucho más funcionales y operativas. Esto, referido a la acción educativa, significa que la adquisición de las actitudes ha de realizarse en la acción, es decir, en una estrecha y permanente relación con todas las actividades que el alumno lleva a cabo dentro del ámbito escolar, y significa también que ha de ser una adquisición no teórica o impositiva, sino concretada a través de un proceso activo, provocando continuas situaciones ante las que los alumnos puedan reaccionar, favorable o desfavorablemente y, en consecuencia, puedan ir integrando esas actitudes de forma cada vez más estable.

Finalmente, las actitudes se fundamentan en los valores o, si se prefiere, que los valores se expresan, se concretan y se alcanzan en el desarrollo de las actitudes. En consecuencia, a todo valor básico le corresponden una serie de actitudes concretas que se relacionan entre sí formando una especie de subsistema subordinado, al que llamábamos anteriormente “sistema de valores”.

SEGUNDO DESAFIO:

El colegio, que ha definido y consensuado el “sistema de valores” en el que se va a centrar la acción educativa, debe retomar cada uno de esos valores y definir cuáles son las actitudes que habría que educar referidas, en concreto, a cada uno de ellos. Esta es la segunda tarea de programación no menos compleja, pero también muy importante.

Las normas

Los valores se operacionalizan también a través de las normas (leyes, preceptos, reglas, etc), que son pautas de conducta o criterios de actuación que dictan cómo debe ser el comportamiento de una persona ante una determinada situación.

Se distinguen dos clases de normas, las externas que obedecen a un consenso social; nos vienen de fuera y deben responder a unos valores sociales; y las internas que cada persona se impone a sí misma de una forma libre e interiorizada en función de sus propios valores. Tanto unas como otras son formas de expresión operativa de los valores; siempre se han de fundamentar en ellos, y son los valores los que proporcionan a las normas legitimidad y significación. No tienen sentido una norma que no esté fundamentada en un valor; es una imposición caprichosa o arbitraria y, en consecuencia, no debe tener ningún carácter vinculante para la persona.

 
Las normas sólo son válidas y asumibles, social e individualmente, cuando dictan comportamientos imprescindibles para encauzar y hacer posible la realización satisfactoria de unos valores previamente aceptados. En la medida en que la persona comparta, libre y solidariamente, unos valores, irá aceptando las normas derivadas de ellos, no como una imposición o algo coactivo, sino como algo que se lógico, bueno y necesario para hacer realidad el proyecto de vida y de felicidad en el que se cree y en el que se sueña. Cuando las personas no descubren los valores que fundamentan las normas que deben cumplir, o cuando éstas responden a valores que no se comparten, es lógico que es conviertan en unas realidades difíciles de sobrellevar, limitadoras de la libertad y con frecuencia desencadenantes de la rebeldía y de la inadaptación.

Es lógico y necesario que en la escuela se establezcan una serie de normas que los alumnos y, por supuesto, todos los miembros de la Comunidad Escolar, deben cumplir. Normas externas, que afectarán más directamente a la convivencia social, y normas internas, que los alumnos han de ir asumiendo e integrando, tanto en lo que concierne a su trabajo personal en cada una de las área de aprendizaje como a su relación con el resto de la comunidad.

Ahora bien, esas normas han de estar siempre fundamentadas en unos valores: en nuestro caso, en los valores que estructuran el Proyecto Educativo. De ahí que en el colegio se hagan imprescindibles las siguientes acciones:

Un estudio minucioso y reflexivo de las normas que los alumnos han de cumplir, buscando la fundamentación de cada una de ellas y suprimiendo, aquellas que, muchas veces, vienen impuestas por la tradición o la rutina, y que en realidad no responden a ninguno de los valores que intentamos educar.

Una presentación a los alumnos de las normas que deben respetar, haciéndoles tomar conciencia de los valores en los que se fundamentan o apoyan. Presentación que debe hacerse, primero, desde una reflexión global y de principios y, progresivamente, después, a través de la experiencia y de la vida diaria del colegio, procurando que los alumnos descubran la funcionalidad, la necesidad y la bondad de esas normas. Se trata, en el fondo, de conducir el cumplimiento de la norma desde la coacción razonada a la libertad responsable.

Por último, es importante implicar a los propios alumnos en la elaboración de las normas escolares; una implicación que también ellos deben realizar desde los valores. A partir de unos valores básicos aceptados, los alumnos, con los profesores, deberán decantar y concretar aquellas normas que les parezcan necesarias e imprescindibles para conseguir colectivamente que esos valores vayan evolucionando de proyectos ideales a realidades gozosamente compartidas.

TERCER DESAFIO:

Una vez definido y consensuado el “sistema de valores” del colegio y definidas cuáles son las actitudes que habría que educar, referidas en concreto a cada uno de los valores, se hace necesario definir unas normas escolares de conducta. Esta es la tercera tarea de programación y que aborda el plano más directo y observable de la vida escolar.


 Como elemento iluminador para el trabajo grupal ofrecemos un borrador de actitudes y normas.

Valor

Actitudes

Normas

Sencillez

Transparencia en el actuar
Espontaneidad de trato
Autovaloración
Asertividad
Autodominio

Se favorecerá el reconocimiento de las fortalezas y debilidades propias y ajenas.
Se promoverá el conocimiento mutuo
Se privilegiará el trato espontáneo
Se incentivará la expresión de lo que se siente y piensa

Participación

Disponibilidad
Apertura a los demás
Confianza en el otro
Sentido de pertenencia
Valoración del otro

Se actuará con creatividad y entusiasmo en el diario vivir.
Se promoverá el sentido de pertenencia y compromiso
Se acogerán iniciativas y proyectos coherentes con el ideario institucional.
Se ofrecerán instancias de representación a todos los estamentos del colegio.

Honestidad

Veracidad
Autenticidad
Sinceridad
Digno de confianza
Lealtad

Se dispondrá de instancias de comunicación fluida y veraz.
Se incentivará a la buena voluntad en el trato mutuo.
Se favorecerá la delegación de responsabilidades.
Se abordarán oportunamente las situaciones que afecten la convivencia escolar. 

Respeto

Delicadeza por el otro
Prudencia
Discreción
Humildad
Franqueza

La relación entre las personas será franca y prudente.
Se abordarán las situaciones conflictivas con delicadeza y reserva.
  Se valorará la discreción y la privacidad.
Se aceptarán los ritmos y procesos de los demás

Justicia

Equidad
Imparcialidad
Objetividad
Ecuanimidad
Corrección

Se valorará a cada uno por su condición.
Se brindará a cada uno un trato justo y transparente
Se dispondrá de información suficiente para adoptar decisiones.
Se dará respuesta oportuna a las necesidades e inquietudes. 

Presencia y  cercanía

Acogedora
Cordialidad
Capacidad de escucha
Paciencia
Comprensión

Se promoverá el trato cordial
Se dispondrá de instancias de encuentro y convivencia
Se promoverá la cercanía afectiva
Se incentivará la ayuda mutua

Solidaridad

Sensibilidad
Disponibilidad
Generosidad
Austeridad
Interés por el otro

Se dispondrá de información respecto de las necesidades que presentan los componentes de la comunidad escolar y local.
  Se acogerá a las personas en situación de carencia y dolor.
  Se incentivará el contacto con la comunidad local.
Se dará testimonio de austeridad en el uso de los bienes.

Responsabilidad

Orden
Rigurosidad
Amor al trabajo
Constancia
Superación personal

Se cuidará la distribución de tiempos y espacios.
Se promoverá la capacidad de organización
Se aplicarán procedimientos ordenados y graduales
Se reconocerá e incentivará la realización del trabajo bien hecho.

 
 
 

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