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Habilidades del entrevistador

Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminario de entrevista educacional

ELEMENTOS PROPIOS DE LA ENTREVISTA DE ORIENTACION

            En toda entrevista cabe considerar tres elementos claves: el entrevistador, el entrevistado y la relación entre ambos. A continuación analizamos cada uno de ellos:

El entrevistador: cualidades y actitudes

            El entrevistador es la persona que dirige y estimula la entrevista; puede ser el profesor-tutor, el director de ciclo o coordinador, el orientador, el psicólogo, el psicopedagogo, el asistente social, etc. En nuestro caso nos centraremos en la figura del profesor-tutor, quien como entrevistador debería poseer, al menos, estas condiciones básicas:

Cualidades personales del entrevistador.

Se enumeran, como más importantes, las que señalamos en el siguiente decálogo:

·         Saber observar y escuchar.
·         Poseer madurez afectiva y equilibrio interior.
·         Ser objetivo e imparcial.
·         No ser agresivo ni autoritario.
·         Poseer capacidad de empatía.
·         Aceptar al alumno y comprenderle.
·         Ser cordial, afable y accesible.
·         Respetar la intimidad del entrevistado.
·         Ser sincero, paciente y sereno.
·         Ser prudente. Guardar el secreto profesional.

Actitudes del entrevistador

                Exponemos aquellas actitudes que aparecen con mayor frecuencia en el profesorado y que, por otra parte, se adscriben a diversas teorías y postulados (Carl C. Rogers, Williamson, Ellis, teorías del psicoanálisis, etc.).

·         Actitud directiva. Mediante ella el tutor-entrevistador se ubica en una situación de autoridad que le lleva a decidir por el alumno dejando a éste sin opciones y coartando, por tanto, su libertad. Aunque en algún momento y con determinadas personas sea conveniente mantener esta actitud tradicional, hoy se postulan actitudes más flexibles que dan ocasión al individuo a hacer un uso responsable de su libertad.

·         Actitud persuasiva. Es similar a la anterior, pues aunque en última instancia se deja libre al alumno para que decida, sin embargo se ha seguido con él un proceso de persuasión que ha mediatizado su capacidad de elección en la forma y dirección que desea el tutor.

·         Actitud no directiva o permisiva. Se fundamenta en la aceptación plena de la persona, en la comprensión de su singularidad, en el respeto a su libertad y en el desarrollo de su capacidad de elección. Con esta actitud el tutor, a través de la entrevista, no resuelve los problemas del alumno, sino que le ayuda a desarrollar sus propias potencialidades, eliminando sus lazos de dependencia con él a medida que avanza su proceso de madurez personal y es capaz de decidir con responsabilidad.

·         Actitud informativa. La utiliza el tutor cuando pretende conocer a fondo determinado problema o circunstancias del mundo y necesita recopilar datos. Esta actitud suele utilizar la técnica del interrogatorio y mediante ella el entrevistador sondea a fondo al entrevistado, tratando de informarse lo mejor posible del asunto de que se trate.

·         Actitud interpretativa. Es indispensable hacer uso de ella o lo largo de la entrevista y enlazarla con determinadas técnicas que tratan de comprender el sentido profundo de las palabras, los gestos, los silencios, etc., del entrevistado.

·         Actitud valorativa. Puede ser una actitud presente en el entrevistador desde que comienza a hablar con el sujeto o constituir el momento final de la entrevista, en el que se hace una valoración del sujeto o se evalúan determinados hechos o situaciones.

                Expuestas las actitudes básicas con que pude actuar un entrevistador, es obvio que la dosificación adecuada de unas y otras, según las diversas circunstancias personales, es la actitud correcta. En definitiva, la línea de acción se balancea entre la directividad - no directividad  o también autodirectiva. Constituye, pues, una actuación difícil y comprometida encontrar el justo equilibrio entre lo que demanda el sujeto, lo que realmente necesita y lo que piensa el entrevistador que sería lo mejor para él.

Técnicas, hábitos y experiencias

            Buena parte de la eficacia de la entrevista corresponde a la correcta utilización de técnicas y procedimientos adecuados, por lo que el profesor-tutor debe esforzarse en conocerlas, aprenderlas y practicarlas. El uso que diferentes entrevistadores pueden hacer de una misma técnica es muy variable, ya que en ella inciden las actitudes y la experiencia. En efecto, la práctica constituye un punto fundamental en la actuación del entrevistador que, día a día, año a año, irá corrigiendo, adaptando y consolidando sus técnicas y estrategias hasta convertirlas en algo personal e intransferible.

El entrevistado

            Es la persona que necesita orientación, ayuda e información para resolver un problema, realizar una elección o conocerse mejor a sí mismo. Así, en términos generales el entrevistado puede ser el alumno o los padres de los alumnos. En cada caso se configura un tipo de entrevista diferente tanto en sus planteamientos como en su desarrollo. En nuestro caso, centraremos el interés en el alumno que asiste al colegio de nivel básico o medio y cuya diversidad y problemática suele ser grande a causa de las diferencias de edad, sexo y de las variadas circunstancias referidas a la personalidad. Las actitudes negativas que manifiestan muchos alumnos merecen ser reseñadas para que el tutor-entrevistador las tenga en cuenta y procure cambiarlas. Tales son entre otras:

·         Acudir a la entrevista por citación o invitación del tutor, pero sin que él la haya solicitado;
·         participar en ella con una actitud más o menos pasiva;
·         no aceptar al tutor o aceptarlo en mayor o menor medida;
·         no comprender el tipo de ayuda que puede prestarle;
·         no diferenciar bien la situación tutorial de la entrevista de la situación docente de la clase, al ser el entrevistador la misma persona;
·         rechazo, en ocasiones, de los adultos personificados en el entrevistador, por diferencias o criterios y experiencias negativas con ellos;
·         agresividad, más o menos expresa, en modos, gestos o palabras;
·         inhibición ante el tutor por miedo a que descubra su intimidad.

            Con esto, reconocemos explícitamente que las primeras entrevistas suelen ser difíciles para el profesor-tutor hasta lograr que el alumno comprenda que sólo se trata de ayudarle, respetando su personalidad y sus decisiones.

La relación entrevistador-entrevistado

La relación es el núcleo de la entrevista y se concibe como un proceso de intercambio vivencial basado en la influencia mutua de actitudes, comportamientos, ideas y sentimientos. También cabe contemplarla como una tensión entre dos personas que se comunican y en la que una trata de ayudar a la otra. En fin, la relación entre entrevistador y entrevistado es un medio para comunicar y recibir informaciones, valorar actitudes y sentimientos, y ayudar el desarrollo del entrevistado a través de las experiencias educativas y orientadoras.

            Como notas destacadas que caracterizan la relación entrevistador, entrevistado, se suelen mencionar:

·         Es una relación asimétrica, porque, aunque se actúe con actitudes no directivas, el tutor se sitúa siempre un plano de ayuda y conducción de la entrevista, y el alumno en plano de inmadurez, indecisión y demanda de información y consejo. Por otro lado, las diferencias de edad y experiencias vitales acrecientan esa dicotomía.

·         Se trata de una relación dinámica, ya que el contacto personal y directo es un intercambio, en el que ambos se influyen mutuamente a través de la expresión, palabras, gestos, movimientos, silencios. La mayor participación del entrevistado aporta, generalmente, más dinamismo a la relación.

·         Es una relación única, porque cada entrevistado es distinto a los demás. Incluso lo es el entrevistador al verse afectado por las diversas influencias que ejercen en él los diferentes entrevistados. Las mismas entrevistas mantenidas con un mismo tutor configuran relaciones diferentes por ser distintas las situaciones y estados de ánimo de ambos. Por tanto, cada relación es única e irrepetible. No hay dos relaciones iguales y lo que puede suceder en ellas es imprevisible. De aquí que no se deba generalizar demasiado ni ajustarse a esquemas rígidos de actuación. Sin embargo, sigue siendo útil el conocimiento de las técnicas y la preparación de las entrevistas.

 
 

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