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Novedades Aporte Pedagógico Educación Familiar

  
Rol de la familia en el desarrollo de la persona del hijo

Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminario de Educación Familiar

Concepto de persona

La familia es un medio privilegiado en el proceso de formación de una persona integral. Entendemos a la persona como un ser en relación. Un individuo que está llamado a alcanzar la plenitud de su ser y de su dignidad específica en la medida en que es capaz de establecer relaciones significativas consigo mismo, con la trascendencia, con los otros y con el mundo. Expresamos gráficamente esta concepción antropológica en el diagrama siguiente

El ser humano, en razón de su naturaleza, necesita de cada una de esas dimensiones para desarrollarse como persona integra. En ninguna de ellas, concebidas de manera aislada o exclusiva, el individuo se agota o puede alcanzar su pleno desarrollo. En consecuencia, para llegar a la plenitud de su ser, la persona requiere que estos cuatro ámbitos de relaciones se establezcan de manera dinámica y armónica.

Concepto de familia

El aporte de la familia en el desarrollo integral de los hijos, se desprende como consecuencia lógica del concepto de persona. La familia es el medio a través del cual se hace posible el crecimiento y maduración de la persona en cada uno de los ámbitos de relación que les son propios en razón de su naturaleza. A continuación, presentamos gráficamente el rol de la familia y consignamos una descripción del aporte que le corresponde realizar en cada uno de dichos planos.

La familia es la primera y principal responsable de crear condiciones favorables para que cada uno de sus componentes se desarrolle como ser humano integral. El crecimiento y madurez de la persona comprometen a cada uno de los miembros que integran el grupo familiar. La plenitud personal no está orientada sólo en referencia a los hijos. Los primeros que están llamados a crecer como persona son los propios padres. A partir de su experiencia humana podrán descubrir y diseñar las estrategias más pertinentes para acompañar el crecimiento de los hijos. Quizás es en esta situación donde mejor se ejemplifique la expresión "nadie da de lo que no tiene!. El camino hacia la madurez personal es un llamado que primero se dirige a los progenitores.

Por otra parte, es responsabilidad de la familia, abordar de manera íntegra cada una de las dimensiones constitutivas de la persona y, brindar un conjunto de oportunidades significativas para su realización. De esta manera, la familia debe estar atenta a favorecer relaciones cada vez más profundas y enriquecedoras de la persona consigo misma, con la trascendencia, con los otros y con el mundo.

Revisemos a continuación los aportes que la familia puede debe realizar en cada uno de estos ámbitos:

A partir de la relación consigo mismo cada uno descubre quien es. Se inicia progresivamente a partir de la exploración de las propias capacidades, destrezas e intereses. Toma consciencia de las limitaciones y se proyecta positivamente hacia lo que quiere llegar a ser. Esta área de desarrollo personal está en la base del proceso ya que sirve de sustento a toda la labor educativa de la familia. El grado de intimidad y de conocimiento que se produce al interior de la dinámica familiar crean las condiciones propicias para hacer efectivo el acompañamiento en esta dimensión.

Complementa el proceso de instrospección la mirada de la persona hacia la Trascendencia. No basta con la mirada respecto de sí mismo. Ella encierra el peligro de un ser autorreferente, volcado y encerrado en el yo. Se quiere contribuir, además, a la formación de una persona consciente de los valores y fines vitales que dan sentido a la existencia. En este plano formativo se encuentra la cosmovisión cristiana, la escala valórica, la opción espiritual y religiosa que aportan el sentido último del quehacer formativo. Obviamente que esta dimensión es un elemento muy relevante dentro de la dinámica familiar. Los valores, las actitudes, las opciones vitales y el respeto por las normas aparecen expresadas en el continuo de la vida diaria. No es tanto el plano de las afirmaciones y declaraciones explícitas cuanto el lugar del testimonio y del ejemplo de vida encarnado en el día a día.
 

Nos anima también, colaborar en el crecimiento de la persona para que llegue a establecer relaciones significativas con los otros hombres. Promovemos el desarrollo de actitudes de cooperación, integración y respeto por los demás. El área de relaciones interpersonales constituye un quehacer particularmente relevante en esta propuesta familiar. Una tarea de primera importancia es el respeto por la singularidad personal. El reconocimiento de la riqueza existencial de cada integrante de la familia y valorare el aporte desde la diversidad a la realización del proyecto de familia, son orientaciones significativas en éste ámbito. De la misma manera, el grupo familiar expresa en la realidad diaria la integración y cooperación mutua del grupo intergeneracional. Las tareas del desarrollo son diferentes para cada uno de sus componentes, sin embargo, en la vida común es posible el logro de todas y cada una de ellas. Finalmente, las habilidades sociales encuentran en la familia un espacio efectivo para adquirirlas, ejercitarlas y promover la capacidad de autosuperación.

La relación de la persona con el mundo completa el referente antropológico de la familia. Según la antropología cristiana, el hombre está llamado a ser un administrador de los dones de la naturaleza y agente de cambio bajo la inspiración del Evangelio. De allí el sentido que se le dé al estudio, al trabajo, al ejercicio de una profesión adquieren particular importancia. En este plano, la familia juega un papel insustituible. Papá y mamá son el testimonio explícito de ser colaboradores de la creación que es obra inacabada. Ellos mismos, por el sólo hecho de ser padres, son coautores de la vida de los hijos. La mirada respecto del mundo que ellos aporten como padres, contribuye a forjar la imagen del mundo en sus hijos. La dignidad del trabajo, la práctica del esfuerzo cotidiano y la responsabilidad en el ejercicio de los deberes de cada uno, son contenidos significativos en este ámbito de relación de la familia con el entorno.

Desde esta perspectiva, gracias al empleo de la inteligencia, el hombre ha llegado a descubrir múltiples oportunidades que le ofrece el medio circundante. El trabajo humano le ha permitido modelar el medio a su alrededor y volcar en él su espíritu creador. De esa relación con la naturaleza obtiene los medios de subsistencia y puede acceder a la satisfacción de sus necesidades. En familia es donde primero se aprende a valorar y cuidar el entorno que se ha recibido.

Vista desde esta perspectiva, la familia puede colaborar de manera directa en la afirmación de la capacidad creadora y en la visión positiva respecto del hombre, del mundo y de la historia.

Este es también el ámbito para la formación de actitudes básicas frente a las cosas. La sencillez de vida y un modelo de vida austero se aprenden y valoran en la familia.

De la misma manera, es en la familia donde se aprende a ser administrador y no depredador de los bienes que el entorno pone a disposición de la persona para su crecimiento y desarrollo. Este es uno de los tantos desafíos formativos que se le presentan a la familia desde las edades tempranas de los hijos. Y esto se hace particularmente relevante en estos días, donde una falta de consciencia en esta aspecto puede llevar a que la acción del hombre se reduzca a un sistemático acto de depredación. Hoy es insoslayable la responsabilidad que le compete a la familia en hacer tomar consciencia al hombre que es un ser que pertenece al cosmos y que es responsable de lo que ocurra en él.

 
 

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