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¿Cuándo los
niños
necesitan ir al psicólogo?
Cambios repentinos de
conducta. Bajas de ánimo o una hiperactividad poco común.
Hay muchas señales que pueden indicar a los padres que sus
hijos no se sienten bien, ya sea en su relación con ellos,
con sus amigos o en el colegio. Determinar si eso se puede
solucionar en la casa o bien merece la consulta a un
psicólogo depende de una serie de factores, entre los cuales
la capacidad que sientan los progenitores para abordar la
tarea es clave.
Nadja Antonijevic, psicóloga
infanto-juvenil, explica que el tema de cuándo consultar a un
especialista pasa por varios aspectos. Lo primero es abrirse a
observar al niño y distinguir qué le puede estar pasando.
Si después de eso los padres
sienten que no se pueden hacer cargo del problema porque
tienen dudas, pueden considerar la posibilidad de consultar,
sin pensar en que necesariamente existe una patología seria.
Cambios de
conducta
Junto con cultivar su
percepción, los padres pueden fijar la atención en una serie
de claves conductuales.
Una de éstas es el cambio en
el comportamiento habitual del niño. Por ejemplo, que
comience a comer en exceso o muy poco puede estar mostrando
que pasa por un período ansioso o, incluso, depresivo. Lo
mismo con el sueño; si duerme poco puede ser un indicador de
ansiedad o déficit atencional. La hipersomnia, en tanto,
puede hacer pensar en una depresión, sólo si está
acompañada por otros síntomas.
Las pesadillas también
pueden ser una señal. Tenerlas de vez en cuando es normal a
los cinco años. Pero no lo es si son frecuentes y el niño
despierta muy angustiado por éstas. El contenido de estos
sueños también da luces: Las pesadillas de vergüenza o
agresión si tienen una regularidad se pueden relacionar con
experiencias traumáticas que él ha tenido o ha visto en
otros.
Otra señal es el nivel de
actividad del pequeño."Un niño que se mueve mucho puede
indicar que es hiperactivo o también que está ansioso por
alguna razón. En cambio un niño pasivo, lánguido, al que
todo lo aburre, puede estar deprimido".
Aislamiento
preocupante
Esto se relaciona también
con otro aspecto a observar: su capacidad para jugar y
relacionarse con toros. Si el niño no juega es un tema
preocupante. Los papás consultan más por aquellas cosas que
les molestan, como las rabietas, el desorden o la mala
conducta. Pero no tienden a hacerlo por el niño aislado e
introvertido.
Son menores que pueden tener
una depresión o estar sobreadaptados. Esto significa que
están inseguros emocionalmente y se sienten poco aceptados,
por lo que tienden a realizar todo lo que les piden.
Los efectos de una conducta
como ésta pueden ser incapacidad para enfrentar el fracaso y
también el cultivo de una depresión en la adolescencia o la
adultez, porque no le hallan sentido a la vida. Otro aspecto a
observar es si los niños convidan a amigos a sus casas y si
ellos también son invitados. Esto puede indicar qué tan
integrados están y qué tan aceptados se sienten.
Otra señal son las
somatizaciones, como los dolores de estómago y de cabeza.
Muchas veces éstas pueden ser síntoma de una depresión
encubierta y, en otras, son formas que tienen los niños para
evitar situaciones que no les gustan. Entonces, antes de
considerarlo una "maña" es mejor buscar la razón
por la que el niño se niega a hacer esta actividad.
Si el niño está con pena o
con rabia, lo está pasando mal y la mamá siente que es así,
pero no puede detectar qué ocasiona estas emociones para
ayudarlo, por qué no atreverse a consultar y que alguien la
ayude a mirar aquello que ella no logra ver.
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