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La Participación
Comunitaria de niños y adolescentes
Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
(Extracto
seminario "Orientación Tutoruial II:
Una propuesta preventiva y proyectiva
para el desarrollo integral de
niños y adolescentes")
Pocas situaciones tienen un
carácter tan decisivo en un adecuado proceso de adaptación
como la integración social. Por lo mismo, un trabajo efectivo
y eficiente en este ámbito de la persona reviste un carácter
preventivo de primera importancia.
La capacidad de participar en
un grupo o en diversos grupos puede esquematizarse en tres
situaciones características:
- Establecer
lazos interpersonales. Está en la base de la
participación en cuanto a que la persona es hábil y
capaz para vincularse con sus pares y con otras personas
diferentes a sí mismo por alguna o varias
características. Tiene una doble dirección en cuanto
implica la capacidad para ir al encuentro de los demás y
también para dejarse encontrar y descubrir por los otros.
- Mantención
estable de los vínculos interpersonales. Da
cuenta de la permanencia en el tiempo. Supone el
equilibrio de estabilidad que hace que la persona
desarrolle un sentido de cercanía e intimidad con los
demás y que no es errático o fluctuante en sus
relaciones interpersonales. Dice relación además con no
encerrarse en niveles de gran intimidad de manera
inmediata y luego romper dichas relaciones de manera
violenta y explosiva.
- Nivel
de profundidad. Es el grado de compromiso
afectivo que se establece en las relaciones con los demás
y que supone pasar desde un plano anecdótico,
circunstancial, utilitario o de atractivo inicial a un
nivel de compromiso, lealtal, confidencialidad,
discreción e intimidad creciente.
La participación comunitaria
supone además establecer un espíritu de cuerpo o del
nosotros de manera estable y duradera. Se podría identificar
con conceptos como un sentido de
pertenencia o de membresía. La persona se siente
formando parte activa y colaborativa de ese grupo. Percibe que
el grupo le integra efectiva y afectivamente. El individuo
aporta sus características y cualidades personales y se
beneficia del clima de relaciones y de los aportes de los
demás integrantes.
Desde otra perspectiva, el
grupo comunitario refuerza y confirma el sentido
de identidad. El grupo reconoce un sello y un
estilo propio. El grupo es reconocido como tal por los demás.
Si esa identificación es positiva, llevará a sus componentes
a sentirse satisfechos y cómodos con ella. Sin embargo, puede
verse esa identificación de manera negativa cuando al grupo
se le atribuyen rasgos o características que no son
deseables. En el lenguaje de la niñez y juventud grafican
esta situación expresiones como "nerds",
"pernos", "chantas", "flaite" y
otros tantos.
Todo grupo, tenga o no una
estructura formal, está dotado de una serie de roles
y liderazgos más o menos explícitos. Y si no son
explícitos, siempre existen. El individuo no se plantea de la
misma manera frente a esos grupos de referencia. Su estilo
personal puede verse cohibido o favorecido dependiendo de la
dinámica del grupo de pertenencia. Hay dificultades de orden
personal que llevan a los individuos a justificarse a través
de las conductas grupales, a necesitarlas como refuerzo ante
una débil autoafirmación o simplemente a sentirse
gratificados por la pertenencia a ellos porque aportan
seguridad o imagen.
Finalmente, es importante
diferenciar entre la integración
personal objetiva y la subjetiva. La primera da
cuenta de la imagen, aprecio y valoración que los demás
componentes del grupo hacen del individuo. En la integración
personal subjetiva, en cambio, se da a conocer la relación
con la cual cada uno percibe y valora a los demás de manera
individual o colectiva.
Sin embargo, la participación comunitaria también puede
gatillar ciertas situaciones o conductas de riesgo. Reseñamos
algunas de las más frecuentes en la dinámica escolar y que
reclaman una atención oportuna para modificarlas ya que no
siempre es posible evitarlas o anticiparlas. Algunas provienen
de la propia dinámica familiar otras, en cambio, se generan
en el propio colegio o en determinados grupos dentro de la
unidad educativa. |