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Enseñando al
niño a TENER PACIENCIA
Este
artículo fue tomado del libro Educando en Valores.
De la colección Pastoral de la infancia del
Consejo Episcopal Latinoamericano - CELAM
Escrito por la psicóloga chilena Isabel Margarita Haeussier
La paciencia es una virtud de
gran ayuda para el desarrollo personal y para lograr una buena
relación con los demás.
Al niño desde pequeño se le
debe enseñar a ser paciente, a esperar, a ser capaz de
controlarse aunque quiera todo de inmediato.
Para que el niño aprenda a
ser paciente con los demás es fundamental, en primer lugar,
que se tenga paciencia con él y en segundo lugar, que se le
enseñe a tener paciencia para con él, a no impacientarse.
Todos tenemos limitaciones que debemos aceptar y aprender a
vivir con ellas.
Tener paciencia significa
controlarse en muchos momentos, especialmente en situaciones
de frustración, cuando no se obtiene lo deseado, cuando las
cosas resultan distintas a las programadas, cuando es
necesario esperar a adaptarse a un cambio de situación.
Al niño se le puede enseñar
a tener paciencia desde muy pequeño.
- Sea usted
paciente con el niño. No lo apure o exija
innecesariamente.
- Recuerde
que es bastante más chico que usted y por lo tanto no es
tan rápido ni tan eficiente.
- Atienda
las necesidades de su hijo en forma oportuna. La
postergación frecuente de la satisfacción de las
necesidades del niño lo lleva a ser más impaciente, más
irritable y menos capaz de esperar.
- Si a un
niño se le frustra y crítica constantemente será más
difícil que pueda aprender a tener paciencia, a relajarse
y a esperar.
- Trátelo a
él como una persona grande, escúchelo con paciencia,
pregunte su opinión, converse con él. El niño
responderá bien a este trato amable y paciente.
- Enséñele
a ser paciente en las relaciones con sus compañeros, a no
compararse con ellos y a querer por igual a los más
rápidos y a los más lentos.
- Enséñele
a ser paciente con sus hermanitos menores: a explicarles
las cosas que ellos no entienden, a enseñarles a vestirse
o desvestirse solos...
- De vez en
cuando haga esperar al niño un rato corto, antes de
atenderlo, ara que se acostumbre a no tener siempre
atención inmediata.
- No le de
atención cuando lo interrumpa y no lo deje conversar con
otra persona.
- Preocúpese
de que la paciencia que se tenga con el niño no dependa
de los estados de ánimo de los adultos (o de sus
caprichos). Será difícil que el niño aprenda a ser
paciente si usted cuando está de buen ánimo lo atiende
rápido, pero lo hace esperar mucho cuando está enojado o
no tiene ganas de atenderlo.
- Si algo no
le resultó bien a usted, con paciencia hágalo de nuevo y
dígale al niño que muchas veces uno se equivoca y debe
hacer las cosas nuevamente. Si usted reacciona en forma
catastrófica frente a los errores no deberá extrañarse
de que el niño reaccione mal cuando deba repetir una
tarea o aceptar algún contratiempo.
- Si usted
actúa de manera impulsiva, será muy difícil que su hijo
sea paciente. Aprenda a contar antes de actuar, hasta 10 o
20 en los momentos críticos.
- Para
desarrollar la paciencia en los niños es útil motivarlos
a desarrollar actividades tales como:
- pintar con
lápices en forma prolija (de acuerdo a su edad y
habilidades)
- armar un
puzzle
- aprender a
andar en bicicleta, columpiarse, nadar
- desmalezar
junto con usted las plantas del jardín o de la jardinera
- cocinar
(con la ayuda de un adulto) un queque o algún plato que
requiera de una preparación especial. El niño aprenderá
así a realizar tareas en que hay que esperar para obtener
resultados.
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