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Adquisición y modificación
individual
de Hábitos – Métodos de Estudio
(4ª parte)
Guillermo
Frez De Negri
Psicólogo
5. Reforzar la conducta:
El reforzamiento ha sido el
principal elemento de la adquisición y modificación de la
conducta deseada.
El refuerzo es cualquier
evento que tiene el efecto de aumentar la tasa de
presentación de una conducta con la cual ha sido asociada.
Si se da un refuerzo después
de estudiar, supone el aumento de la frecuencia con que se
presenta la conducta. Este es el principio que queremos
aplicar en este caso.
En múltiples ambientes se
han reducido las técnicas de reforzamiento a dar dulces o
autitos. Estos refuerzos son un tipo de posible reforzamiento
(los refuerzos concretos), pero hay otros que son también
fundamentales: los refuerzos de tipo social y otras
actividades o acciones que sirven como refuerzos.
Los refuerzos sociales son
aquellos que dan las otras personas, como pueden ser:
sonrisas, palabras amables, caricia física, la presencia de
alguien, resaltar en un acto público, aplaudir.
Las acciones o actividades
pueden aplicarse también como reforzadores, cuando éstas son
de agrado o gusto del sujeto, tales como: salir de paseo, ver
TV, salir al recreo, jugar baby fútbol, cantar, ir a una
fiesta, etc. Cualquier actividad puede ser usada para reforzar
una conducta, como lo es el estudio.
Si sabemos que una conducta
se presenta con una baja frecuencia (estudio por ejemplo), lo
que tenemos que hacer, es aumentar dicha frecuencia. Para
ello, lo indicado es usar el "reforzamiento"de la
conducta. Si aplicamos lo anterior a la conducta del estudio,
podemos suponer que un alumno va a estudiar 2 ó 3 veces a la
semana, si reforzamos por varias semanas el hábito que tenía
inicialmente de estudiar solo una vez.
Por tanto, es fundamental
ubicar los refuerzos que serían eficaces para un determinado
sujeto. Para unos, será una actividad deportiva. Para otros,
unas felicitaciones, o permiso para una fiesta, o dinero para
comprar helados. Es importante utilizar los refuerzos
disponibles en el medio normal. No tienen que ser objetos
materiales costosos.
Así como ya sabemos que el
refuerzo es muy eficaz, debemos saber que el refuerzo se debe
dar a continuación de realizada la conducta, lo más
inmediatamente posible. No sirve de nada darle un refuerzo
durante la emisión de la conducta o antes. Es común escuchar
que los papás le ofrecen y dan algo al niño para que realice
una tarea. Se ha comprobado que eso resulta ineficaz.
Así como señalamos que
había que establecer una conducta meta realista, observable y
simple y que debíamos acercarnos a ella a través de etapas o
submetas que fueran aproximándose sucesivamente, debemos
tener claro que cada submeta tendrá que ser reforzada, cada
paso positivo en la consecución de la meta, aunque no sea
ésta y no esté completa. Sin aplicar esta técnica del
reforzamiento de cada una de las etapas o submetas, tenemos la
real certeza del fracaso. Cuando se espera que un niño o
joven tenga adquirida la conducta meta para reforzarlo, es muy
difícil que modifique su mal hábito o adquiera un buen
hábito de estudio, porque los antiguos, al menos, le reportan
reforzamiento a corto plazo, manteniendo las conductas
inadecuadas.
Cuando reforzamos cada
submeta, estamos asegurando el éxito de la adquisición de la
conducta de estudiar. No estamos reforzando la flojera, ni
tampoco estamos siendo débiles por no castigar o reprender
porque el niño no hace lo que desde siempre debiera hacer
(vale decir, la conducta meta).
Al reforzar cada submeta a
continuación, lo más inmediatamente posible después de
emitida la conducta, estamos siendo realistas y poniendo las
bases necesarias para que el niño o joven se acerque
gradualmente a la conducta meta.
6. Controlar externamente,
para después lograr el autocontrol:
Nos hemos planteado un
programa en el cual el profesor u orientador controlan la
conducta: le dice qué conducta debe emitir, supervisa el
registro, el control de los estímulos y la entrega de los
refuerzos. Pero, estaría incompleta la adquisición de la
conducta, si el niño o joven dependiera del profesor u
orientador, permanentemente. Por eso, es indispensable que
éstos se vayan retirando gradualmente a medida que la
conducta vaya siendo adquirida o emitida en forma constante o
habitual por el niño o joven, aunque el orientador o profesor
siempre esté atento por ella.
Si el sujeto estudia
habitualmente, como se había planeado en la conducta meta,
indica que la conducta ya tiene reforzadores naturales que la
mantienen, como pueden ser notas buenas, aprobación de sus
padres, posibilidad de enseñar a otros, reconocimiento de
profesores, mejores perspectivas para el futuro.
Todo esto nos muestra
claramente que los estímulos y los refuerzos que mantenían
la conducta inadecuada ya no controlan el comportamiento. En
cambio, a nueva conducta estará asociada a los estímulos y
refuerzos que tan pacientemente fueron dados al niño o joven
por aquella persona, profesor Jefe u orientador, que le abrió
un nuevo camino para aprender.
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