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Adquisición y modificación individual
de Hábitos – Métodos de Estudio
(Extracto)

Guillermo Frez De Negri
Psicólogo

I.             INTRODUCCIÓN

            Cuando un niño o joven no tiene hábitos o métodos de estudio, o los que tiene son insuficientes o incorrectos, nos enfrentamos con el problema de crearlos, corregirlos, fomentar o acrecentar los que ya posee. 

Es importante para ello que el Profesor Jefe u Orientador tenga claro los comportamientos actuales que tiene el niño o joven en relación al estudio. Asimismo, debe conocer los métodos y hábitos apropiados, eficaces para lograr un tiempo de estudio y una buena comprensión de lo que se estudia.

Pero, aunque se conozca el problema del joven y se conozcan los distintos métodos y hábitos adecuados, nos enfrentamos con el problema, quizás más difícil de resolver: ¿cómo el niño o joven puede cambiar métodos y hábitos inadecuados, por otros que sean adecuados y efectivos?

Este proceso en que los hábitos y métodos antiguos se van dejando de lado y se adquieren nuevos, paulatinamente, será llamado proceso de Adquisición y/o Modificación de los hábitos y métodos de estudio.

II. PRINCIPIOS QUE OPERAN EN LA ADQUISICIÓN Y/O MODIFICACIÓN DE CONDUCTAS

            Para cambiar las conductas y hábitos que una persona tiene o para adquirir aquellas conductas que no tiene, se deben conocer los principios que están involucrados en la adquisición y/o modificación de conductas en general. 

            Las teorías de modificación conductual explican que el cambio de la conducta de una persona, depende del manejo o cambio que se realice de los eventos ambientales precedentes y consecuentes de la conducta misma.

            Por ejemplo: Se emite la conducta de hablar por teléfono, si hay eventos precedentes que así lo indican (suena el teléfono), y eventos consecuentes (alguien habla en la línea). Si modifico estos elementos precedentes y consecuentes, modifico la conducta. Es decir, si no suena el teléfono, no se contesta, porque se emite esta conducta sólo si hay esta llamada previa. Del mismo modo, la conducta de hablar por teléfono depende de la consecuencia que produce: se habla si alguien contesta y entabla un diálogo. Por el contrario, si no habla nadie por la línea, se cuelga el teléfono.

            Con este ejemplo, podemos ver bastante claro que la conducta, depende de los eventos, antecedentes y consecuentes de la misma, sin los cuales no se comprende la conducta. Así como se dan estos principios en esta conducta específica, como es hablar por teléfono, se dan también en cualquier conducta de las personas.

            Haciendo un esquema simple, se puede anotar lo que se ha llamado ecuación conductual:

E – R – C             

E = estímulos, situación estímulo (antecedentes)
R = respuesta, conducta,  comportamiento
C = consecuencia (consecuente)

            En síntesis, podemos decir que R (respuesta o conducta) depende o está en relación con E (estímulos o situación estímulo) y C (consecuencia).


   

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