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b)
Sociabilidad y relaciones interpersonales
Esta
Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece
con los demás y comprende toda la gama de vínculos
que se presentan en la dinámica interpersonal.
En este sentido, se ocupa tanto de la fase inicial, analizando la forma
como la persona establece lazos
interpersonales, en la fase posterior, respecto de la manera en que se mantienen y estabilizan esos lazos, y en la etapa siguiente,
respecto de los niveles de profundidad
que se alcanzan o en los que se desenvuelven dichos vínculos.
Desde
otra perspectiva, aborda los aspectos de integración a los diferentes grupos
de pertenencia y analiza los roles
que el individuo desempeña en cada uno de ellos. Se ocupa de los rasgos
propios de la convivencia social en aspectos tales como la capacidad de compartir
en calidad y profundidad, de participar
de manera activa y colaborativa frente a tareas o desafíos comunes, la
disposición a prestar ayuda y a
apoyar a los demás.
Un
aspecto particularmente relevante en esta Dimensión Formativa es la adquisición
y afianzamiento del sentido de pertenencia de la persona hacia los grupos con
los que se relaciona y con los cuales convive. En este mismo sentido, también
comprende la adquisición y ejercitación de técnicas para la resolución
de conflictos interpersonales.
Desde
otra perspectiva se ocupa del respeto y expresión de las originalidades
personales así como la tolerancia
y respecto por la diversidad. Como
consecuencia lógica de este aspecto, surge el aprendizaje social desde la
libertad, dado que refuerza la identidad personal a fin de no dejarse
manipular por los modelos de identificación propuestos ni por los mensajes de
anonimato o masificación imperantes en el entorno.
Desde
el enfoque sociométrico, analiza la integración
social objetiva de la persona hacia los grupos de referencia y pertenencia
así como la actitud personal que
adopta el individuo respecto de la integración en cada uno de ellos.
Componentes
involucrados en la dimensión formativa:
Carencia
y plenitud:
la persona se relaciona con los demás porque no es autosuficiente y porque
puede aportar a los otros los talentos con los cuales está dotado.
Diálogo
y comunicación:
es la capacidad para darse a conocer y para conocer a los demás, para
compartir lo que siente, vive y piensa.
Tolerancia
y respeto: implica
aceptar las diferencias individuales y plantearse frente a los demás
reconociendo la dignidad de cada uno.
Normas
de convivencia social, deberes y derechos:
es el marco regulador de las relaciones interpersonales en vistas al bien y a
la justicia.
Roles
y responsabilidades: aborda
los compromisos que las personas establecen con los demás en las más
variadas situaciones grupales.
Tareas
del desarrollo que implica esta dimensión formativa:
Integración
social: es
la capacidad que tiene la persona para incorporarse a vivir con los demás y
establecer relaciones mutuamente constructivas.
Habilidades
sociales:
son las características que tiene la persona y que le llevan a establecer,
mantener y profundizar los lazos interpersonales.
Asertividad:
dice relación con la capacidad para expresar positiva, abierta y
adecuadamente lo que siente y piensa en el momento y situación justa.
Amistad:
la componen los vínculos interpersonales más profundos que la persona
establece con los demás. En
ellos existe un fuerte compromiso emocional.
Lealtad
y fidelidad: corresponde
al sustrato básico que compromete la relación entre las personas y que surge
por el respeto hacia sí mismo y el otro.
Espíritu
de servicio:
es la disposición favorable y generosa hacia el otro. Es la búsqueda del
bien del otro y a aportar lo mejor de sí mismo.
Sinceridad
y confianza: es
la característica de la relación interpersonal que se funda en la verdad y
en la transparencia. Implica la
actuación abierta y transparente.
c)
Afectividad y sexualidad
Esta
Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece
consigo misma y con los demás y le lleva a reconocer y reconocerse en la identidad
de género correspondiente. Aborda todos los aspectos vinculados al
crecimiento y desarrollo en cuanto hombre y mujer. Abarca desde los procesos
iniciales de la identidad sexual y tipificación
sexual, hasta aquellos que se producen con la madurez
fisiológica y psicológica en las etapas de la pubertad, adolescencia y
adultez.
Se
propone que la persona llegue a tomar conciencia y comprender los propios procesos emocionales como requisito
previo e indispensable para la comprensión de los procesos de los otros. En
este sentido, se ocupa de los vínculos afectivos que son favorecedores del
desarrollo de la persona y de la manera como deben ser vividos para el
crecimiento armónico y efectivo de la persona.
Se
propone la integración de cada uno de los ámbitos que comprende la
sexualidad humana y la adquisición de los criterios
de conducta adecuados frente a ella.
Presenta este aspecto constitutivo de la persona como una tarea por
descubrir a fin de integrarla en la globalidad de la vida de manera sana,
libre, placentera y responsable.
Se
plantea de cara a la realidad del entorno que propone visiones reduccionistas
y ofrece espacios para el diálogo abierto, sincero y oportuno según el nivel
de madurez de la persona y lo realiza de manera sistemática y gradual.
Componentes
involucrados en la dimensión formativa:
Biológico:
aborda
lo relacionado con el sexo desde el punto de vista físico, es la base orgánica
que explica el dimorfismo entre hombre y mujer.
Psicológico:
está conformado por el ámbito de la impulsividad y lo instintivo propiamente
tal. Es el plano de lo sensible, abarca la dimensión del placer.
Cultural-social:
responde
a la forma como cada cultura o grupo entiende, expresa, valora y norma los
comportamientos y actitudes sexuales. Comprende definiciones de roles y las
tipologías que se asignan a hombre y mujer.
Histórico:
comprende el conjunto de transformaciones que se operan en el tiempo respecto
de la sexualidad humana.
Espiritual:
aborda la sexualidad desde el punto de vista de los valores que están implícitos
y aporta integración, valor y sentido a esta dimensión humana.
Tareas
del desarrollo que implica esta dimensión formativa:
Expresión
de sentimientos: implica
la exteriorización de lo que se siente, el dar a conocer las emociones y
sentimientos.
Identificación
sexual:
es la tarea del desarrollo que lleva a tomar conciencia de la condición
masculina o femenina de la propia persona.
Tipificación
sexual:
implica la incorporación de los comportamientos y modos de ser propios de un
hombre o de una mujer.
Equilibrio
y dominio emocional:
implica el hacerse dueño de los sentimientos, reconocerlos, valorarlos,
manejarlos y expresarlos de manera oportuna, auténtica y adecuada.
Pudor:
es
la actitud de respeto y cuidado hacia la intimidad propia y ajena.
Placer:
es
un componente de tipo psicológico que reporta gratificación a las personas y
que tiene manifestaciones fisiológicas.
Respeto
y cuidado por el propio cuerpo y la salud: implica
conocerlo, disponer de información suficiente y adecuada respecto de sus
componentes y funcionamiento.
Compromiso
afectivo:
es el proceso que surge del conjunto de relaciones que la persona establece
con los demás. Desde aquellas iniciales sustentadas en la amistad hasta
aquellas que implican la intimidad física, psicológica y espiritual.
d)
Inserción social
Esta
Dimensión Formativa nace a partir de la relación que la persona establece
con su entorno temporal y espacial. Corresponde a la ubicación
que la persona está llamada a alcanzar en el tiempo y en el espacio en el que
le ha correspondido vivir. Implica el conocimiento y el análisis crítico de
la cultura en la que está inserto y la integración en el medio como agente
de cambio.
Conlleva
el desafío de superar el egoísmo y
la autorreferencia para abrirse a la responsabilidad social del ser
humano. Implica la apertura e interés de la persona por conocer y comprender
profundamente las claves culturales que están a su alrededor a fin de
descubrir en ellas las tendencias que llevan a la elevación o a la rebaja del
ser humano en su dignidad. En
este sentido integra el proceso de socialización
que la persona debe alcanzar respecto de su medio y por otra, la apertura de ese medio a fin de dar espacio para que se manifiesten y
aporten las originalidades personales.
Se
orienta a consolidar en la persona una actitud positiva, activa y creativa
respecto de la realidad circundante y a comprometerla en ella desde la
perspectiva de una realidad inacabada y perfectible.
De la misma manera, se propone ampliar el horizonte de referencias que
puede tener la persona y busca ofrecer oportunidades para conocer y analizar
realidades y situaciones más allá del ámbito doméstico, colegial y local.
Por
otra parte, implica el aprendizaje, la adquisición y el ejercicio de responsabilidades
sociales en coherencia con las actitudes de respeto y valoración del entorno natural. Implica el desarrollo de
la conciencia ecológica y la búsqueda de un desarrollo sustentable.
Componentes
involucrados en la dimensión formativa:
Conciencia
social: implica
una actitud o disposición interior para reconocer los fenómenos y
situaciones que afectan la vida social y el propósito de intervenir en ella
como agente de cambio.
Espíritu
cívico: da
cuenta del sentido y valoración de la vida ciudadana y de la preparación
para actuar en la vida pública. Implica
reconocer y respetar la cultura e institucionalidad existente.
Solidaridad:
es
la capacidad para ser sensible ante la suerte de las demás personas e
implicarse activamente en su promoción y desarrollo entendiendo que la vida
no se desarrolla en solitario.
Bien
común:
es el criterio orientador de la conducta que va más allá del interés o
beneficio personal y que busca la mejora de las condiciones de vida para todas
las personas.
Aporte
de los propios talentos: es
la disposición de entrega generosa de los recursos personales a favor de la
construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria. Implica las
actitudes de audacia y creatividad para asumir la historia como una obra
inacabada.
Responsabilidad
histórica: dice
relación con la conciencia temporal de un ayer, un presente y un futuro.
Implica valorar el aporte de las generaciones anteriores, aprovechar las
circunstancias presentes y proponer alternativas futuras.
Tareas
del desarrollo que implica esta dimensión formativa:
Ubicación:
da
cuenta del sentido de realidad que permite a la persona saber dónde está y
reconocer las características representativas del tiempo y espacio donde
desarrolla su existencia.
Sentido
de pertenencia:
hace conciente a la persona del lugar al que pertenece con todas sus
circunstancias. Implica el
fortalecimiento de la actitud de arraigo y apego a lo propio.
Optimismo
y espíritu constructivo:
son las disposiciones interiores que son esperables en toda persona humana.
Implica hacer efectivo el sentido de esperanza que lleva a hacer
presente ya ahora aquello que se espera o sueña en el futuro.
Valoración
del entorno: reconoce
en la naturaleza la obra de Dios y se ubica como administrador de los bienes
disponibles.
Responsabilidad
frente a los bienes disponibles: es
hacerse conciente de la naturaleza y de los recursos como medios que favorecen
el pleno desarrollo de la existencia humana. Implica el uso y manejo racional
de los recursos que hagan posible un desarrollo sustentable.
También implica el buscar los medios posibles para que todas las
personas tengan acceso a una vida digna.
e)
Proyecto vital
Esta
Dimensión Formativa surge de la integración de las relaciones que la persona
establece consigo misma y con el mundo. Por
la naturaleza misma de este aspecto de la persona cobra particular relevancia
la apertura para leer la realidad circundante, el sentido de futuro y el empeño
de la voluntad para realizar la propia vocación.
Desde
la perspectiva del colegio, concibe la actividad escolar como un proceso
progresivo de descubrimiento y desarrollo de las características y recursos
personales. Dice relación además, con la adquisición de métodos y hábitos
de trabajo escolar que favorezcan el aprendizaje y el progreso en todos los ámbitos
del desarrollo personal.
Desde
la perspectiva del crecimiento y desarrollo personal, contempla la exploración
e integración de las aptitudes, intereses y posibilidades que se ofrecen a la
persona en el ámbito de su desarrollo vocacional.
Para
el colegio, esta dimensión formativa implica una labor sistemática y
creativa en cuanto a poner a disposición de los alumnos experiencias e
información respecto de la realidad social y cultural que den sentido
vocacional a la actividad académica, laboral y profesional.
Implica
el conocimiento de las ofertas académicas, laborales y profesionales
disponibles en el entorno y que permitan una adecuada autorrealización y un
positivo aporte a la comunidad. Integra de manera positiva los hobbies, las
preferencias, los gustos en el descubrimiento de la propia vocación, la opción
profesional y el desempeño de un trabajo.
Componentes
involucrados en la dimensión formativa:
Vocación:
es
el llamado que recibe cada persona al llegar a la vida. Dios y los padres,
como coautores de la existencia, tienen un plan para cada ser humano. La
respuesta a ese llamado es a ser feliz y a desarrollarse plenamente.
Profesión:
es
el saber hacer que adquiere una persona a través de un proceso de adquisición
y desarrollo de ciertas competencias. En
el ejercicio profesional se armonizan la autorrealización personal y el
aporte a la construcción del mundo. Dice relación además con el desarrollo
de aficiones personales y el empleo del tiempo libre.
Autosuperación
y esfuerzo:
son las actitudes que debe asumir la persona a lo largo de la existencia a fin
de alcanzar las metas que le inspiran en la vida.
Constancia
y trabajo:
la razón del progreso y del crecimiento no reside en el azar o en situaciones
fortuitas sino que están confiadas a la mano del ser humano. El trabajo
dignifica y la constancia posterga el bien inmediato en vistas a un bien
mayor.
Sentido
del deber:
es la inspiración que lleva a la persona a hacerse responsable de lo que se
espera de ella.
Obra
bien hecha:
implica el cuidado y respeto por lo que se hace, por qué se hace y para quién
se hace. Supera el horizonte del mero cumplimiento y refleja el entusiasmo y
aprecio en lo que se realiza.
Adecuación
entre medios y fines: aporta
el sentido de realidad necesario para armonizar los sueños con los propósitos.
Implica ordenar intencionadamente cada una de las etapas y los recursos
necesarios para acceder a las metas que se proponen.
Tareas
del desarrollo que implica esta dimensión formativa:
Iniciativa
y afán de búsqueda:
es la disposición personal básica para la exploración y búsqueda de un
proyecto personal de vida.
Laboriosidad:
implica
adquirir, ejercitar y desarrollar los métodos de trabajo que permitan un buen
aprendizaje y correcta aplicación de los saberes.
Autovalerse:
implica
hacerse responsable de la propia existencia evitando toda forma de dependencia
inmovilizante.
Aptitudes:
son
las capacidades de las cuales están dotadas las personas y que les permiten
resolver las diversas situaciones que enfrentan en el camino de la vida.
Gustos
e intereses:
son las inclinaciones afectivas que llevan a preferir y optar entre diversas
alternativas disponibles.
Elección
y decisión:
implican optar y asumir los efectos de esas opciones en la vida.
f)
Cosmovisión cristiana
Esta
Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece
con la trascendencia. Corresponde al ámbito valórico-ético-espiritual-religioso
de la persona. Es el referente en la búsqueda de respuestas frente a las
interrogantes claves de la existencia e ilumina en torno a los fines vitales.
Desde la perspectiva ética se
propone la formación de la recta conciencia y sus manifestaciones en el plano
individual y social.
En
cuanto educación en valores, se propone como meta la elaboración de una
escala personal de valores que se expresen de manera coherente y consistente
en sus formas de pensar, sentir y actuar.
Para ello, atiende a los procesos de conocimiento, adhesión y
compromiso hacia los valores a través de experiencias significativas y
adecuadas al nivel de desarrollo psicológico y moral de la persona.
Se
enmarca en una valoración de la libertad
humana como elemento clave de la existencia. Sale al encuentro, de manera
crítica y audaz, de aquellas tendencias a la manipulación, masificación o
instrumentalización del ser humano que se presentan en el entorno.
Desde
el punto de vista religioso se propone que la persona se descubra como hijo de
Dios, hermano de los hombres, administrador de la naturaleza. Busca integrar fe-cultura y
vida de manera orgánica según el ejemplo de Jesucristo y promueve que la
persona se comprometa como colaborador en la construcción del Reino de Dios.
La
ubicación que ocupa esta dimensión formativa en el conjunto de las áreas
del desarrollo de la persona hace explícita la iluminación y referencia que
aporta a todas las demás. Ella integra, da unidad y da el sentido último a
todos los demás aspectos involucrados en el proceso de crecimiento y
desarrollo de la persona.
Componentes
involucrados en la dimensión formativa
Conocimiento,
adhesión y compromiso con Jesucristo y su Evangelio:
es el propósito que da sentido a la educación marista y que le hace concebir
a la educación como un aporte en la misión general de la Iglesia.
Educación
evangelizadora: es
el carácter propio de la educación del colegio marista. En ella encuentra el
sentido y razón de ser. Ella se ubica desde la perspectiva de salir al
encuentro de las personas allí donde están e iluminar sus vidas con la
Palabra de Jesucristo.
Sentido
eclesial y comunitario: la
fe se cultiva, celebra y ora en la comunidad eclesial y en las diferentes
experiencias comunitarias en las que se encuentra la persona.
Heteronomía
y autonomía:
es el proceso que se espera alcanzar en el desarrollo de la conciencia moral,
pasar desde una moral regulada externamente a una opción personal por los
valores vitales.
Reglas:
es
el ordenamiento de la conducta en vistas de un fin. Su cumplimiento se agota
en la observación externa de la conducta.
Normas:
es
el ordenamiento de la conducta en orden a un fin que se estima valioso.
Su cumplimiento implica tanto la disposición interior como el
cumplimiento externo.
Escala
valórica: es
el orden jerárquico que se le asigna a los valores que inspiran la
existencia.
Tareas
del desarrollo que implica la dimensión formativa:
Trascendencia
y sentido de la vida:
esta dimensión ayuda a dar respuesta a las inquietudes profundas de la
existencia y lo hace presentando a Jesucristo como modelo de persona.
Asumir
la propia vocación en la construcción del Reino:
es
la meta de todo el proceso educativo escolar y que ubica a cada persona en un
nivel de compromiso activo con el Reino de Dios inaugurado pero no consumado.
Conciencia
ética:
que lleva a discernir y tomar decisiones respecto de las propuestas de sentido
que se ofrecen en la sociedad a fin de optar por aquellas que elevan al ser
humano en razón de su dignidad.
El
desarrollo espiritual y moral:
es el itinerario que la institución escolar puede acompañar evolutivamente
en las etapas de la niñez y de la adolescencia. Implica ofrecer experiencias
significativas que favorezcan el conocimiento, adhesión y compromiso personal
y comunitario.
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