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Seis dimensiones formativas 
para un desarrollo armónico e integral

Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminaio Orientación Tutorial II

Elementos constitutivos y tareas del desarrollo

Cada una de las dimensiones formativas comprenden una vasta gama de conceptos y desafíos que las hacen ricas en contenidos y metas para los alumnos. Presentamos aquí, a modo de resumen iluminador, una definición conceptual, los componentes involucrados en cada una de ellas y las tareas propias del desarrollo a las que se propone responder.

a) Autoconocimiento y desarrollo intelectual

Esta Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece consigo misma y tiene como propósito que el alumno se descubra, crezca y valore en toda su riqueza y dignidad. Tiene por tarea la configuración de una imagen favorable y realista de sí mismo. Se propone que la persona piense bien de sí misma y que enfrente de manera positiva su propia existencia y realidad.  La meta es que la persona goce de sí misma, de lo que es sin desear ser otra.

Abarca los procesos de crecimiento y madurez personal en cada una de las etapas evolutivas desde la etapa infantil hasta la adolescencia.  Se propone que la persona llegue a asumir y aceptar la propia historia. De la misma manera, tiene por propósito que la persona esté reconciliada consigo misma y que acepte positivamente sus limitaciones.

Desde el punto de vista del desarrollo intelectual, implica alcanzar la madurez y desarrollo de las operaciones mentales y funciones cognitivas, reconociendo, valorando y desarrollando las capacidades, destrezas y habilidades de las que está dotado y adquirir los métodos y técnicas de estudio y de trabajo intelectual  que le favorezcan en el aprendizaje. 

       Componentes involucrados en la dimensión formativa

         Corporeidad:  implica el conocimiento, cuidado y respeto por el propio cuerpo, la salud y la higiene, el desarrollo físico y la aceptación del esquema corporal propio.

         Voluntad: se refiere a la capacidad de la cual está dotado el ser humano para proponerse metas y para buscar los medios que le permitan alcanzarlas. 

         Conciencia: es la facultad que le permite a la persona darse cuenta de quién es, de lo que siente y del efecto de sus comportamientos.

         Intelectualidad: comprende el conjunto de capacidades y destrezas que singularizan al ser humano delante de todos los demás seres vivientes.

         Libertad: es un atributo distintivo de la persona y que está llamada a descubrir y alcanzar.  Por la libertad, el ser humano es dueño de sus actos y está llamado a autodeterminarse de manera responsable.  

       Tareas del desarrollo que implica esta dimensión formativa:

         Autoestima: corresponde a la relación de afecto que la persona establece consigo misma.  Esta relación puede ser positiva o negativa según sean los sentimientos que se despiertan frente a sí mismo.

         Autoconcepto: es la idea o el conjunto de pensamientos con que cada uno se describe a sí mismo. En el autoconcepto tienen mucha importancia las experiencias vividas y las opiniones que cada uno ha recibido de otros respecto de sí mismo.

         Autoimagen: es la representación visual que cada uno hace de sí mismo.  Corresponde a la forma como la persona se mira ante otros y ante las diversas situaciones de la existencia. 

         Individualidad: dice relación con la conciencia de ser una persona original, única e irrepetible.

         Identidad: implica el descubrimiento de las características distintivas de la propia personalidad, reconocerse de manera positiva sin desear ser otro.

         Autenticidad: es el compromiso a ser tal cual cada uno es.  Surge como respuesta al descubrimiento de sí mismo y despierta una profunda adhesión y respeto por la propia persona.

         Autoafirmación: surge desde la confianza o el apego seguro a la propia persona.  Es la relación que la persona establece consigo mismo y de la cual se puede abrir al encuentro con los demás y con el mundo.

         Autodominio: comprende la capacidad que tiene la persona para ser dueño de sí mismo y mantener el control respecto de sus actitudes y comportamientos.

         Autonomía: se refiere a la tarea por la cual la persona se determina a ser y a actuar tal cual es sin dejarse manipular por otros.  Implica regularse por sí mismo y orientar su persona de acuerdo a las propias convicciones.

 

b) Sociabilidad y relaciones interpersonales

Esta Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece con los demás y comprende toda la gama de vínculos que se presentan en la dinámica interpersonal.  En este sentido, se ocupa tanto de la fase inicial, analizando la forma como la persona establece lazos interpersonales, en la fase posterior, respecto de la manera en que se mantienen y estabilizan esos lazos, y en la etapa siguiente, respecto de los niveles de profundidad que se alcanzan o en los que se desenvuelven dichos vínculos.

Desde otra perspectiva, aborda los aspectos de integración a los diferentes grupos de pertenencia y analiza los roles que el individuo desempeña en cada uno de ellos. Se ocupa de los rasgos propios de la convivencia social en aspectos tales como la capacidad de compartir en calidad y profundidad, de participar de manera activa y colaborativa frente a tareas o desafíos comunes, la disposición a prestar ayuda y a apoyar a los demás.

Un aspecto particularmente relevante en esta Dimensión Formativa es la adquisición y afianzamiento del sentido de pertenencia de la persona hacia los grupos con los que se relaciona y con los cuales convive. En este mismo sentido, también comprende la adquisición y ejercitación de técnicas para la resolución de conflictos interpersonales.

Desde otra perspectiva se ocupa del respeto y expresión de las originalidades personales así como la tolerancia y respecto por la diversidad. Como consecuencia lógica de este aspecto, surge el aprendizaje social desde la libertad, dado que refuerza la identidad personal a fin de no dejarse manipular por los modelos de identificación propuestos ni por los mensajes de anonimato o masificación imperantes en el entorno. 

Desde el enfoque sociométrico, analiza la integración social objetiva de la persona hacia los grupos de referencia y pertenencia así como la actitud personal que adopta el individuo respecto de la integración en cada uno de ellos.

       Componentes involucrados en la dimensión formativa:

         Carencia y plenitud: la persona se relaciona con los demás porque no es autosuficiente y porque puede aportar a los otros los talentos con los cuales está dotado.

         Diálogo y comunicación: es la capacidad para darse a conocer y para conocer a los demás, para compartir lo que siente, vive y piensa.

         Tolerancia y respeto: implica aceptar las diferencias individuales y plantearse frente a los demás reconociendo la dignidad de cada uno.

         Normas de convivencia social, deberes y derechos: es el marco regulador de las relaciones interpersonales en vistas al bien y a la justicia.

         Roles y responsabilidades: aborda los compromisos que las personas establecen con los demás en las más variadas situaciones grupales.

       Tareas del desarrollo que implica esta dimensión formativa:

         Integración social: es la capacidad que tiene la persona para incorporarse a vivir con los demás y establecer relaciones mutuamente constructivas.

         Habilidades sociales: son las características que tiene la persona y que le llevan a establecer, mantener y profundizar los lazos interpersonales.

         Asertividad: dice relación con la capacidad para expresar positiva, abierta y adecuadamente lo que siente y piensa en el momento y situación justa.

         Amistad: la componen los vínculos interpersonales más profundos que la persona establece con los demás.  En ellos existe un fuerte compromiso emocional.

         Lealtad y fidelidad: corresponde al sustrato básico que compromete la relación entre las personas y que surge por el respeto hacia sí mismo y el otro.

         Espíritu de servicio: es la disposición favorable y generosa hacia el otro. Es la búsqueda del bien del otro y a aportar lo mejor de sí mismo.

         Sinceridad y confianza: es la característica de la relación interpersonal que se funda en la verdad y en la transparencia.  Implica la actuación abierta y transparente.

c) Afectividad y sexualidad

Esta Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece consigo misma y con los demás y le lleva a reconocer y reconocerse en la identidad de género correspondiente. Aborda todos los aspectos vinculados al crecimiento y desarrollo en cuanto hombre y mujer. Abarca desde los procesos iniciales de la identidad sexual y tipificación sexual, hasta aquellos que se producen con la madurez fisiológica y psicológica en las etapas de la pubertad, adolescencia y adultez.

Se propone que la persona llegue a tomar conciencia y comprender los propios procesos emocionales como  requisito previo e indispensable para la comprensión de los procesos de los otros. En este sentido, se ocupa de los vínculos afectivos que son favorecedores del desarrollo de la persona y de la manera como deben ser vividos para el crecimiento armónico y efectivo de la persona.

Se propone la integración de cada uno de los ámbitos que comprende la sexualidad humana y la adquisición de los criterios de conducta adecuados frente a ella.  Presenta este aspecto constitutivo de la persona como una tarea por descubrir a fin de integrarla en la globalidad de la vida de manera sana, libre, placentera y responsable. 

Se plantea de cara a la realidad del entorno que propone visiones reduccionistas y ofrece espacios para el diálogo abierto, sincero y oportuno según el nivel de madurez de la persona y lo realiza de manera sistemática y gradual.

       Componentes involucrados en la dimensión formativa:

         Biológico: aborda lo relacionado con el sexo desde el punto de vista físico, es la base orgánica que explica el dimorfismo entre hombre y mujer.

         Psicológico: está conformado por el ámbito de la impulsividad y lo instintivo propiamente tal. Es el plano de lo sensible, abarca la dimensión del placer.

         Cultural-social: responde a la forma como cada cultura o grupo entiende, expresa, valora y norma los comportamientos y actitudes sexuales. Comprende definiciones de roles y las tipologías que se asignan a hombre y mujer.

         Histórico: comprende el conjunto de transformaciones que se operan en el tiempo respecto de la sexualidad humana.

         Espiritual: aborda la sexualidad desde el punto de vista de los valores que están implícitos y aporta integración, valor y sentido a esta dimensión humana.

       Tareas del desarrollo que implica esta dimensión formativa:

         Expresión de sentimientos: implica la exteriorización de lo que se siente, el dar a conocer las emociones y sentimientos.

         Identificación sexual: es la tarea del desarrollo que lleva a tomar conciencia de la condición masculina o femenina de la propia persona.

         Tipificación sexual: implica la incorporación de los comportamientos y modos de ser propios de un hombre o de una mujer.

         Equilibrio y dominio emocional: implica el hacerse dueño de los sentimientos, reconocerlos, valorarlos, manejarlos y expresarlos de manera oportuna, auténtica y adecuada.

         Pudor: es la actitud de respeto y cuidado hacia la intimidad propia y ajena.

         Placer: es un componente de tipo psicológico que reporta gratificación a las personas y que tiene manifestaciones fisiológicas. 

         Respeto y cuidado por el propio cuerpo y la salud: implica conocerlo, disponer de información suficiente y adecuada respecto de sus componentes y funcionamiento.

         Compromiso afectivo: es el proceso que surge del conjunto de relaciones que la persona establece con los demás. Desde aquellas iniciales sustentadas en la amistad hasta aquellas que implican la intimidad física, psicológica y espiritual.

d) Inserción social

Esta Dimensión Formativa nace a partir de la relación que la persona establece con su entorno temporal y espacial. Corresponde a la ubicación que la persona está llamada a alcanzar en el tiempo y en el espacio en el que le ha correspondido vivir. Implica el conocimiento y el análisis crítico de la cultura en la que está inserto y la integración en el medio como agente de cambio.

Conlleva el desafío de superar el egoísmo y la autorreferencia para abrirse a la responsabilidad social del ser humano. Implica la apertura e interés de la persona por conocer y comprender profundamente las claves culturales que están a su alrededor a fin de descubrir en ellas las tendencias que llevan a la elevación o a la rebaja del ser humano en su dignidad.  En este sentido integra el proceso de socialización que la persona debe alcanzar respecto de su medio y por otra, la apertura de ese medio a fin de dar espacio para que se manifiesten y aporten las originalidades personales.

Se orienta a consolidar en la persona una actitud positiva, activa y creativa respecto de la realidad circundante y a comprometerla en ella desde la perspectiva de una realidad inacabada y perfectible.  De la misma manera, se propone ampliar el horizonte de referencias que puede tener la persona y busca ofrecer oportunidades para conocer y analizar realidades y situaciones más allá del ámbito doméstico, colegial y local.

Por otra parte, implica el aprendizaje, la adquisición y el ejercicio de responsabilidades sociales en coherencia con las actitudes de respeto y valoración del entorno natural. Implica el desarrollo de la conciencia ecológica y la búsqueda de un desarrollo sustentable.

       Componentes involucrados en la dimensión formativa:

         Conciencia social: implica una actitud o disposición interior para reconocer los fenómenos y situaciones que afectan la vida social y el propósito de intervenir en ella como agente de cambio.

         Espíritu cívico: da cuenta del sentido y valoración de la vida ciudadana y de la preparación para actuar en la vida pública.  Implica reconocer y respetar la cultura e institucionalidad existente.

         Solidaridad: es la capacidad para ser sensible ante la suerte de las demás personas e implicarse activamente en su promoción y desarrollo entendiendo que la vida no se desarrolla en solitario.

         Bien común: es el criterio orientador de la conducta que va más allá del interés o beneficio personal y que busca la mejora de las condiciones de vida para todas las personas.

         Aporte de los propios talentos: es la disposición de entrega generosa de los recursos personales a favor de la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria. Implica las actitudes de audacia y creatividad para asumir la historia como una obra inacabada.

         Responsabilidad histórica: dice relación con la conciencia temporal de un ayer, un presente y un futuro. Implica valorar el aporte de las generaciones anteriores, aprovechar las circunstancias presentes y proponer alternativas futuras.

       Tareas del desarrollo que implica esta dimensión formativa:

         Ubicación: da cuenta del sentido de realidad que permite a la persona saber dónde está y reconocer las características representativas del tiempo y espacio donde desarrolla su existencia.

         Sentido de pertenencia: hace conciente a la persona del lugar al que pertenece con todas sus circunstancias.  Implica el fortalecimiento de la actitud de arraigo y apego a lo propio.

         Optimismo y espíritu constructivo: son las disposiciones interiores que son esperables en toda persona humana.  Implica hacer efectivo el sentido de esperanza que lleva a hacer presente ya ahora aquello que se espera o sueña en el futuro.

         Valoración del entorno:  reconoce en la naturaleza la obra de Dios y se ubica como administrador de los bienes disponibles.

         Responsabilidad frente a los bienes disponibles: es hacerse conciente de la naturaleza y de los recursos como medios que favorecen el pleno desarrollo de la existencia humana. Implica el uso y manejo racional de los recursos que hagan posible un desarrollo sustentable.  También implica el buscar los medios posibles para que todas las personas tengan acceso a una vida digna.

e) Proyecto vital

Esta Dimensión Formativa surge de la integración de las relaciones que la persona establece consigo misma y con el mundo.  Por la naturaleza misma de este aspecto de la persona cobra particular relevancia la apertura para leer la realidad circundante, el sentido de futuro y el empeño de la voluntad para realizar la propia vocación. 

Desde la perspectiva del colegio, concibe la actividad escolar como un proceso progresivo de descubrimiento y desarrollo de las características y recursos personales. Dice relación además, con la adquisición de métodos y hábitos de trabajo escolar que favorezcan el aprendizaje y el progreso en todos los ámbitos del desarrollo personal.

Desde la perspectiva del crecimiento y desarrollo personal, contempla la exploración e integración de las aptitudes, intereses y posibilidades que se ofrecen a la persona en el ámbito de su desarrollo vocacional.

Para el colegio, esta dimensión formativa implica una labor sistemática y creativa en cuanto a poner a disposición de los alumnos experiencias e información respecto de la realidad social y cultural que den sentido vocacional a la actividad académica, laboral y profesional.

Implica el conocimiento de las ofertas académicas, laborales y profesionales disponibles en el entorno y que permitan una adecuada autorrealización y un positivo aporte a la comunidad. Integra de manera positiva los hobbies, las preferencias, los gustos en el descubrimiento de la propia vocación, la opción profesional y el desempeño de un trabajo.

       Componentes involucrados en la dimensión formativa:

         Vocación:  es el llamado que recibe cada persona al llegar a la vida. Dios y los padres, como coautores de la existencia, tienen un plan para cada ser humano. La respuesta a ese llamado es a ser feliz y a desarrollarse plenamente.

         Profesión: es el saber hacer que adquiere una persona a través de un proceso de adquisición y desarrollo de ciertas competencias.  En el ejercicio profesional se armonizan la autorrealización personal y el aporte a la construcción del mundo. Dice relación además con el desarrollo de aficiones personales y el empleo del tiempo libre.

         Autosuperación y esfuerzo: son las actitudes que debe asumir la persona a lo largo de la existencia a fin de alcanzar las metas que le inspiran en la vida. 

         Constancia y trabajo: la razón del progreso y del crecimiento no reside en el azar o en situaciones fortuitas sino que están confiadas a la mano del ser humano. El trabajo dignifica y la constancia posterga el bien inmediato en vistas a un bien mayor.

         Sentido del deber: es la inspiración que lleva a la persona a hacerse responsable de lo que se espera de ella.

         Obra bien hecha: implica el cuidado y respeto por lo que se hace, por qué se hace y para quién se hace. Supera el horizonte del mero cumplimiento y refleja el entusiasmo y aprecio en lo que se realiza.

         Adecuación entre medios y fines: aporta el sentido de realidad necesario para armonizar los sueños con los propósitos. Implica ordenar intencionadamente cada una de las etapas y los recursos necesarios para acceder a las metas que se proponen.

       Tareas del desarrollo que implica esta dimensión formativa:

         Iniciativa y afán de búsqueda: es la disposición personal básica para la exploración y búsqueda de un proyecto personal de vida.

         Laboriosidad: implica adquirir, ejercitar y desarrollar los métodos de trabajo que permitan un buen aprendizaje y correcta aplicación de los saberes.

         Autovalerse: implica hacerse responsable de la propia existencia evitando toda forma de dependencia inmovilizante.

         Aptitudes: son las capacidades de las cuales están dotadas las personas y que les permiten resolver las diversas situaciones que enfrentan en el camino de la vida.

         Gustos e intereses: son las inclinaciones afectivas que llevan a preferir y optar entre diversas alternativas disponibles.

         Elección y decisión: implican optar y asumir los efectos de esas opciones en la vida.

f) Cosmovisión cristiana

Esta Dimensión Formativa surge a partir de la relación que la persona establece con la trascendencia. Corresponde al ámbito valórico-ético-espiritual-religioso de la persona. Es el referente en la búsqueda de respuestas frente a las interrogantes claves de la existencia e ilumina en torno a los fines vitales. Desde la perspectiva ética se propone la formación de la recta conciencia y sus manifestaciones en el plano individual y social.

En cuanto educación en valores, se propone como meta la elaboración de una escala personal de valores que se expresen de manera coherente y consistente en sus formas de pensar, sentir y actuar.  Para ello, atiende a los procesos de conocimiento, adhesión y compromiso hacia los valores a través de experiencias significativas y adecuadas al nivel de desarrollo psicológico y moral de la persona.

Se enmarca en una valoración de la libertad humana como elemento clave de la existencia. Sale al encuentro, de manera crítica y audaz, de aquellas tendencias a la manipulación, masificación o instrumentalización del ser humano que se presentan en el entorno.

Desde el punto de vista religioso se propone que la persona se descubra como hijo de Dios, hermano de los hombres, administrador de la naturaleza. Busca  integrar fe-cultura y vida de manera orgánica según el ejemplo de Jesucristo y promueve que la persona se comprometa como colaborador en la construcción del Reino de Dios.

La ubicación que ocupa esta dimensión formativa en el conjunto de las áreas del desarrollo de la persona hace explícita la iluminación y referencia que aporta a todas las demás. Ella integra, da unidad y da el sentido último a todos los demás aspectos involucrados en el proceso de crecimiento y desarrollo de la persona.

       Componentes involucrados en la dimensión formativa

         Conocimiento, adhesión y compromiso con Jesucristo y su Evangelio: es el propósito que da sentido a la educación marista y que le hace concebir a la educación como un aporte en la misión general de la Iglesia.

         Educación evangelizadora: es el carácter propio de la educación del colegio marista. En ella encuentra el sentido y razón de ser. Ella se ubica desde la perspectiva de salir al encuentro de las personas allí donde están e iluminar sus vidas con la Palabra de Jesucristo.

         Sentido eclesial y comunitario: la fe se cultiva, celebra y ora en la comunidad eclesial y en las diferentes experiencias comunitarias en las que se encuentra la persona.

         Heteronomía y autonomía: es el proceso que se espera alcanzar en el desarrollo de la conciencia moral, pasar desde una moral regulada externamente a una opción personal por los valores vitales.

         Reglas: es el ordenamiento de la conducta en vistas de un fin. Su cumplimiento se agota en la observación externa de la conducta.

         Normas:  es el ordenamiento de la conducta en orden a un fin que se estima valioso.  Su cumplimiento implica tanto la disposición interior como el cumplimiento externo.

         Escala valórica: es el orden jerárquico que se le asigna a los valores que inspiran la existencia.

       Tareas del desarrollo que implica la dimensión formativa:

         Trascendencia y sentido de la vida: esta dimensión ayuda a dar respuesta a las inquietudes profundas de la existencia y lo hace presentando a Jesucristo como modelo de persona.

         Asumir la propia vocación en la construcción del Reino:  es la meta de todo el proceso educativo escolar y que ubica a cada persona en un nivel de compromiso activo con el Reino de Dios inaugurado pero no consumado.

         Conciencia ética: que lleva a discernir y tomar decisiones respecto de las propuestas de sentido que se ofrecen en la sociedad a fin de optar por aquellas que elevan al ser humano en razón de su dignidad.

         El desarrollo espiritual y moral: es el itinerario que la institución escolar puede acompañar evolutivamente en las etapas de la niñez y de la adolescencia. Implica ofrecer experiencias significativas que favorezcan el conocimiento, adhesión y compromiso personal y comunitario.

 
 

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