powered by FreeFind


 
Novedades Aporte Pedagógico Actualidad Educativa

  
Dimensiones formativas de la Educación

Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminario Orientación Tutorial II

Nuestro concepto de persona se inspira en la antropología cristiana que la concibe como un ser en comunión consigo mismo, con la trascendencia, con los otros y con el mundo. Es un ser inacabado y perfectible que no nace ya pleno, sino que está llamado a conquistar y llegar a ser lo que realmente es. Está dotado de facultades afectivas, cognitivas, sociales, psicomotrices. Su naturaleza y dignidad lo presentan como un ser libre, consciente de las consecuencias de sus actos, dotado de voluntad y responsable de su propia vida.

  La relación consigo mismo le permite descubrir y tomar conciencia de quién es y de la dignidad que le es propia. Para el ser humano, la existencia se presenta como un itinerario de esperanza para explorar y desarrollar todas sus potencialidades. Pero también, es ocasión para reconocer las propias limitaciones personales y proyectarse positivamente hacia lo que quiere llegar a ser. Este ámbito constitutivo de la persona, le permite llegar a la integración personal armonizando autoconcepto, autoimagen, autoestima, aceptación positiva de sí mismo y autovaloración.

  La relación de la educación consigo mismo implica un proceso progresivo y sistemático de autodescrubrimiento en todas sus características, aptitudes, intereses y limitaciones. Cada etapa del ciclo escolar está constituida por una serie de desafíos formativos que implican aprendizajes específicos. Desde esta perspectiva, encuentran sentido la diversidad de ámbitos de aprendizaje que propone la formación y las actitudes de autosuperación, constancia, autodisciplina, capacidad de organización, ejercicio de la libertad y de la responsabilidad.

  La relación con la trascendencia surge de la búsqueda de respuesta a las interrogantes fundamentales de la existencia y que le llevan a superar la autorreferencia o el volcarse sobre sí mismo. En su dimensión espiritual se reconoce como criatura de Dios y que su forma de ser y estar en el mundo le hace diferente a las demás criaturas. Jesucristo se le presenta como modelo y en el Evangelio encuentra una propuesta de sentido respecto del hombre, el mundo y la historia.

  La relación de la educación con la trascendencia es un campo de acción natural y propio. El acompañamiento que la educación está llamada a hacer en el ámbito religioso, espiritual y valórico nace de la búsqueda de sentido y de respuestas a las interrogantes profundas de la existencia. Este deber ser se hace efectivo en el Proyecto Educativo Institucional que se hace creíble en el quehacer de cada día. Los sectores y subsectores de aprendizaje, las formas de organización, las instancias de participación y las actividades que se realizan dan cuenta de lo que se quiere ofrecer a la persona que se educa.

  La relación con los otros deja de manifiesto que la persona está llamada a la comunión con los demás y a establecer relaciones constructivas con las personas con quienes comparte la existencia. Proponemos como actitudes básicas en el desarrollo de la persona la tolerancia, la responsabilidad, la participación, la integración, la cooperación y ayuda mutua. La adquisición y desarrollo de las habilidades sociales para la convivencia, supone la autenticidad y el respeto por las características propias y por las originalidades de los demás.

  La relación de la educación con los otros presenta en la dinámica habitual de la vida escolar oportunidades particularmente relevantes y significativas. La integración y la convivencia con los pares es una realidad permanente en la dinámica del colegio. La asunción de responsabilidades y el ejercicio de roles se vivencian en múltiples circunstancias de la vida de los cursos y grupos escolares. De esta manera, el aprendizaje de las habilidades sociales que ofrece el colegio viene a ser un complemento adecuado a la sociabilidad que se desarrolla al interior de la vida familiar y de los grupos de pertenencia de la persona del alumno.

  La relación con el mundo es otro aspecto que contempla la visión de la persona que inspira nuestra propuesta. El hombre está llamado a administrar la creación y constituirse en agente de cambio bajo la inspiración del Evangelio. La relación con el entorno la establece a partir de la conciencia del mundo como obra inacabada. Desde esta perspectiva, adquiere valor y sentido el estudio, el trabajo y el esfuerzo de autosuperación. De la misma manera, le hace responsable de los dones recibidos y puestos a su disposición a fin de autorrealizarse y hacer un aporte generoso en la construcción de una sociedad honesta, justa, fraterna y solidaria.

  La relación de la educación con el mundo es un vínculo particularmente significativo. Por una parte, lo encontramos en el aporte formativo de cada uno de los sectores y subsectores de aprendizaje, como ventanas a través de las cuales la persona puede ampliar la mirada respecto de la propia realidad inmediata. Por otra, la educación aporta una visión de futuro y de compromiso al tener como horizonte la formación de un ser humano comprometido en la construcción del mundo. La dimensión de esperanza, el sentido de la obra inacabada y de la preparación para hacer un aporte transformador de la realidad encuentra en la tarea educativa un espacio de acción muy relevante.

 

 
 

Volver Atrás

Historial Novedades