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¿Cómo aprovechar la hora de Consejo de Curso para enriquecer la participación
y compromiso de los alumnos?
Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminario de Consejo de Curso
Constitución de un grupo-curso
Un curso, en sus comienzos, no constituye propiamente un grupo. Para que un curso llegue a ser un grupo deben darse las siguientes condiciones:
Percibirse como una unidad.
Perseguir un objetivo común.
Poseer una estructura propia.
Existir mutuas relaciones interdependientes entre sus miembros.
No todos los cursos, en su proceso, logran constituirse como grupo. Al comienzo son solamente un conjunto de personas agrupadas por razones ajenas a ellas. Poco a poco adquieren cierto dinamismo gracias a las interacciones de sus integrantes y se gesta una estructura informal, la cual comúnmente actúa en contra de la estructura formal dada por la institución. Muchos hemos tenido la experiencia de cómo la estructura informal suele influir más en el curso que la estructura formal.
Por este motivo es importante que el tutor canalice las fortalezas de su curso para que funcione como grupo. De esta manera se evitan una serie de conflictos y se cuida que el curso no se desintegre. Un curso que retrasa su configuración como grupo tiende a desarrollar tal tipo de tensión que puede llegar a generar dificultades al principal objetivo de una clase: el aprendizaje.
El papel del tutor con relación a su curso es bastante obvia: aplicar los medios posibles que faciliten que el curso pase de ser un “agrupamiento” a convertirse en “grupo”. Reconocemos que cumplir con esta función no es fácil, pero que por el grado de cohesión y pertenencia que genera el sentido de grupo en el curso, el tutor debe hacer el máximo esfuerzo en esta tarea. Podemos afirmar que son dos los objetivos que el tutor debe cuidar:
| 1. Atender a la orientación y la realización de la tarea: que el grupo trabaje y funcione para conseguir sus objetivos. |
| 2. Cuidar el establecimiento de relaciones adecuadas, es decir, que los alumnos a la vez que trabajen, se sientan a gusto, aceptados y estimulados en el grupo. |
Para lograr dichos objetivos es importante considerar lo siguiente:
1. Establecer metas comunes en el curso: Una de las actividades importantes en el Consejo de Curso es el establecimiento de la finalidad del grupo. Se pueden tomar las metas institucionales como objetivos, por ejemplo, superarse académicamente. Pero también es importante que la asamblea establezca sus propias metas para el año. Éstas no deben ser demasiadas, para así poder abordarlas eficientemente.
2. Atender al clima de convivencia: Le corresponde al tutor establecer y cuidar entre los alumnos un clima favorable. Debe velar por la participación de todos en las diversas tareas y establecer canales de diálogo o comunicación bien definidos. A continuación presentamos un cuadro comparativo en el que aparecen actitudes negativas y positivas que influyen en la calidad de la comunicación.
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(La tutoría y el grupo curso, Torres, Paloma)
Además, hay algunas señales que pueden ser indicios de desintegración grupal ante las cuales hay que estar atentos, como las agresiones interpersonales de unos con otros, la desorganización generalizada en el consejo y en otras clases y la falta de atención constante.
3. Conocer la organización interna: Una de las tareas estratégicas que se le encomienda al tutor es generar un acercamiento entre la estructura formal institucional y la estructura informal que siempre está presente en el curso. Normalmente en la hora de Consejo de Curso se da una dinámica muy apropiada para ligar estas dos instancias. Para lograr esta tarea el tutor necesita conocer la estructura informal y el rol informal de cada alumno en la clase; es decir, saber cuáles son los alumnos que la mayoría del curso considera como líderes. Esto es fundamental para potenciar a estos alumnos por una vía positiva y apoyarse en ellos en la animación
tutorial. Otro aspecto relevante tiene relación con el establecimiento de normas. Si una norma es aceptada por el grupo, esta los compromete a todos; por lo tanto, el tutor debe percatarse de cuáles son las normas que el grupo considera como valiosas y discutirlas con ellos. No hay nada más inconveniente para el acercamiento de la estructura formal e informal y el desarrollo de la conciencia de grupo que imponer una norma sin dialogarla con la clase y sin considerar la ayuda de los líderes para la introducción de ésta.
4. Promover actitudes cooperativas frente a las actitudes competitivas: La cooperación es un valor que se debe promover dentro de la comunidad educativa. En la escuela, al igual que en la sociedad actual, suelen promoverse actitudes competitivas a través de ciertas metodologías que conducen al individualismo, la intolerancia y la discriminación. El tutor debe estar consciente de su rol de promotor de este valor, pues en muchas ocasiones, a través del tipo de discurso y actividades, genera situaciones de competitividad.. El siguiente cuadro comparativo nos ilustra algunas características de lo comentado:
En síntesis, para favorecer el proceso del curso desde un “agrupamiento” a un “grupo”, el tutor debe:
Conocer y analizar la estructura informal del curso.
Tener presente la situación de rechazo, aislamiento o liderazgo de sus alumnos.
Favorecer la cohesión por medio de objetivos consensuados, el diálogo, la interacción y las buenas relaciones entre sus alumnos.
Promover la cooperación.
El Consejo de Curso es el momento estratégico que la institución concede para favorecer este proceso. El tutor tiene la responsabilidad de la animación de esta instancia y, además de la importancia sus cualidades personales para liderar a su curso, es altamente recomendable que maneje algunas técnicas grupales esenciales.
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