1. La familia será para ti la primera
escuela de las virtudes de donación, de entrega, diálogo, comunicación,
convivencia, tolerancia y respeto mutuo.
2. No harás de tu hogar un restaurante, donde comes,
ni un hotel donde alojas, ni una tienda donde te vistes.
3. La libertad será la gran atmósfera para respirar familiarmente.
De verdad que tu hogar será un cielo donde no habrá esclavitudes.
4. No utilizarás, ni manipularás,
ni marginarás a ninguno de los que conviven contigo.
5. Aceptarás posibles discusiones y opiniones distintas en tu hogar, pero
siempre brindarás alegría, afecto, servicio y acogida.
6. Jamás serás prepotente, ni perderás el control, ni contabilizarás los
errores de tus familiares. Al contrario, los disculparás y los amarás sin
límites.
7. Intentarás volver a casa, alegre, cariñoso, comprensivo, servicial y
con humor. Nunca descargarás en tus seres queridos tus nerviosismos y tu
agresividad.
8. Lucharás para que tu familia sea una comunidad de amor y un espacio
donde se favorezca el crecimiento humano. No olvides que la familia debe
ser la fuerza que potencia tu personalidad.
9. Huirás de la incomunicación, de las palabras hirientes y de las caras
largas, como de los mayores enemigos de la familia.
10. El compartir y el participar serán los dos verbos a conjugar cada
mañana en tu hogar.