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Educación Familiar
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¿Cómo educar en valores a los hijos?
Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación y Capacitación
Seminario de Educación Familiar
DIMENSION
FORMATIVA DE PROYECTO VITAL:
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Definición |
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Esta Dimensión Formativa surge a partir de la relación que
la persona establece con la trascendencia. Corresponde al ámbito
valórico-moral-espiritual-religioso de la persona y que le
orienta en la búsqueda de respuestas frente a las interrogantes claves de
la existencia y que le ilumina en torno a los fines vitales. Desde la
perspectiva moral se propone la formación de la recta consciencia y
sus manifestaciones en el plano individual y social.
En cuanto educación en valores, se propone como meta la
elaboración de una escala personal de valores que se expresen de manera
coherente y consistente en sus formas de pensar, sentir y actuar. Para
ello, atiende a los procesos de conocimiento, adhesión y compromiso hacia
los valores a través de experiencias significativas y adecuadas al nivel
de desarrollo psicológico y moral de la persona.
Se enmarca en una valoración de la libertad humana
como elemento clave de la existencia. Sale al encuentro, de manera
crítica y audaz, de aquellas tendencias a la manipulación, masificación o
instrumentalización del ser humano que se presentan en el entorno.
Desde el punto de vista religioso se propone integrar
fe-cultura y vida de manera orgánica según el ejemplo de Jesucristo y
busca que la persona se comprometa como colaborador en la construcción del
Reino de Dios.
La ubicación que ocupa esta dimensión
formativa en el conjunto de las áreas del desarrollo de la persona hace
explícita la iluminación y referencia que aporta a todas las demás. Ella
integra, da unidad y aporta el sentido último a todos los demás aspectos
involucrados en el proceso de crecimiento y desarrollo de la persona.
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Esta dimensión formativa es el
área culmine del proceso formativo para la persona y para la familia. El tipo de
persona que da sentido al Proyecto Educativo del Colegio está enmarcado dentro
de una particular concepción del hombre, del mundo y de la historia. Las
nuestras, son comunidades educativas inspiradas en el Evangelio de Jesucristo,
recogido y encarnado en un Carisma institucional propio, que es don del Espíritu
Santo a la Iglesia. De allí que la meta última de nuestra labor formativa
requiere de un profundo y amplio nivel de coherencia entre las propuestas de
valor y sentido que efectivamente se proclaman y viven en el contexto escolar y
familiar.
Mirada desde esta perspectiva, aquí nos parece
que se encuentra el escenario más adecuado para entender a cabalidad la
expresión que encabeza todo el programa de educación familiar y que hemos
denominado: FAMILIA Y COLEGIO, educando juntos. Esta exigencia de coherencia se
hace particularmente necesaria en el momento de abordar el plano discursivo y el
nivel explícito de vivencia en el hogar y en el colegio de los valores que se
proclaman.
Sin embargo, no se debe olvidar el carácter
tendencial constitutivo de esta dimensión formativa. En este sentido, hay que
enfatizar que la familia y el colegio asumen en esta área evolutiva el
compromiso de búsqueda de esa coherencia. Esta aclaración se hace necesaria
para evitar conductas de inhibición, frustración o de huida frente a la
evidencia que en ninguno de ellos se encuentra la coherencia como realidad ya
alcanzada. Familia y colegio asumen esta dimensión como un desafío y tarea
compartida y que no puede ser asumida en solitario por ninguno de ellos. |
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ETAPA |
OBJETIVOS EVOLUTIVOS |
INFANTIL
3 - 7 años
Pk – 2ª básico |
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Proporcionar
al niño experiencias vitales que lo pongan en contacto con la dimensión
trascendente de la vida (éticas, estéticas, espirituales, religiosas,
etc.) por medio del contacto con adultos que las cultivan y expresan.
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Dar respuesta
veraz y oportuna a las preguntas que formulan los niños de esta edad
respecto de los hechos vitales que va conociendo (nacimiento,
envejecimiento, muerte).
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Hacer presente
el valor de la vida, la dignidad del ser humano y su relación con la
creación como administrador.
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Cuidar mucho
la coherencia en la propia actuación, pues los niños tienden a
valorarlas como buenas cuando las ve en adultos con los cuales tiene
compromiso afectivo.
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Crear un
ambiente, en lo religioso, de confianza y amor a Dios y no de temor.
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Vivir con
sentido cristiano la realidad que rodea al niño y sus experiencias y
enseñarle a expresarlas.
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NIÑEZ
8 – 11 años
3ª - 6ªª básico |
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Ayudar a
descubrir las diversas valoraciones éticas, ideológicas y espirituales
que se proyectan en la consciencia infantil.
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Orientar las
creencias y las actitudes éticas de los niños a través de los
testimonios y actitudes familiares.
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Ayudar en el
proceso creciente de desarrollo moral y espiritual que se oriente a la
progresiva coherencia entre el decir y el actuar en las situaciones
habituales de la existencia.
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Aclarar
debidamente las numerosas dudas que le están surgiendo: principio de la
vida, diferencia entre los sexos, sentido de la propiedad, idea de
justicia, de la violencia, de la disciplina, etc.
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Cultivar el
sentido de justicia y de responsabilidad y formar sus criterios. Ya se
pueden emplear en él argumentos racionales y no sólo afectivos. No
insistir en o que hace mal es pecado.
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Fomentar la
oración personal y la participación en las celebraciones religiosas.
Lograr, mediante una planificación adecuada, el sentido comunitario de
los principios morales y religiosos.
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ADOLESCENCIA
12 – 15 años
7ª básico-2ª medio |
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Presentar, de
manera audaz y confiada, los valores trascendentes como un bien digno de
ser integrado en la naciente escalara de aprecios y valoraciones
personales.
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Ofrecer
elementos de juicio social y moral, que colaboren en la configuración de
una escala personal de valores y actitudes en el adolescente.
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Colaborar en
el crecimiento espiritual ayudando a madurar la consciencia personal y
respetando la intimidad del adolescente.
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Aceptar el
distanciamiento hacia las expresiones tradicionales de la religiosidad
como un hecho evolutivo en busca de una espiritualidad personal.
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Razonar con él
la validez de las normas que les damos y aprovechar su sensibilidad por
los grandes principios morales para ir formando rectamente su
conciencia.
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Desarrollar en
los adolescentes el sentido de Dios, de la fe y el amor, de la oración,
de la libertad, de la generosidad y la entrega a los demás.
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JUVENTUD
16 - 18 años
3ª- 4ª medio |
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Fomentar
regularmente y de manera testimonial el cultivo, vivencia y desarrollo
de los valores evangélicos en la convivencia familiar.
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Ofrecer
experiencias dentro de la dinámica de la vida familiar donde se expresen
los valores de la justicia, la solidaridad, la verdad y la honestidad.
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Acompañar el
proceso de maduración en la fe que implica la opción de recibir de
manera libre y consciente el Sacramento de la Confirmación.
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Favorecer el
cuestionamiento y la apertura a nuevas perspectivas respecto de los
modelos propuestos en la convivencia social.
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Escuchar
atenta y respetuosamente los planteamientos y críticas que hace el
adolescente al mundo contemporáneo y a la sociedad que le ha tocado
vivir. Ellos trasuntan su propia escala de valores.
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Testimoniar en
el ambiente familiar y escolar aquellos valores que son apreciados por
los jóvenes, como la lealtad, la justicia, la solidaridad, el honor, la
dignidad, la sinceridad.
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