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La sociabilidad
en la etapa de la niñez
Documento para educadores de Pre-Kinder a 4º básico
Raúl Cheix M.
Director CEIS Orientación
y Capacitación
Taller de diálogo
Educación Familiar
El proceso de sociabilidad en el niño surge a
partir de la relación que establece con los demás y comprende
toda la gama de vínculos que se presentan en la
dinámica interpersonal. En este sentido, se entiende como una
fase inicial, la forma en que el niño establece lazos
interpersonales. Una segunda fase, corresponde a la manera en
que se mantienen y estabilizan esos lazos, y en la
etapa siguiente, respecto de los niveles de profundidad
que se alcanzan o en los que se desenvuelven dichos vínculos.
Otro
aspecto importante involucrado en el desarrollo de la
sociabilidad de los niños se realiza en la integración a los
diferentes grupos de pertenencia y se relaciona con los
roles que el niño desempeña en cada uno de ellos. Se
destacan aquí los rasgos propios de la convivencia social en
tópicos tales como:
·
La capacidad de
compartir en calidad y profundidad.
·
De participar
de manera activa y colaborativa frente a tareas o desafíos
comunes.
·
La habilidad para
comunicar y entenderse con el otro.
·
La disposición a
prestar ayuda y a apoyar a los demás.
Un aspecto muy importante
involucrado en el desarrollo social de nuestros niños es la
adquisición y afianzamiento del sentido de pertenencia
hacia los grupos con los que se relaciona y con los cuales
convive. En este mismo sentido, también cobra relevancia la
adquisición y ejercitación de técnicas para la resolución
de conflictos interpersonales.
Desde otra perspectiva un proceso
adecuado de socialización y establecimiento de relaciones
interpersonales debe lograr resguardar el respeto y la
expresión de las originalidades personales así como de
la tolerancia y el respecto por la diversidad.
Como consecuencia lógica de este aspecto, surge como una
necesidad el aprendizaje social desde la libertad, dado que
refuerza la identidad personal en los niños a fin de no
dejarse manipular por los modelos de identificación propuestos
ni por los mensajes de anonimato o masificación imperantes en
el entorno.
El juego es la instancia de
aprendizaje y ejercitación básica de la sociabilidad.
Aprender a jugar, querer jugar, saber ganar y perder, liderar
y ceder son situaciones que se presentan en la actividad
lúdica. Compartir los juguetes, aprender otros juegos son
ocasiones que aportan novedad e incertidumbre que el niño debe
saber aprovechar como oportunidad de crecimiento. La familia
debe ser la gran promotora de la actividad lúdica por el
componente de humor, la dimensión de gratuidad y de formación
del carácter que aporta el juego.
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Algunos de los
componentes involucrados en la sociabilidad de los niños son:
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Carencia y plenitud: la
persona se relaciona con los demás porque no es
autosuficiente y porque puede aportar a los otros los
talentos con los cuales está dotado.
-
Diálogo y comunicación:
es la capacidad para darse a conocer y para conocer a los
demás, para compartir lo que siente, vive y piensa.
-
Tolerancia y respeto:
implica aceptar las diferencias individuales y plantearse
frente a los demás reconociendo la dignidad de cada uno.
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Normas de convivencia
social, deberes y derechos: es el marco regulador de las
relaciones interpersonales en vistas al bien y a la
justicia.
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Roles y responsabilidades:
aborda los compromisos que las personas establecen con los
demás en las más variadas situaciones sociales.
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Las tareas del desarrollo que
implica la sociabilidad:
-
Integración social: es
la capacidad que tiene el niño para incorporarse a vivir con
los demás y establecer relaciones mutuamente constructivas.
-
Habilidades sociales:
son las cualidades personales de interacción que tiene la
persona y que le llevan a establecer, mantener y profundizar
los lazos interpersonales. Las habilidades sociales pueden
aprenderse y perfeccionarse con una adecuada
retroalimentación.
-
Asertividad: dice
relación con la capacidad para expresar de manera positiva,
abierta y adecuadamente lo que siente, piensa y quiere en el
momento y situación justa.
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Amistad: la componen
los vínculos interpersonales más profundos que la persona
establece con los demás. En ellos existe un fuerte
compromiso emocional.
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Lealtad y fidelidad:
corresponde al sustrato básico que compromete la relación
entre las personas y que surge por el respeto hacia sí mismo
y el otro.
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Espíritu de servicio:
es la disposición favorable y generosa hacia el otro. Es la
búsqueda del bien del otro y a aportar lo mejor de sí mismo.
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Sinceridad y confianza:
son características de la relación interpersonal que se
fundan en la verdad y en la transparencia. Implican la
actuación abierta y transparente.


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