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La Medición de las Aptitudes en la Prueba CEIS

Jorge Jerez Orazio
Psicólogo
Departamento de Estudios
CEIS ORIENTACIÓN Y CAPACITACIÓN

Podríamos definir las aptitudes como las capacidades cognitivas innatas con que estamos dotados los seres humanos para conocer e intervenir en el mundo que nos rodea. Son el sustrato basal en el cual se asientan los conocimientos y el aprendizaje. A pesar de la gran fuerza hereditaria que se manifiesta en ellas, existen investigaciones que confirman que las aptitudes pueden ser canalizadas, desarrolladas y mejoradas desde el nacimiento hasta aproximadamente los 25 años.

Es por esto que el protagonismo de la familia y las instituciones educativas se hace esencial y muy pertinente en la promoción y ejercitación de las habilidades intelectuales que serán las que en definitiva posibiliten más y mejores aprendizajes.

En este sentido, es necesario destacar que el despliegue de las aptitudes se fundamenta en dos procesos centrales: la maduración personal que corresponde al nivel de desarrollo biopsicointelectual que ha alcanzado el alumno y las oportunidades de aprendizajes significativos a los que ha tenido acceso a lo largo de la vida.

El currículo escolar, la formación de los educadores, las estrategias metodológicas, la cultura organizacional del establecimiento, etc., junto con la perseverancia, la disposición personal y el esfuerzo de los estudiantes (por nombrar algunos) son elementos que se pueden combinar para dar intención a los aprendizajes con la finalidad de desarrollar las aptitudes y capacidades básicas y esenciales.

Las aptitudes generales se ejercitan desde la niñez centrándose en las actividades intelectuales de atención y concentración, imaginación, fantasía, memoria y lenguaje principalmente y las aptitudes diferenciales (razonamiento abstracto, espacial, numérico, verbal, mecánico, etc.) se desarrollan fuertemente al interior de cada asignatura escolar con las metodologías y estrategias acertadas.

Con respecto a los estudiantes que obtienen en sus aptitudes bajas puntuaciones en la medición CEIS, hay que constatar un hecho que es crucial. El grupo de comparación que se utiliza en la composición de las escalas de medición es de colegios que usualmente han obtenido buenos puntajes en las mediciones estandarizadas a nivel nacional (SIMCE, PAA y PSU actualmente). Luego, esta muestra está sesgada porque incluye a los mejores estudiantes del país y no al universo total de alumnos. Estudios realizados con jóvenes que han obtenido muy bajos puntajes generales en el test CEIS (inferiores al percentil 5), demuestran que todos ellos, al ser medidos con otros instrumentos, se ubican dentro de la población normal promedio de la muestra nacional.

Por tanto, las interpretaciones de las aptitudes generales y diferenciales deben realizarse según estos criterios intentando prevenir a los estudiantes con puntuaciones bajas de pensar que poseen niveles intelectuales deficientes. Más aún, es necesario erradicar de plano la idea que el Promedio Ponderado (Pp) equivale a un coeficiente intelectual.

Además, cuando los puntajes percentiles resultan bajos y el rendimiento escolar es alto cabe sospechar de una inadecuada realización de la prueba de parte del alumno por falta de motivación o por haber no haber comprendido completamente las instrucciones. También pueden obtener estas puntuaciones los estudiantes más lentos en su trabajo académico (ya que todas las pruebas tienen tiempo limitado) lo cual no supondría una menor capacidad intelectual del alumno.

Cuando los puntajes percentiles son altos y el trabajo del alumno es bueno, pero con bajo rendimiento académico, es conveniente indagar en las razones que existen para que el alumno no pueda lograr buenos resultados en el colegio. Estas pueden ser de carácter motivacional por las asignaturas que se imparten, por dificultades al interior de grupo curso o la familia, por problemas de salud u otras alteraciones que sería muy útil conocer.

Es recomendable realizar una comparación entre las aptitudes y las preferencias profesionales que ha escogido el alumno con el fin de anticiparse a la elección de continuación de estudios que deberá realizar. En general, las aptitudes orientan el tipo y nivel de las carreras a las que el joven puede acceder. Pero no se puede decir que los que obtienen bajos puntajes CEIS deben optar a carreras de bajas exigencias académicas ni viceversa.

Por otra parte, conocer cuáles son las aptitudes generales de los estudiantes entrega información privilegiada a los educadores para conocer y perfeccionar el estilo de aprendizaje de los alumnos, orientar las estrategias metodológicas a utilizar y propender al autoaprendizaje.

Se hace relevante indicar aquí que la medición realizada por CEIS, aunque es completa y enfocada a los ámbitos que más interesan conocer con relación al aprendizaje escolar, es una evaluación inacabada, que se debe considerar como punto de partida en la exploración escolar psicoeducativa. Es necesario complementar estos datos con otras fuentes de información pertinentes de considerar, como por ejemplo, la observación atenta de los profesores y especialistas del colegio, los padres, los grupos de pertenencia o amigos, etc.
 
 
  


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